Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Segunda Parte

Después de la experiencia del primer día en los concursos de pintura rápida, y viendo todo lo que tenía por delante por aprender —no imaginaba que en unas horas los pintores especializados en esos concursos podían hacer cuadros tan impactantes y definidos—, decidí buscar uno para la semana siguiente mismo. Fue en Santa Eulàlia de Ronçana y allí, si cabe, hacía más calor todavía que la semana anterior. Era 19 de julio de 2015.

A mí favor, no obstante, tuve una encina que me cubriría del sol toda la mañana. También que estaba en un lugar realmente tranquilo y, por último, que el formatoronsana máximo era 15F si no recuerdo mal, bastante más aproximado a lo que yo estaba acostumbrado a trabajar. Esta vez, no obstante, sólo tendríamos la mañana hasta las 13.30h.

Empecé con un boceto bastante diluído en aguarrás y, una vez lo hube terminado, empecé a añadir óleo en mayor cantidad. Por entonces todavía no usaba la espátula (ahora me parece imprescindible en el trabajo al óleo y en los concursos), pero la pintura quedó mejor repartida que el día anterior. No hubo premio para mí pero vendí el cuadro al propietario de la casa pintada.

El siguiente concurso al que participé (tercero) fue a la semana siguiente. Era un nocturno en las fiestas de Arenys de Munt. Nit Bruixa, que le llaman. Los premios eran realmente suculentos (3.000 el primero si no recuerdo mal, y hasta un undécimo). Aquí ya tuve más factores a mí favor puesto que estoy muy acostumbrado a trabajar por la noche (más que no a levantarme súper pronto por la mañana para estar a las 8 en un pueblo que no conozco) y, además, la noche permite más licencias, por lo menos a mí. Puedo concentrarme en los puntos de luz trabajando desde una superficie oscura y crear atmósferas más sugerentes que no si tengo que plantearlo todo, puesto que tenía claro que sólo iba a usar uno o dos colores y no una extensa gama como haría si estuviera en casa trabajando un cuadro en varias sesiones.

Ese día (o, más bien, esa noche) me sentía bien. Busqué un lugar apartado del centro, en el cuál estuviera tranquilo. Después de algunas vueltas con el coche me encontré con una de esas esquinas que me gustan y que ya he pintado algunas veces. Una esquina desde la que se veía una calle que venía de arriba y otra que iba para abajo. Allí me planté. Había elegido ese día pintar otra vez sobre tabla (un soporte que me encanta) en un formato bastante apaisado, algo así como 60 x 120 cms. No estaba tratada ni nada, se veía el color marrón de la madera directamente.
Pero la locura más gorda fue que se me ocurrió pintar con titanlux, blanco, negro y rojo burdeos. No recuerdo bien porqué lo hice, aunque sí me pareció que me iba a sentir cómodo pintando en plan rudimentario. También usé algo de betún de judea para conseguir matices en el tono de la madera.

También tuve varias visitas de  varios vecinos realmente majos. Me trajeron coca-cola, agua, me dieron ánimos…Eso fue probablemente definitivo.

ARENYS

No fui sacando los higadillos como en los dos primeros. Al menos no tanto. La sensación era de más control del tiempo y de haber podido definir bien lo necesario. Una vez en la sala de entrega de obras había casi 50 participantes. Ese día no se falló el premio (¡eran las 2h de la madrugada!). Fue al cabo de unos días. Pero viendo mi cuadro entre los de los demás me pareció una propuesta muy digna, sobre todo en relación al que había presentado en el primer concurso. Gané el undécimo puesto y algunos cientos de euros. Contento teniendo en cuenta que era mi tercer concurso de rápida y que había casi 50 participantes, la mayoría de ellos profesionales de estos concursos con muchos años de experiencia.

Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Primera Parte

12 de julio de 2015:
Primer contacto con los concursos de pintura rápida

Hace casi un par de años, en julio de 2015, me picó la curiosidad por los concursos de pintura rápida.
Lo cierto es que no había investigado hasta entonces esta modalidad porque de entrada creo que ni siquiera tenía muy claro que existían o cómo funcionaban esos concursos de un solo día.

Era el 10 o el 11 de julio y, investigando por internet, descubrí que en uno o dos días después, el 12 de julio, iba a haber uno cerca de Barcelona, en Vilafranca del Penedès. Pensé que la mejor manera de ver cómo eran esos concursos era participando. Así que me construí un soporte de madera que entrara en las medidas de las bases y, el día 12, bien prontito por la mañana, me fui hacia Vilafranca del Penedès.

Desde el primer momento me fui percatando de cómo yo iba a ir cayendo en todos los errores de los novatos, uno detrás otro, empezando por la vanidad: pensaba que iba a ganar y que los demás no tenían nada que hacer, a pesar de que era el primer concurso de rápida al que yo iba. Esta me la llevé por la tarde, en la recepción de obras, pero sin duda fue en toda la frente.
La segunda novatada fue casi solapada con la primera: Si no recuerdo mal las inscripciones eran de 8 a 10. Yo fui pasadas las 9, y me di cuenta de cómo los demás pintores habían madrugado; ya habían hecho las inscripciones y ya estaban en marcha pintando a plena calle, algunos con bocetos bastante avanzados. No se me ocurrió otra cosa que pensar que yo no necesitaría tanto tiempo como ellos. Grandioso.

De camino hacia el lugar de inscripción había visto una calle que me había
llamado la atención y allí me dirigí una vez inscrito. Era una calle bastante pintoresca desde la que se veía el campanario de la iglesia del pueblo. Una imagen bastante bonita que normalmente habría resuelto con bastante gracia. Hasta vista-vilafrancahacía pocos meses lo hubiese hecho en lápiz y después en varias sesiones en acrílico. Pero por entonces ya estaba pintando en óleo y me apetecía pintar en ésa técnica. Por otro lado, no había posibilidad de dedicar más que una sesión, aunque larga (teníamos hasta las 16 o 17h).
Tras un boceto a lápiz empecé a manchar el cuadro con el óleo bastante diluído en aguarrás. Hasta el momento todo iba bastante bien, o al menos yo tenía buenas sensaciones. Era un boceto que pintaba bien; con bastante luz y en el que parecía que se podrían apreciar detalles. Pero no duró mucho la sensación de buen rollo. Para mí, ahora es bueno combinar el trabajo en pincel para óleo con el trabajo con espátula. Además, en un concurso de pintura rápida puede ir mucho mejor la espátula para mover la pintura de un lado hacia otro, incluso para retirarla. Cuando participé en ese concurso hacía muy poco que había vuelto a trabajar en óleo, y además no tenía ni espátula ni la usaba, con lo cuál poco a poco ese primer boceto interesante empezó a derivar en un pastiche de colores que se mezclaban e iban cuadre-vilafrancaensuciando la superficie de un lado para el otro. A ratos veía un cuadro sin garra, sin demasiada luz y sin demasiada intensidad en los colores.

Me iba centrando en definir los detalles para que por lo menos se viera que sabía dibujar, pero pronto me fui dando cuenta de que acechaba otro problema, este todavía más grave para mí en ese momento: La luz ya estaba cambiando de lugar. Lo que antes era sombra ahora estaba iluminado directamente por el sol. Y la luz incluso ya iluminaba de manera diferente cada parte del cuadro.

