Artículos sobre arte

Tópico número 2 (Parte 1): mayor precio de las obras, mayor calidad del artista

¿Por qué poner precios tan altos a los cuadros si después no se venden? ¿Cómo trabajar todo el tiempo vendiendo productos y servicios?

Una de las presiones innecesarias a las que nos sometemos los artistas, sobre todo al principio de nuestras carreras, está marcada por la cuestión del valor de los cuadros. Socialmente está establecido así: Parece que si un cuadro no vale un pastón de aúpa es que no tiene calidad o que el pintor no es bueno. A la vez, si el pintor pone precios muy elevados es probable que venda muy de vez en cuando en estos momentos. Entonces, ¿qué es mejor?

Llevo años escuchándolo en España: NO SE VENDE NADA. Muchos galeristas y pintores repiten ese mantra que aporta bien poco y en el que parece que todo depende del exterior. Llevo años paseándome por galerías de ciudades españolas, contemplando como un día antes de terminar la exposición lo más habitual es ver que se han vendido 3, 1 o 0 obras. Llevo años viendo, demasiado a menudo, precios de miles de euros por obras que, por distintas razones, no se venden. A veces se dice que se trata de obras de un pintor que “tiene mucho caché” o que “ya tiene un nombre”. Pero el caso es que los cuadros no se venden. 
¿Ese “caché” y ese “nombre” es tangible y real o es humo? Muchas de esas obras se acumulan en las trastiendas de las galerías y en los estudios, cuando al final aquí de lo que se trata es de dar salida a la obra que hace el pintor. Vender para vivir de ello, para sentirte totalmente realizado con el cuadro y continuar con el siguiente.

 

“Mayor número de ventas, menos pereza en el trabajo de obra nueva y más evolución como artista”

En mi opinión lo más inteligente y sensato es escuchar el mercado al que uno va dirigido, que es al final el que manda. En mi negocio, hace años que lo que más promociono y vendo en este país es un producto de dimensiones medianas que puedo vender bien y de forma constante, por menos de mil euros.

Painting about a street in the city of Jaipur, in India
Una calle de Jaipur, Índia (2014). Uno de los varios cientos de cuadros que he vendido en España en estos últimos años.

En otros países como China o Estados Unidos, ya sea a nivel particular o a través de galerías, vendo cuadros de dimensiones mayores por los que cobro más dinero. Pero obcecarse con vender mucho en España y con cuadros siempre por miles de euros creo que en estos momentos es un error que paraliza tanto a pintores como a galeristas. Me parece más lógico ofrecer aquí un abanico más amplio de productos, precios y alternativas, y a la vez activar mecanismos para tener visibilidad en el extranjero; galerías de arte online de varios países e inversión en ferias internacionales y en exposiciones en otros países, sean individuales o colectivas. Sin olvidar las copias impresas y los diseños aplicados a objetos que la gente sí o sí necesita, como se refleja en los casos de éxito real de society6 y etsy, donde hay objetos de lo más mundanos (tazas, cojines, fundas de móvil) con arte aplicado o, en el caso de etsy, obra hecha a mano que se promociona a través del portal.

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Pintura para la carta de menús navideños (2008/2009) de los restaurantes del desaparecido Santi Santamaría

 

Son dos ejemplos claros que nos indican que las tendencias van cambiando. Pero en general, ante el falso mantra “NO SE VENDE NADA” es importante flexibilizar la mente, diversificar los ingresos e investigar todos los posibles mercados que existen, tanto los reales como los potenciales. Y ver también que a veces, y cada vez más, se puede aplicar pintura a proyectos que le darán una difusión mucho mayor a nuestro trabajo: para mí es tan gratificante vender cuadros como pintar portadas de discos, cartas para menús de restaurantes o imágenes para web en las que mezclo múltiples técnicas diferentes, pero que muchas veces acaban siendo imágenes más plásticas y pictóricas que los propios cuadros. De esta manera, la pintura es algo mágico y al servicio de las necesidades concretas de las personas, con proyectos en los que uno tiene total libertad y que son igual o más artísticos y ambiciosos que la propia obra pictórica que propone el artista para sus exposiciones. Permiten experimentar con otros materiales y crear otra cosa, además de oxigenar la mente e invitar a regenerarse, con todo lo que eso conlleva.

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