Artículos sobre arte

El espectáculo de los precios en el arte. Reflexiones sobre los libros de Don Thompson: El tiburón de 12 millones de dólares y La súper modelo y la caja de brillo

Una de las primeras experiencias en forma de antídoto que recuerdo con lo que comúnmente llamamos arte contemporáneo, fue la primera vez visité el MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona).
Yo no tendría más de 15 años, y recuerdo que sólo entrar en el museo vimos un caballo real, disecado, colgando del techo por una soga atada al cuello. 
Desde luego el efecto fue desconcertante, por no decir que incluso me cabreé y me pareció una capullada total. Tanto, que no recuerdo nada más de esa exposición salvo una moto roja que había en la misma entrada. Una moto sin ninguna modificación aparente por parte del artista, salvo que en lugar de estar en la calle, estaba en un museo.

Desde entonces creo que estoy curado de espanto sobre lo que se puede llegar a ver. Han pasado más de veinte años desde entonces y he visto miles de exposiciones. Algunas buenas, otras una tomadura de pelo que no me ha comunicado nada a ningún nivel. La mayoría, no obstante, bastante frías aunque técnicamente muchas estuvieran bien hechas.
En cuánto a las que me han parecido una tomadura de pelo, este sería otro tema que tratar y que requirió unos cuántos antídotos más, porque creo que no fue hasta los 22 o 23 años que no entendí que yo no era idiota por no entender muchas de esas obras de arte, si no que dentro del “todo vale”, la mayor parte de las veces lo único que hay es un propósito por hacer algo simplemente rompedor. Pero no hay mucho o nada que entender, ni ninguna estética que apreciar.

Este verano he leído los dos libros del economista Don Thompson y la verdad es que ambos han sido edificantes y suculentos para entender los engranajes que mueven la industria del arte a estos niveles de museos, de ricos coleccionistas y de millones de dólares en los que muchas veces no hay una relación directa entre lo que vale objetivamente un cuadro o una escultura (horas de tiempo invertidas, calidad intrínseca de la obra) y lo que se paga por él. De hecho, los libros de Don Thompson te explican perfectamente cómo las reglas para la valoración no tienen en absoluto nada que ver con lo que acabo de decir. Más bien tienen que ver con inmensas campañas de marketing dirigidas a un público muy concreto al que se le vende todo el glamour que conlleva la obra, ya sea por la colección “prestigiosa” a la que ha pertenecido o por la historia extraordinaria que la ha acompañado.

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Subasta de una de las versiones de “El grito”, de Edward Munch, en la casa de subastas Sotheby’s de Nueva York.

Así, se puede entender incluso que poco importa que muchos de los artistas o autores actuales que aparecen mencionados en el libro ni siquiera hacen ellos mismos las obras. Solo las firman. También se puede entender que poco importa que muchas veces ni siquiera sepan dibujar, esculpir, filmar… Lo importante es que hay un postor, un valedor, al que probablemente muchas veces también le importa tres pitos la obra en sí, simplemente la van a sostener entre unos y otros porque la obra ya está en el mercado y los involucrados no quieren perder dinero. De esta manera, aparecen otras personas que tienen mucho dinero y que se quieren hacer un hueco entre este club selecto de personas que se puede permitir comprar cuadros de cientos de miles de euros o de millones de euros. Y tú te preguntarás: ¿Por qué? Pues porque para muchos que han hecho dinero, no importa que lo tengan si no lo pueden demostrar. Y en estos círculos, muchas veces da igual que lo que vayas a comprar te guste o no. Lo que importa es que era de tal magnate o que el autor la ha expuesto en tal museo de Nueva York, y eso es lo que podrás explicar a tus invitados cuando la vean en el salón de tu casa para que se caigan de culo con tu nuevo estatus. Si los pintores solemos tener un ego como una catedral y somos muy ambiciosos, los coleccionistas nos van a la zaga.