Poco a poco se fue acercando la hora de la entrega, y aunque no fue hasta las 16 de la tarde lo cierto es que tuve la sensación de que no me había sobrado tiempo precisamente, más bien había ido sacando los higadillos, puesto que estaba acostumbrado a hacer los cuadros en varias sesiones y no en un solo día.

Con cierta curiosidad por saber qué habrían hecho los demás pintores, me fui dirigiendo hacía el lugar donde habíamos hecho las inscripciones, que también sería el lugar de la entrega de premios. La sorpresa fue mayúscula: La gran mayoría de cuadros expuestos tenían un formato realmente grande y transmitían una gran sensación de acabado. Eran cuadros con bastantes detalles y con trazos definidos y seguros, o por lo menos resueltos y frescos. Realmente la mayoría de pintores parecía tener amplia experiencia en concursos de pintura rápida y no había asistido por asistir. Era una competencia muy fuerte y ese día yo no tenía experiencia suficiente como para competir con ellos. Mi cuadro era mucho más pequeño y eso hacía que llamase menos la atención, pero además daba menos sensación de terminado y era un poco gris. A continuación los ganadores de aquél día: Xavier Gabriel Puiggròs, Julio García Iglesias y Ramon Pujolà Font.

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Cosas que aprendí para el siguiente concurso:

  1. Llegar pronto a las inscripciones
  2. Trabajar un formato de lo más grande que se pueda.
  3. Trabajar más con espátula y menos con pincel
  4. Trabajar con una gama más reducida de colores para no perder tanto tiempo con las mezclas y centrarme más en los detalles.
  5. Definir yo cómo trabajaré la luz o inventármela. Pero nunca ir cambiándola a medida que pasa el día.
Artículos sobre arte

Aplicar veladura en una pintura al óleo

Si estás trabajando en un cuadro que tiene un buen nivel de dibujo pero en el que hay problemas de color, como pueden ser colores chillones, colores apagados o, simplemente, te gustaría darle un aspecto monocromático, seguramente la veladura es una buena solución para ese cuadro.

Uno de los innumerables recursos con los que contamos en la pintura al óleo son las veladuras. Si bien es cierto que en acrílico también se pueden emplear, a mi parecer relucen con mayor esplendor en la pintura al óleo. Una vez más, el lento secado de los aceites permite moldear la pintura a nuestro gusto, durante más rato y ofreciendo un resultado más brillante y artístico.
También la podemos aplicar en acrílico, desde luego, y como siempre el cuadro se va a secar antes, pero el inconveniente será que la sensación de transparencia será inferior o, lo que es peor, en caso de que no la apliquemos con mucha pericia, si el color de la veladura es oscuro ésta puede parecer que se ha hecho con agua sucia.

Hace casi un año participé en el concurso de pintura rápida de Lesaka, en el norte de Navarra. Día gris, motivo desconocido para mí ya que no había ido antes a buscar el lugar que iba a pintar (ni siquiera conocía el pueblo hasta ese día), y poco tiempo puesto que el concurso era de mañana (hasta las 14h).

Con sólo cuatro concursos de pintura rápida a mis espaldas (aunque con premio en uno de ellos y venta en otro) tenía potencialmente por delante a otros pintores que podrían presentar cuadros más acabados y más definidos que el mío. Igual que me había pasado en los primeros concursos de pintura rápida, un inicio prometedor con un manchado interesante dio pie a media mañana a un cuadro un pelín sucio en cuánto a colores y falto de vida en general.
Es lo que pasa cuando estás acostumbrado a trabajar en estudio y en varias sesiones, que te planteas los cuadros y las modificaciones a largo plazo y te cuesta resolverlo todo en unas pocas horas. Y es por eso que admiro a los pintores de rápida, porque alucino con el factor velocidad, que si bien les obliga a pasar por encima de muchos detalles, presentan siempre cuadros impactantes y con mucha impresión de acabado.

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Mi cuadro de Lesaka (sobre estas líneas tal como lo presenté) gustó a los asistentes pero ese día no obtuve galardón alguno. Las dimensiones cuentan sin duda; para los concursos de rápida cuánto más grande mejor. El mío no era de los más grandes. Habitualmente intento esquivar los tamaños tan grandes porque después me cuestan más de vender. Tiene que ser un motivo maravilloso, y muchas veces en un concurso de rápida no nos da tiempo de encontrar ese “motivo maravilloso”.

Con voluntad de pulir y perfeccionar ese cuadro, ya en el estudio me puse a pensar en opciones para darle un “toque” y verlo como un cuadro que yo mismo compraría. Primero le añadí nieve, aunque me continuaba pareciendo soso y sin motivos a destacar. Quizá también había luz demasiado veraniega para ser un día de invierno o nevado por lo menos.

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Luego pensé en las típicas imágenes de Laponia, y me acordé de cuando Papá Noel está terminando de dar de comer a sus renos y sale ya de casa con todos los regalos de todos los niños del mundo, y pensé que ese tipo de luz de noche mágica de navidad era la que me apetecía que este cuadro tuviera. Así que, sin pensarlo más, mezclé esencia de trementina y aceite de linaza y le añadí el azul, creo que azul cobalto con algo de negro.

Finalmente, encendí las luces de todas las casas de la aldea y puse a pasear una pareja de enamorados con un perro, para añadir algo de vida al cuadro.

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En el siguiente video os haréis una idea de todo el proceso desde el principio.

Artículos sobre arte

Dibujar al natural: Parte 2

¿Cómo evolucionar poniendo obstáculos a nuestra mente?

Dibujar con la mano izquierda

Hace dos artículos expliqué las razones por las cuales me parece tan importante dibujar al natural como fuente de aprendizaje. No obstante, en este caso quiero ampliar esa información y, a partir del propio ejercicio de dibujar al natural, introducir algunas variantes para aprender cómo son las cosas y además experimentar con nuevos lenguajes.

En 2004, cuando estaba terminando mis estudios de ilustración en la Escuela Massana de Barcelona, decidimos con el tutor que me evaluaba el proyecto final que éste podría ser un cuaderno de viaje. Él había visto los cuadernos de mis viajes a Centroamérica y a la Índia y le habían interesado por la explicación detallada que ofrecían del viaje. Nos llamaba la atención esa posibilidad documentalista o periodística que tiene el dibujo al natural, como en el caso de los dibujos que siguen, dos apuntes del viaje a la Índia que acababa de realizar.

Después de dar algunas vueltas, quedamos en hacer un cuaderno de viaje orientado hacia el fenómeno de la inmigración vivido a pie de calle. Pero el asunto que quiero destacar, más allá del tema, es la técnica. Mi tutor me dijo que la realidad que ofrecía en esos dibujos al natural de los viajes era muy realista, casi fotográfica, hasta el punto de parecer estática o carente de emociones. Me dijo que quizá me faltaba personalizarla un poco. Y la verdad era que casi todo hasta ese momento eran líneas finas hechas directamente con pilot, cuando lo que vemos se puede representar de infinitas otras maneras aparte de esa (aunque es cierto que esa es la que más te puede ayudar a mejorar en dibujo a mano alzada). Para lo que yo iba a hacer, que era un trabajo con un componente emocional bastante fuerte (la vida en la calle de personas sin recursos) necesitábamos algo más de distorsión, de movimiento y de contrastes. Así que me puse a hacer pruebas con rotuladores rotos y otros rotuladores de punta muy gruesa. También pensé en la posibilidad de dibujar con la otra mano a ver qué pasaba y, ni corto ni perezoso, me puse a dibujar con la mano izquierda.

