Artículos sobre arte

Tópico número 2 (Parte 2): mayor precio de las obras, mayor calidad del artista

¿Qué precio les pongo a mis cuadros? ¿Vender arte por amor o vender arte para especular?

Parte del mercado artístico está ante un momento de pura burbuja en el que hay subastas y ventas de obras por millones de euros. Desde mi punto de vista y el de muchos otros profesionales del sector, muchas de esas obras tienen un precio objetivo muchísimo menor. Pero hay personas con cantidades ingentes de dinero que se divierten si han podido fastidiar un poquito a otro comprador y han influído personalmente en el mercado, inflando a tope el valor de las obras de arte aunque objetivamente no lo tenga. Esta locura, por otro lado, no ayuda en nada a establecer unos criterios claros entre la calidad y el precio en el arte, más bien facilita la confusión en aquellos que no conocen mucho sobre nuestro sector.

Curiosamente, por mi experiencia, las personas que hablan mucho del precio de los cuadros no suelen tener una motivación de fondo por el cuadro en sí. Han sido algunas las personas que durante estos años han hecho referencia a los precios de mis cuadros diciendo “tus cuadros son baratos” o “tus cuadros son caros”. La verdad es que cuando alguien insiste mucho en que algo es muy caro o muy barato, da igual que tenga dinero o no: si no habla del producto es que no le interesa el producto.

Esto lo tengo comprobado, así que creo sinceramente que lo más honesto es poner un precio que se ajuste a aspectos variados que podemos valorar, siempre y cuando veamos que podemos vender: mirando la media de los precios de otros pintores con estilo y recorrido similar al nuestro, el tamaño de la obra…

Cuando alguien insiste mucho en que algo es muy caro o muy barato, da igual que tenga dinero o no: si no habla del producto es que no le interesa el producto

Si queremos vender cuadros a un precio decente y de manera constante, valdrá la pena que más allá de las galerías online (artelista.com, artenet.es, artmajeur.com…) desarrollemos nuestras habilidades de comunicación y abramos constantemente el círculo de personas conocidas para abarcar a más gente de forma progresiva e incesante. Tenemos que intervenir en redes sociales, explicar nuestros procesos de trabajo, hacer videos… En definitiva, comunicarnos constantemente. Porque nadie nos va a vender mejor que nosotros mismos, y la mejor manera de vender algo es ofreciendo un trabajo de alta calidad y haciendo una presentación lo más óptima y profesional posible.

Vale la pena que más allá de la cotización de nuestro trabajo, el prestigio y el reconocimiento que anhelamos al principio, veamos que existen personas que quieren saciar su sensibilidad con las obras que hacemos con nuestras manos y con nuestra alma. Y que así como han sido útiles para nosotros los profesionales a los que compramos productos y servicios cada día, seamos también nosotros útiles para las personas que conocemos y para las que aún tenemos que conocer.

Al final, independientemente del precio, lo que más te reconforta con el tiempo es haberte relacionado con personas cercanas, inteligentes y coherentes que han mostrado su confianza en tu trabajo. Ver que has sido útil para los demás y que continúan confiando en ti.

Habitualmente parece que los artistas son seres extraordinarios que tienen la posibilidad de ser ricos y muy famosos si aprovechan sus oportunidades. Abramos los ojos y vivamos el presente, más allá de estas expectativas que pueden ser la semilla para inmensas frustraciones y falsas ideas de fracaso, hay una profesión como cualquier otra; la de pintor que se dedica a presentar y vender sus creaciones.

Nadie nos va a vender mejor que nosotros mismos, y la mejor manera de vender algo es ofreciendo un trabajo de alta calidad y haciendo una presentación lo más óptima y profesional posible

Hace poco un amigo me preguntaba si tenía constancia de que hubiese habido reventa con mis obras. Él esperaba que yo estuviera muy interesado en esto, en la reventa y en el aumento del valor de las obras. Le dije que me hacía feliz saber que la gran mayoría de personas (creo que todas) habían comprado porque les gustaba la obra y que si de algo tenía constancia era de que seguían conservándolas porque les hacían un servicio; aporte al hogar de belleza, amor, luz.
¿Qué es más importante, que te compren para invertir o que te compren porque les gusta tu obra? Si te compran porque les gusta tu obra, como le pasó a mí abuela con sus cuadros, tu trabajo será útil ahora, dentro de 50 años, dentro de 100 y dentro de 500. Si te compran para especular, tu obra puede entrar en una espiral de humo en la que lo de menos será el valor artístico de la obra. 

Es cierto que el hecho de que aumente el valor de las obras es una buena recompensa al trabajo hecho pero nos puede hacer un flaco favor. Nosotros, como seres sociales y sensibles, vivimos del calor de la gente, y la gente huirá de nosotros como de la peste si la calidad que ofrecemos es menos alta de lo que saben que podemos ofrecer en el momento de presentar la exposición.

Debemos tener claro que las personas que ven nuestros trabajos se dan cuenta de todo lo que sucede en ellos, incluso nos advierten de cosas que ni sabíamos. Si a alguien se le ocurre subestimar a su público puede darse por muerto profesionalmente hablando.

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