El resultado, como se puede en los dibujos sobre estas líneas, no tenía nada que ver. Mientras dibujaba con la mano izquierda sentía que quería hacerlo bien a toda costa pero que era prácticamente imposible: Los trazos se torcían cada dos por tres y eran un poco grotescos, aunque el resultado me gustaba, justamente porque me llegaba más a las emociones y al corazón y menos a la razón como hasta ese momento. También notaba que estaba trabajando desde otro lugar, y es que al cambiar de mano estaba trabajando con el hemisferio derecho del cerebro, que no tiene nada que ver con la parte racional y analítica del hemisferio izquierdo. Trabajaba desde un lugar que al parecer tiene más que ver con las emociones, con el sentir directo. Y así me parecía.

Hice todo ese trabajo con la mano izquierda, con más de 50 ilustraciones, todas ellas con una primera capa en rotuladores negros hecha en la calle, y una segunda capa realizada en gouache a posteriori y mezclada con la primera por ordenador. El trabajo fue puntuado con la máxima nota y al cabo de dos años fue publicado por la editorial TABELARIA con el título De Barcelona al Món (De Barcelona al Mundo).

Ilustraciones para adultos en el libro De Barcelona al Món, con textos de Pau Mota. Illustrations for adults in the book From Barcelona to the World, with Pau Mota as a writer

De Barcelona al Món. Un cuaderno de viaje sobre la inmigración en Barcelona dibujado íntegramente con la mano izquierda. Fue el proyecto final de ilustración en la Escuela Massana. Puntuado con una Matrícula de Honor en 2005 por el jurado de la escuela. Publicado en 2007 por la editorial Tabelaria.

 

Ilustraciones para adultos en el libro De Barcelona al Món, con textos de Pau Mota. Illustrations for adults in the book From Barcelona to the World, with Pau Mota as a writer

En este caso, una escena del racismo que vi en directo en la Vila Olímpica y que forma parte de este paseo que nos explica el libro. Al atardecer, los chicos del fondo al lado del taxi insultaron a la chica a la derecha del dibujo. Por tener la piel de un color diferente al de ellos y por parecer vagabunda. Así de fácil, y así de estúpido. Después de su aportación, gracias a Dios los dos chicos se fueron y la chica se sentó en el banco en el que yo estaba y charlamos un rato. No recuerdo muy bien sus palabras (tengo que releer mi propio libro) pero fue muy agradable. Cada persona es un mundo de posibilidades.

 

Ilustraciones para adultos en el libro De Barcelona al Món, con textos de Pau Mota. Illustrations for adults in the book From Barcelona to the World, with Pau Mota as a writer

Dibujo de unos músicos búlgaros tocando una fantástica música al lado del Corte Inglés de Plaza Catalunya. Igual que en el caso anterior, después de tocar el tema vinieron a hablar conmigo y, aunque no hablaban castellano ni yo búlgaro, nos entendimos perfectamente: les encantaron mis dibujos y me dejaron un cartón para que no estuviera yo sentado directamente en el suelo. 

Así que, por la experiencia y por la posibilidad que tuve de avanzar hacia otro lenguaje nuevo, más expresivo y contundente, no puedo hacer otra cosa que recomendar esta técnica.

Si eres ilustrador o pintor y has tenido una experiencia similar con ésta u otra técnica la verdad es que me encantará escuchar tus palabras.

Entrevistas

Entrevista a Fidel Gómez, artista plástico y autor de Arte para la Vida

Abrimos la sección de entrevistas de este blog con una opinión que me ha cautivado desde que la conocí hace unos meses, cuando buscaba contenidos de calidad sobre arte. Fidel Gómez nació en Venezuela en 1973 y es artista plástico, profesor de arte y además se dedica a escribir. Desde hace más de 15 años ha estado trabajando en el ámbito de la gestión cultural como docente de artes plásticas tanto en instituciones públicas como privadas, así como formulando y desarrollando múltiples proyectos culturales vinculados con las artes visuales. Es fundador de la Asociación Civil Arte para la Vida (2008), con la cual ha impulsado la investigación y la difusión del arte venezolano acercando la experiencia artística a los ciudadanos de cualquier edad, tanto a nivel de espectadores de arte como a nivel de artistas que experimentan creando.

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Desde septiembre de 2016, y con toda esta experiencia a sus espaldas, ha creado la web arteplavida.com, una plataforma online desde la que nos acerca su experiencia y sus conocimientos y con la que quiere profundizar en el ámbito de la difusión artística, la Gestión y la Asesoría de Proyectos Artísticos y Culturales.

Su objetivo es constituirse como una referencia cultural en el ámbito digital, con proyección internacional, para brindarles soluciones reales a los profesionales del mundo del arte.

Debo decir que por poco que leáis sus artículos veréis que los contenidos de la web son sólidos y útiles y que nos dan una visión real y cercana del mundo del arte; aparte de sus propias reflexiones nos acerca a conversaciones con profesionales del mundo del arte como artistas, curadores, tasadores y galeristas.

 

Miquel Cazaña: Por tu experiencia, has trabajado con muchos artistas y los has visto crecer y madurar desde sus comienzos hasta que consiguen profesionalizarse. ¿El artista profesional nace o se hace?

Fidel GómezTe voy a responder desde mi experiencia y debo aclararte que no es muy larga, y ciertamente he visto crecer a muchos artistas, tanto de mi generación, así como de generaciones anteriores y posteriores, con algunos de los cuales he trabajado en distintos tipos de proyectos, bien sea expositivos, formativos o de investigación. En el camino he visto muchas cosas, desde los que logran mucho, los que logran poco, así como a los que no les importa ir más allá de lograr ciertas cosas, llegar hasta cierto punto, son realidades dentro de la vida de los artistas, yo mismo formo parte de esa complejidad, de esa lucha por hacerse un espacio, y no me gusta hablar de mí pero pienso que es pertinente mencionarlo, porque no quiero que esta entrevista tenga un tono descontextualizado o que me ubique en una posición irreal, ya que el arte es una lucha constante y para un artista profesional se trata de una carrera muy pero muy larga, llena de obstáculos de todo tipo, y sobre todo llena de retos, de muchos retos. Pero cuando hablamos de un artista profesional, estamos refiriéndonos a alguien que le dedica su vida al arte, cosa que para muchos es algo suicida y de hecho lo es, ya que es dar un salto al vacío, donde tu única garantía es la convicción de que lo que estás haciendo tiene algo que aportar en el mundo del arte.

Y volviendo a tu pregunta pienso que el artista es una mezcla de las dos cosas, ya que de nada sirve el talento si no se cultiva, así como no sirve de nada forzar algo sino tiene un impulso real desde dentro, nadie es artista por decreto, existe el talento y como te dije éste debe ser cultivado, aquí entra la importancia de la academia, aunque hay casos de extraordinarios artistas autodidactas, pero son casos aislados, lo mejor es estimular el estudio, ese roce tan rico e importante que dan los estudios, no sólo técnicos, también teóricos, de la historia del arte, el contacto con otros profesionales del arte y artistas que te inculquen sus valores estéticos. Después viene la otra parte de la que te hablé al principio, la lucha por mantenerse a flote a pesar de tantas cosas, y sobre todo el entender que como todo en la vida, la carrera de un artista está llena de aciertos y fracasos, de un ensayo y error permanentes, y en ese proceso mantenerse fiel a las investigaciones en el campo artístico, para desarrollar su estilo, lo que algunos expertos denominan el código subyacente de la obra, es decir aquello que la identifica por siempre como la obra de determinado artista, y lo cual es muy difícil de lograr, lleva años de dedicación, constancia y mucho esfuerzo.

MC: Vivimos en un mundo en el que, para lanzar al mercado cualquier proyecto, el talento demostrado es relativo en comparación con la pericia de saberse vender y saber relacionarse. ¿Qué les dirías a aquellos artistas que creen vivir una situación injusta, con talento de sobras pero con pocas ventas?

FG: Me remito a la idea del desarrollo del código subyacente, si un artista no ha logrado eso, o no está en ese proceso, te pregunto ¿qué va a mostrar, acaso tiene algo que mostrar? Recientemente y creo que lo leíste en el blog de Arte para la Vida, escribí un artículo sobre este tema Arte para vender o vender mi arte, y lo comencé con un pensamiento de Picasso, que siempre me ha parecido contundente: “Un pintor pinta lo que vende, un artista vende lo que pinta”. En este pensamiento Picasso resume las dos posturas ante el mercado del arte, pintar para vender, o vender lo que se pinta, lo que yo denomino la postura del creador ante la postura del hacedor. Un creador no trabaja pensando en el mercado, el hace su obra y sabe que en su momento el mercado aparecerá y él podrá vender su obra, bien sea en una galería privada, por su cuenta o de cualquier otra forma, pero por su lado el hacedor produce una obra pensando exclusivamente en el mercado y es allí donde se ha dado la gran distorsión, de la que se ha sabido valer mucha gente del mundo del mercado del arte, para lucrarse comercializando un tipo de arte sin valor estético alguno.

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Puede que mi postura te parezca un poco fuerte, pero es una realidad lo del tema de la burbuja del arte, los tiburones del arte y todo eso. Pienso y te lo reitero que primero lo primero, lo primordial es que el artista desarrolle una obra real, con valor estético, con un aporte al mundo del arte, y después piense en el tema del mercado, lo cual sé que es sumamente complejo, pero definitivamente mucho más manejable en estos tiempos, que el no tener una obra consolidada o en vías de estarlo. Soy fielmente seguidor de la idea del creador expresada por Picasso, no del hacedor.

“Un creador no trabaja pensando en el mercado. Él hace su obra y sabe que en su momento el mercado aparecerá y él podrá vender su obra, bien sea en una galería privada, por su cuenta o de cualquier otra forma, pero por su lado el hacedor produce una obra pensando exclusivamente en el mercado y es allí donde se ha dado la gran distorsión, de la que se ha sabido valer mucha gente del mundo del mercado del arte, para lucrarse comercializando un tipo de arte sin valor estético alguno“. 

MC: Como artista, lo que más solidificó mi trayectoria fue el hecho de acorazar y reforzar el propósito mental y espiritualmente, hasta el punto de verlo interiormente cristalino como el agua y sólido como una roca para acto seguido poderlo materializar. ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto y qué papel ha jugado la espiritualidad en tu trayectoria y en la de tus alumnos?

FG: Indudablemente que la fortaleza espiritual es un motor vital en la vida de todo artista, y no sólo de los artistas de todos los seres humanos, uno de los grandes problemas actuales, es que vivimos en sociedades donde se han perdido los valores espirituales y desde el punto de vista ético pienso que rescatarlos es algo muy necesario. Ahora mi experiencia espiritual ha sido algo compleja, ya que en mi época de estudiante en la escuela de artes visuales en Caracas, por allá a comienzo de los 90, mis investigaciones dentro del campo del arte abstracto, me llevaron a una búsqueda de lo inmaterial, que a su vez devino en un despertar espiritual, es algo de lo que nunca he hablado con nadie, pero ya que lo preguntas me parece oportuno tocar el tema. Siempre he sido amante y seguidor de la obra de Jesús Soto, uno de los artistas venezolanos más importantes de todos los tiempos, en esa época me dediqué a estudiarlo, y un aspecto muy importante de su trabajo toca el tema de la inmaterialidad, lo cual profundizando y profundizando me llevó al tema del espíritu y eso desató en mí una búsqueda más allá de los artístico, que me llevó a practicar bhakti yoga, filosofía que sigo hoy en día. Y lo más curioso es que por un tiempo me alejé del mundo del arte, digamos de modo formal, sin embargo siempre me mantuve haciendo proyectos, tengo libretas llenas de bocetos e ideas, muchas ideas nuevas, fue una época como de reposo o más bien viéndolo hacia atrás, fue una época de viaje interior, de reinventar mi quehacer artístico a la luz de otra óptica, y hoy por hoy la espiritualidad es algo que permea mi trabajo completamente, eso me conectó mucho con los maestros de las primeras vanguardias, con Kandinsky y su espiritualidad en el arte y todos esos temas, creo que es importante retomar esas ideas y volverlas a poner en el tapete del arte, en las escuelas de arte, esos grandes artistas edificaron el mundo del arte moderno y contemporáneo, son una fuente inagotable de vida para el arte.

Por otro lado y como dato curioso, esas investigaciones sobre la obra de Soto me condujeron a la vida espiritual, y mi nueva visión espiritual me devolvió a la pintura, pero con otra óptica, llena de mucho color, con una trazo torpe, que ha evolucionado hacia una simbología más abstracta cargada de misticismo, la cual he cultivado y mantenido desde entonces (1998). Siempre he estado en ese ir y venir, me gustan los reposos y después los tiempos de mayor producción, me gusta mucho cultivar los aspectos conceptuales del trabajo y llevarlos a los limites, experimentando y reinventándome constantemente, es parte de mi naturaleza, como dicen en Venezuela no me gusta quedarme pegado en algo, me gusta crear a partir de mis propios descubrimientos y experimentaciones plásticas, además considero fundamental en el desarrollo artístico la vivencia, creo que un artista sin vivencias no tiene nada que decir.

MC: Por inercia, los artistas tenemos tendencia a esperar a que las oportunidades vengan solas y desde fuera. He visto artistas con 50 años que no hacen exposiciones porque están esperando a conocer un buen marchante de arte que les dinamice su obra. ¿Crees que el artista debe hacerse la idea de que en la actualidad la figura del marchante ha desaparecido por completo?

FG: Mira creo que la figura del marchante sigue más viva que nunca, lo que ha cambiado es la manera como se vinculan con los artistas, así como sus funciones como marchante, hoy en día los podemos ver haciendo varias cosas, son curadores o comisarios, y galeristas a la vez, eso ha evolucionado mucho, incluso hay artistas que combinan la creación artística con este tipo de cosas. Hace 30 o 40 años un artista podía esperar y morir de mengua, mientras era descubierto, lo cual en estos tiempos es una soberana tontería, sobre todo con las posibilidades que ofrecen las herramientas digitales, las plataformas online, y uno de los objetivos del emprendimiento online de Arte para la Vida apunta hacia allá, a cómo ayudar a los artistas y demás profesionales del mundo del arte a ser efectivos en el logro de sus metas y proyectos, por medio de nuestros contenidos educativos, servicios, y ahora dentro de poco lanzaré una academia de cursos online con una gran variedad de ofertas vinculadas con todos estos temas.

MC: ¿Qué papel juega internet y sus herramientas en el escenario actual? ¿Son los nuevos agentes comerciales de los que disponen los artistas?

FG: Internet ha cambiado los hábitos del ser humano en muchos sentidos, sobre todo los hábitos de consumo de información, y los hábitos de consumo en general. Antes cuando alguien necesitaba comprar algo iba a una tienda especializada y preguntaba, ahora con toda la información que está disponible en la web, los usuarios antes de comprar algo lo conocen más que el propio vendedor del producto, algo muy impresionante, pero real, igual pasa con muchas cosas, hay mucha información, incluso más que eso hay bibliotecas completas, es decir conocimientos accesible. La gran pregunta es ¿cómo los profesionales del mundo del arte pueden aprovechar todo esto? Creo que desde el trabajo que estamos haciendo en Arte para la Vida, se está consumando un esfuerzo en enseñar a los artistas y demás profesionales del arte, a que si es posible apalancarse por medios digitales, sobre todo cuando se trabaja desde un buen sitio  web, eso aunado a toda la dinámica generada desde las redes sociales, en las cuales tenemos la oportunidad de generar tráfico cualificado hacia nuestro sitio web, compartiendo nuestros contenidos de valor, y otra cosa muy interesante, la posibilidad de vincularse con gente que antes era impensable, y me refiero a profesionales de alto nivel, como directores de museos, galeristas, artistas de renombre, curadores gestores culturales, y estamos en el momento preciso en que la ola está arriba, es el momento de tomar ventaja de esa realidad para apalancarse y lograr oportunidades que antes, incluso con la existencia del Internet no se podían lograr, es algo más reciente y viene vinculado con la llamada plataforma 2.0, ese tipo de internet donde es fundamental la experiencia del usuario.

MC: En uno de tus últimos artículos comentabas que los artistas son un colectivo al cual los estados no saben cómo tratar. Detallabas que tenían dificultades para exponer, para difundir, para investigar y para vender. A la vez señalabas que la dificultad empezaba en la escuela con profesores que hablaban del hecho de vender como algo que pervierte y corrompe el arte. Sin embargo, el artista es un emprendedor, y como tal se dedica a la venta ¿Hasta qué punto debe ser una persona de negocios y salir de los cauces convencionales que tan a menudo lo mantienen en un círculo vicioso?

FG: Yo me referí en ese artículo que mencionas Arte para vender o vender mi arte, a que en muchos países los artistas son tratados indebidamente, sobre todo en los países llamémoslos así, aunque no me gusta el término, países  subdesarrollados, en donde simplemente no saben ni qué hacer con sus artistas, ni cómo aprovechar sus potenciales en beneficio de la sociedad, terminando esto en un maltrato al artista como si se éste fuese una especie de forajido, lo que tristemente lo lleva a emigrar buscando nuevos rumbos o en el peor de los casos a vivir sin posibilidades de desarrollo sumido en la frustración, son realidades sociales que aquejan a los artistas en los países subdesarrollados, con sus altos y bajos, pero no se puede tapar el sol con un dedo. Y en este contexto es lógico que surjan dificultades de todo tipo para exponer, vender, difundir, etc. Pero la realidad actual es que un artista debe ser multifuncional, es decir estar en la capacidad de hacer muchas cosas vinculadas con su carrera artística, entre esas buscar los mecanismos de darle salida comercial a su trabajo. Hace poco conversaba con Marta Tabernero, la directora de la plataforma Mecenas 2.0, y ella me decía eso, de la necesidad de conseguir nuevos modelos de comercialización, y específicamente me hablaba de una experiencia que está dándose en este momento en España y otros países europeos, donde los artistas están montando sus propios emprendimientos, sus propias galerías. El artista del siglo XXI debe estar dotado de mucha herramientas para poder ser verdaderamente competitivo, pero ojo siempre con la obra por delante, y el mercado siguiéndola.

“La realidad actual es que un artista debe ser multifuncional, es decir estar en la capacidad de hacer muchas cosas vinculadas con su carrera artística, entre esas buscar los mecanismos de darle salida comercial a su trabajo.”
“El artista del siglo XXI debe estar dotado de muchas herramientas para poder ser verdaderamente competitivo, pero ojo siempre con la obra por delante, y el mercado siguiéndola.”

En España no sé si lo sabes, recientemente (hace un par de años) la gente de la Factoría Cultural, junto con un grupo multidisciplinario de profesionales, montaron una escuela en Madrid que llamaron SUR Escuela de profesiones artísticas, y es una idea muy en consonancia con esto que te estoy diciendo, si ves el pensum le enseñan de todo a los estudiantes, no sólo lo vinculado con las artes visuales como tal, sino también teatro, cine, diseño web, diseño gráfico, literatura, fotografía, hay gente que ya está haciendo cosas en el mundo académico, gente que ha entendido que el fenómeno de las artes visuales es parte de un pensamiento complejo, lo cual hace muy necesario lo interdisciplinario, con esas mismas ideas se lanzó Arte para la Vida, buscando dar respuestas reales en ese sentido.

MC: También hay que mencionar la presión que ejercen los familiares y personas más cercanas al artista, que habitualmente sufren por el porvenir económico de éste y en muchas ocasiones dudan de que la carrera llegue a buen puerto. ¿Ésta es a menudo la barrera definitiva?

FG: El artista debe seguir luchando a pesar de cualquier obstáculo, como te lo mencioné anteriormente el arte es una carrera muy larga, de hecho una carrera de toda la vida, y así como hay familias que se oponen hay las que apoyan, cada caso es cada caso. Pero definitivamente el artista debe luchar mucho y tener muy claros sus objetivos, por eso siempre insisto en el tema de los proyectos, ya que estos son motores que mueven a los artistas, los proyectos activan cosas y las ponen en movimiento, nos mantienen en un dinamismo constante, y en la medida en que la familia ve que el artista está trabajando en proyectos, que tiene resultados y puede vivir de eso, terminarán siendo sus aliados, es cuestión de tiempo y constancia, mucha constancia, pero sobre todo entender la importancia de hacer bien las cosas, de trabajar de modo profesional, mucha gente se llama profesional pero trabaja como aficionado, ese es otro tema de fondo, ¿hasta qué punto alguien que dice ser profesional lo es? Hay que partir del profesionalismo para poder plantearse proyectos serios y de envergadura, como por ejemplo una buena exposición en un buen espacio, si el artista no aspira no logra nada, se estanca, y los proyectos movilizan esa energía.

“En la medida en que la familia ve que el artista está trabajando en proyectos, que tiene resultados y puede vivir de eso, terminarán siendo sus aliados, es cuestión de tiempo y constancia, mucha constancia, pero sobre todo entender la importancia de hacer bien las cosas, de trabajar de modo profesional”.

MC: Has estado viviendo muchos años en la India. ¿Cuál fue tu experiencia con el arte allí? ¿Fuiste a desarrollar proyectos propios o también a enseñar o a formarte?

FG: Viví 5 años en India, del 2011 al 2016 y te puedo asegurar, que fue la experiencia más intensa, hermosa y poderosa de mi vida, hay un antes y un después en mi vida con respecto al haber vivido en India. Mi principal motivación fue mi desarrollo espiritual, y no sólo mío, sino de mi esposa y mis hijos, todos nos lanzamos esa aventura llena de magia, olores, texturas, colores, temperaturas, adoración,sensaciones, algo fuera de lo común. Allá hice varias cosas algunas vinculadas y otras no vinculadas con el arte. Estuvimos viviendo en un ashram (templo) en un lugar llamado Nabadwip Dham a las orillas del Ganges, en West Bengal, a 3 horas de Kolkata en tren. La vida familiar mezclada con las actividades del ashram fue algo muy interesante, yo vivía con mi familia en un apartamento chico pero cómodo, en el cuarto piso de unos de los edificios del complejo del templo que es bastante grande, y hacia atrás quedaba un lago inmenso que le daba un toque selvático súper especial, en los días de luna llena la luna se reflejaba en el lago, un espectáculo visual único, de hecho toda esa parte es bastante selvática aún, hay desarrollo urbanístico pero no tanto como en las ciudades, una de las experiencias más impresionantes era subirse a la azotea del edificio que es como un mirador y contemplar todo el poblado cantando japa (rezando el maha mantra en un rosario), a un lado el puente que pasa por encima del Ganges, con vehículos siempre circulando, del otro lado un templo que se llama Govinda kunda (lago de Govinda), que está en el centro de un lago más pequeño, todo muy místico, hice muchas fotografías de esas vistas, de las cúpulas de los templos entre las palmeras, algo impresionante, y del otro lado ves hacia abajo y está el camino principal y ves cómo van y vienen las rickshaws (vehículos de transporte con bicicletas), las bicicletas, tractores, gente a pie, manadas de búfalos a bañarse en el río, manadas de vacas, tractores, camiones, grupos de peregrinos cantando y bailando los santos nombres de Dios, todo lo que se te ocurra circula por allí.

Creo que una de las cosas más importantes que me quedó de esa experiencia de vivir en India, fue valorar como nunca mi carrera como artista, darle nueva vida a mis proyectos, concebir nuevos proyectos, de hecho allá comencé a conceptualizar todo lo que sería el emprendimiento de Arte para la Vida online, completé mi libro de poemas “Estados del alma”, el cual está en fase de revisión para ser publicado, de hecho allá produje muchos poemas que son parte del libro. En fin fue un viaje hacia mi interior que me llenó de una energía única de unas vivencias para toda mi existencia, y con toda certeza te puedo decir que valió la pena, a pesar de lo rudo del verano, valió la pena. Y sobre todo realice una de las principales enseñanzas de Sri Chaitanya Mahaprabhu, la verdadera religión es la religión del corazón, donde cada corazón es un templo del Señor, algo de lo que siempre hablan mis maestros espirituales, Srila Govinda Maharaja y Srila Sridhar Maharaja, unas grandes almas autorrealizadas.

Uno de los proyectos artísticos que comencé allá está vinculado con generar mecanismos de análisis visual, conectando las texturas de las paredes y la pintura abstracta, lo llamé El discurso de las paredes y la educación artística, y tiene como finalidad hacer un libro didáctico, en este momento le estoy dando la vuelta para convertirlo en un curso online, pero igual quiero desarrollarlo al máximo y editar el libro, ya que hacen falta herramientas de análisis visual, que nos ayuden a vincular lo que está a nuestro alrededor con el arte contemporáneo, desde la observación profunda, el análisis, así como con lo sentido y lo conocido.

Por último estuve encargado de un restaurante, de hecho el restaurante del ashram, el cual opera principalmente en marzo, durante un festival muy grande que se llama Gourapurnima (Nacimiento de Sri Chaitanya Mahaprabhu) al cual asisten miles de peregrinos de todo el mundo,. En esa época hay una gran efervescencia espiritual, todos los templos están llenos de devotos de todo el mundo, hay parikramas (peregrinaciones en procesión)  por todos lados, algo muy intenso realmente. Durante 4 años dirigí ese servicio, donde era mánager y cocinero también, hacía las pizzas, la comida italiana en general y los noodles que son una pasta estilo chino, mi familia me ayudaba mucho también, de hecho esa actividad me ayudó mucho con mis gastos estando allá, que aunque la vida es muy económica igual necesitas tener algún tipo de ingreso que te ayude a mantenerte. Finalmente  nuestras visas vencieron, nos vimos en una situación bastante precaria económicamente por la situación en Venezuela, pero finalmente conseguimos venirnos a Montevideo, donde estamos estableciéndonos, no ha sido nada fácil, pero seguimos luchando. No quise volver a Venezuela porque después de vivir con tanta tranquilidad en India, irnos a meter en esa crisis, donde la gente está pasando tanto trabajo, preferimos buscar otro rumbo, y desde aquí monté el emprendimiento online de Arte para la Vida y sigo con mis proyectos artísticos personales, haciendo crecer el emprendimiento, haciendo nuevos vínculos, escribiendo para otros sitios web, en cualquier momento comienzo a dar clases, y en casa siempre mantenemos nuestra adoración,  esa es mi vida.

MC: ¿Cómo te parece que ayuda el arte a las personas que lo observan? ¿Cómo explicarías a alguien que no le interesa el arte que éste tiene un valor terapéutico?

FGEl arte es una experiencia estética, es decir un acontecimiento que toca las fibras del ser, por lo menos esa es la concepción del arte que a mí me interesa, y en ese sentido es súper terapéutico,  pero más allá de eso el arte es vital en la vida, la vida sin arte es algo incompleto, creo que es fundamental educar a la gente en estos valores, acercarlos a los artistas, a los museos, a los teatros, al buen cine, al patrimonio, a la literatura, que aprecien el arte y en ese sentido apreciará más la vida, porque en última instancia el arte es eso una manifestación sensible de la vida, de la existencia, el arte nos recuerda que hay algo más allá de lo aparente, nos introduce en una dimensión espiritual. Una obra de arte debe transmitir lo mismo que tramite el contacto con la naturaleza, y en eso me identifico mucho con el movimiento romántico, ese sentido de pequeñez ante la grandeza de la creación, pienso que es fundamental en el arte, y no me refiero al tamaño de la obra sino a su capacidad comunicativa. Y ¿sabes qué? me da la sensación de que el haber olvidado esos aspectos ha llevado al arte a estar en la situación donde está, y se ven esas cosas que mencionaste, donde se le da más importancia a la publicidad de una obra que a la obra en sí. Hay muchas cosas que deben ser desmontadas, hay mucha basura en los museos y hay que decirlo, mucha pose de supuestos artistas conceptualistas y duchampianos descontextualizados, que excusan su mediocridad con el cuento del arte contemporáneo, y sí es importante la interdisciplinariedad, pero también es importante el cultivo de las disciplinas, con miras a conservar la calidad del arte.

“El arte es una manifestación sensible de la vida, de la existencia. El arte nos recuerda que hay algo más allá de lo aparente, nos introduce en una dimensión espiritual”.

Últimamente he revisado mucho lo que dice la crítico de arte mexicana Avelina Lésper, quien desató toda una polémica por su postura frontal en contra del denominado arte contemporáneo, y Avelina dice muchas verdades, aunque no suscribo muchas de sus posturas, pienso que su tesis de que el arte es creación, es disfrute estético, yo estoy completamente de acuerdo con eso. Y es una idea que yéndonos mucho más atrás ya está en pensadores como Kant y más recientemente en Heidegger, con todo aquello del desocultamiento de la realidad, los cito porque son autores de los que me he nutrido siempre. Ahora pienso a modo muy personal, que Avelina Lésper comete un gran error al pretender borrar de un jalón una parte muy importante de la historia del arte moderno y contemporáneo, llamando farsante a artistas como Marcel Duchamp, cuando Duchamp fue un experimentador nato, un irreverente que abrió un nuevo camino en el arte, y no sólo él, muchos otros de sus contemporáneos, lo menciono a él porque es el blanco favorito de Avelina Lésper. Si analizamos la historia del arte moderno y contemporáneo, encontramos que de las experiencias de Duchamp se derivaron una gran parte de las manifestaciones posteriores que aún hoy en día conforman el mundo del arte, desde el arte conceptual con todo el trabajo de Beuys y lo que de allí se derivó como escuela, el mismo arte cinético tiene sus primeros pasos en los experimentos plásticos y readymades de Duchamp. En estos momentos se está celebrando en la Fundación Proa en Buenos Aires, la exposición más importante de Yves Klein en Suramérica, de hecho la primera retrospectiva de este importante artista francés de mediados del siglo XX en esta parte del mundo, y muchas de sus ideas en el arte vienen de las experiencias de Duchamp y otros, pero principalmente de Marcel Duchamp.

“Hay muchas cosas que deben ser desmontadas, hay mucha basura en los museos y hay que decirlo, mucha pose de supuestos artistas conceptualistas y duchampianos descontextualizados, que excusan su mediocridad con el cuento del arte contemporáneo, y sí es importante la interdisciplinariedad, pero también es importante el cultivo de las disciplinas, con miras a conservar la calidad del arte”.

Ahora yo entiendo que cuando ves cosas como un tiburón en una pecera llena de formol, y te lo quieren meter como arte porque sí, porque además está respaldado por un gran aparato publicitario y comercial, allí está pasando algo, eso es otra cosa, que puede que algunos lo pretendan justificar con el trabajo de Duchamp, ese es el problema, y de allí viene la reacción de críticos como Avelina Lésper y se entiende, pero también pienso como dice el dicho popular zapatero a su zapato, Duchamp es Duchamp y el señor de los tiburones es otra cosa, allí hay más un aparataje fraudulento de mercado que una experimentación en el campo de la plástica y hay que saber distinguirlo.

Yo soy de una postura más abierta pero firme, en cuanto a que los artistas deben ser formados y estimulados para que sean creadores y que experimenten, pero como decía el gran artista venezolano Alejandro Otero, “el arte puede ser muchas cosas, no cualquier cosa”.

MC: ¿cómo ves actualmente el mercado asiático? ¿Crees que China es la nueva cuna del arte a nivel mundial?

FG: Mira la verdad no estoy muy empapado con el tema del mercado asiático, lo que sí es evidente es que son unos monstruos, algo gigante, de hecho te puedo asegurar que es otro mundo, Asia en general es otro mundo, con sus propias reglas, se pagan y se dan el vuelto, son otro punto de referencia, no sólo China, los rusos y todo el mundo de los países de la ex Unión Soviética, Ucrania, son mercados que se vinculan con algunos sectores del mundo europeo, porque también  entiendo que está el tema del idioma, lo cual es una barrera. Por otro lado está Singapur que tiene un mercado pequeño pero muy poderoso con vínculos en Europa, Estados Unidos y algunos países latinoamericanos, algo que me viene llamando la atención desde hace rato, sobre todo porque Singapur siendo un país tan chico, sin embargo son una de las economías más fuertes y poderosas de Asia.

MC: A menudo se pagan cifras astronómicas por obras de arte que al final se exponen en museos importantes. A veces son de artistas que ya no están, otras veces de artistas vivos, algunos grandes profesionales, otros de calidad más dudosa. Aún y así, cuando hablas con la mayoría de personas, sean de la edad que sean, a menudo enfocan al propósito de la fama y del dinero más que a la calidad de la obra, lo cual también contribuye a confundir a los artistas que empiezan. ¿Es que no hay nada que ayude un poco a despejar tanto humo en nuestro sector?

FG: Vuelvo al punto de origen, a la postura del creador, ante la postura del hacedor. Hace poco entrevisté a María Dávila una tasadora profesional, radicada en Madrid, y le pregunté algo muy parecido, pero en relación con las subastas, y ella me respondió que las casas de subastas son referencias en los precios de las obras, no algo determinante. Eso me llevó a pensar que lo que realmente hace falta es educación al respecto, y ese es uno de los pilares de Arte para la Vida, formar a los profesionales del mundo del arte en muchos temas, de los que poco se conoce pero son fundamentales, como los mitos en torno al mercado del arte, la importancia de la calidad de una obra de arte para que pueda ser considerada como tal, la importancia de que el artista esté comprometido con sus investigaciones, que se enfoque en principio en desarrollar su código subyacente, y por supuesto tocar temas vitales como el uso de las nuevas tecnologías, la importancia de un buen sitio web y tantos otros que a lo largo del tiempo iremos desarrollando, para el beneficio de la gente del mundo del arte.

Miquel te gradezco mucho el que me hayas dado este espacio para conversar sobre estos temas, sobre todo para divulgar la labor desarrollada desde Arte para la Vida, te deseo mucha felicidad y éxito.

“Uno de los pilares de Arte para la Vida es formar a los profesionales del mundo del arte en temas fundamentales como los mitos en torno al mercado del arte, la importancia de la calidad de una obra de arte para que pueda ser considerada como tal, la importancia de que el artista esté comprometido con sus investigaciones, y por supuesto tocar temas vitales como el uso de las nuevas tecnologías, la importancia de un buen sitio web y tantos otros que a lo largo del tiempo iremos desarrollando, para el beneficio de la gente del mundo del arte.

 

Artículos sobre arte

Dibujar al natural

¿Por qúe es tan beneficioso para los ilustradores y pintores tomar apuntes de lo que ven y dibujar al natural?

Dibujar al natural es, si no la mejor, una extraordinaria manera de aprender a dibujar y una fantástica base tanto si uno trabaja como ilustrador como si es pintor.

Y esto es así porque dibujando al natural perfeccionamos nuestro nivel de dibujo y aprendemos por nuestra propia cuenta cómo son las cosas que nos rodean. Vamos generando una extensa biblioteca particular de imágenes a partir de la cual salimos de la ingenuidad de presuponer el mundo para entrar en la veracidad de conocerlo y habernos adentrado en él. Y esa reserva de conocimiento ya nos acompaña durante toda nuestra vida profesional y se refleja en nuestros trabajos con un trazo más limpio y seguro, más experimentado y que está en condiciones de jugar más y mejor con los lenguajes.

india
Dibujando en Jaipur, Índia, en 2004, ante un grupo de personas que pasaban por ahí y que tuvieron curiosidad por ver de cerca el ejercicio y el trabajo.

Si hemos dibujado un roble doce veces, podremos tener una noción del mismo bastante más sólida que si no lo hemos dibujado nunca. De hecho, una cosa es verlo y otra dibujarlo; al dibujar las cosas las procesamos a un nivel mucho más profundo que si las estuviéramos simplemente viendo. Es lo mismo que estudiar leyendo el texto o estudiar escribiendo un resumen de lo que tienes que aprender. En el segundo caso, aunque lleve más tiempo, el estudio es mucho más efectivo y penetra y se retiene bastante más.

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Entre el dibujo de arriba y el de abajo hay unos 80 días de diferencia y más de 300 dibujos en este mismo estilo (pilot sobre cartulina). En 2003 realicé un viaje de casi tres meses a varios países de Centroamérica y aproveché para poner en marcha la cámara fotográfica que los dibujantes tenemos en nuestras manos. El primer dibujo es del viaje de ida y el segundo es del viaje de vuelta. Me propuse hacer una serie de dibujos cada día como reto personal para mejorar mis habilidades de dibujo, y si observamos con detenimiento un dibujo y otro veremos que hay diferencias notables en cuánto a decisión del trazo, definición y concreción. Recuerdo perfectamente como a la vuelta de ese viaje me sentía perfectamente capaz de dibujar cualquier cosa que se me presentara delante de mí.

Además, es un sencillo y maravilloso trabajo para aquietar la mente y abrir el espíritu, para volver a apreciar una realidad que muchas veces nos pasa desapercibida o directamente rechazamos de forma subconsciente porque pensamos que ante nuestros ojos debería haber otra cosa.

Es una vuelta al aquí y ahora. Un trampolín para abrazar con el alma lo que tienes delante, sea lo que sea, hasta el punto de que a veces parece que lo estuvieras creando en ese mismo momento. Ya que adquieres unos nuevos ojos, más científicos y más compasivos, que te empujan a conectar con la esencia de las cosas a través del alma, a reconciliarte contigo mismo y con el mundo.

En este video que sigue muestro una de mis técnicas más recurrentes y sencillas para tomar apuntes del natural: rotulador y pilot sobre libreta de cartulinas. En este caso, a partir de una visita a Aquitania (Francia) a principios de 2017.

Artículos sobre arte

El artista y la sociedad: la presión exterior

¿Eres artista? ¿Como Picasso? ¿Y se puede vivir de “eso”?

Más allá de nuestro entorno cercano es habitual cuando empiezas y dices que te dedicas al arte y además como autónomo que te miren como si te tuvieran que dar el pésame porque tienes una enfermedad incurable. El sufrimiento se capta en sus ojos como si vieras a alguien que sufre porque sabe que vas a ser ahorcado. Dan ganas de decirles: “¡Era broma!, ¡Puedes estar tranquilo!”

La verdad es que por más que pasen los años la mayoría de nosotros continuamos anclados a nuestras ideas, hasta el punto de que reaccionamos con ellas en todo momento antes de optar por abrir los ojos y descubrir nuevos mundos. “Nunca tendrás estabilidad económica”, “cualquier día te puedes quedar tirado”, y lo que piensan y no te dicen: “eso no es un trabajo”. Las reacciones suelen ir del desconocimiento más absoluto a la lástima por ti y por tu elección de vida. A veces era y es hasta gracioso desde un punto de vista antropológico, porque llega un punto en que sabes de sobras que estás preparado y que tienes recursos suficientes como para vivir tranquilo una vida profesional expansiva y rica, y sin embargo ves personas con un conjunto de ideas que no se ajustan con la realidad:

– si estás en casa es que eres un gandul.
– del arte no se vive
– lo que haces no es necesario

Todas estas ideas son proyecciones personales de quien las hace. Cuánto más alarmantes son más miedo tiene esa persona en concreto. Estas ideas son un indicador fiable de cuánto valora la seguridad económica esa persona y cuánto desconoce el mundo del arte. Esa persona no se ve preparada para hacer frente a una situación como autónomo o como emprendedor, al margen de que desconozca las posibilidades y el mercado del arte. Pero eso no puede ni debe influirnos en nada en nuestra decisión. Nosotros hemos decidido apostar firmemente por la libertad, y de entrada la seguridad económica la tendremos que trabajar. Pero lo cierto es que si hemos nacido para desarrollarnos en el arte no habrá traición más grande que hacer algo que no tenga nada que ver, y menos aún porque lo ha dicho alguien, sea quien sea.

En última instancia se supone que a cierta edad uno tiene que aparcar sus sueños y dedicarse a “trabajar de verdad”

“Ponte un límite de edad”, me dijo una novia que tuve. Gracias a Dios que nunca lo hice y lo que era limitado y quedó limitado fue la relación con ella. Y es que ese tipo de frases me chirriaban más que ninguna otra cosa: ¿Qué límites le voy a poner a la expresión más íntima de mi alma, a aquello para lo que he nacido?
Pero en fin, para algunas personas lo que se hace en el mundo del arte no es un trabajo ni lo será nunca. Creen que al trabajo se va a disgusto, padeciendo y fastidiado. Y como aparentemente no padecemos porque hacemos lo que nos gusta y además desde donde elegimos nosotros, pues eso desconcierta mucho y da por pensar que quizá eso es de gandules.

Nada viene de regalo. Muchos autónomos que trabajamos en soledad tenemos que lidiar con cantidad de retos que iré tratando más adelante, pero que van de la necesidad de autodisciplina a la falta de contacto con los demás… Algunas cosas se pueden trabajar y te enriquecen (lo primero) y otras van intrínsecas en la profesión (lo segundo) y son un inconveniente como el que pueda haber en cualquier otro trabajo, desde luego.

En cuánto a las opiniones de los demás, no podemos cambiar su manera de pensar. Mejor que lo que digan o piensen las personas sin experiencia en el mercado artístico nos entre por una oreja y nos salga por la otra. Y cuánto antes mejor. De verdad. Tenemos que escucharnos a nosotros mismos y confiar en nuestras capacidades; en desarrollar nuestro potencial y en hacer crecer nuestro negocio día tras día para ir viendo por qué fascinantes caminos nos lleva.

El mundo del arte es verdaderamente creativo y, sobre todo, es real y tangible como forma de vida. Nos expandirá enormemente nuestra alma y nuestra mente, así que no perdamos tiempo escuchando a las personas que no han tenido posibilidades de ir más allá de sus ideas infundadas.