Sobre este último aspecto, la teoría que acompaña a la obra, ya avisaba Tom Wolfe en su libro “La palabra pintada”, en el que describe como en el transcurso del siglo XX la crítica y la teoría han ido dando forma al significado de obras e incluso en muchos casos sustituyendo la experiencia estética o la experiencia global que te ofrecía la obra en sí. También Sarah Thornton, en su libro “Siete días en el mundo del arte”, explicaba cómo es una clase en una universidad de arte de EEUU, en la cual todo gira en torno a un debate y a una idea que un alumno presenta para una obra de arte (que todavía está por hacer), y como la va argumentando ante sus compañeros y su profesor de antes de crearla.

“Si los pintores tenemos un ego como una catedral y somos muy ambiciosos, los coleccionistas nos van a la zaga”

Volviendo a Don Thompson, a este club selecto y a esta estructura piramidal que describe en su libro (cuánto más arriba, menos gente pero mucho más dinero). Todo esto daría bastante igual si no fuera porque con estas reglas el arte en sí queda pervertido. Las obras más famosas muchas veces no son las mejores. Esta perversión, que ya asomó una primera patita con Duchamp y luego nos puso la segunda con Warhol, es ahora un juego que va más allá de ser una transacción entre particulares, sino que hace muchas décadas que entró en todas las instituciones públicas y privadas. Entró para quedarse, y aquí es donde tengo una reserva sobre los libros de Don Thompson, pues si bien es cierto que se ciñe al aspecto económico de estos fenómenos, y que también en el primer libro (“El tiburón…”) expone que la calidad estética en el arte ha bajado en picado, creo que este último fenómeno es preocupante y que requería una mayor crítica por su parte. Al fin y al cabo, cualquier profesional se forma con años de experiencia (dicen que son necesarias 10.000 horas), y nadie diría de muchas de estas obras tan cotizadas que reflejen ser una materialización de toda una larga experiencia concentrada. En todo caso, muchos de estos autores tienen años de experiencia en especulación y en marketing y son verdaderos artistas en esos campos.

Es por ello que cuando Don Thompson se pregunta por los artistas influyentes del siglo XX o de la actualidad, resulta ingenuo poner solamente 25 o 30 de los que más ha oído hablar por las casas de subastas (básicamente se habla de Sotheby’s y Christie’s, las dos que mueven más pasta) y en las súper galerías (como él denomina a las que mueven más dinero). Se entiende que se está analizando básicamente el factor económico, pero en tal caso no se deberían usar términos como “los artistas más importantes”, puesto que a un nivel artístico es probable que muchas de esas obras de arte contemporáneo no pasen el examen que a todos nos brinda el tiempo, ni son ni siquiera en opinión consensuada consideradas como grandes obras.
Pero en este mercado, puramente capitalista, lo más candente es lo que más caro se vende. Las obras de  autores fallecidos, por la regla de la escasez están cotizadísimas (un Monet sale al mercado de uvas a peras, es escaso porque su obra está ya muy colocada y raras veces se mueve),  y obras de artistas muy cotizados, intentan vender alto (en los casos de estos libros, por las nubes) y mantener lo que conocemos como “caché”.

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Les femmes d’Alger, de Pablo Picasso, vendido en 2015 en Sotheby’s por 179,3 millones de dólares.

Pero, ¿y todo lo que está fuera de este selecto club? En el libro “Coleccionar arte contemporáneo” de Adam Lindemann aparecen imágenes de muchas de estas obras de galerías que están en la parte superior de la pirámide económica o que se han vendido en subasta por decenas de millones de euros. Es evidente que estas reglas que rigen este mercado, este reflejo del capitalismo que también acecha ferozmente al arte, deja fuera de la estructura del dinero, de la promoción y de marketing, a muchos artistas de primerísimo nivel que ves en otros ambientes y que tienen un bagaje sólido y una obra consistente que transmite mucho más que estas obras que se venden a estos precios desorbitados.

Eso es lo que me preocupa en el arte, que los valores y de la experiencia estética e intelectual estén sometidos al dinero. Pero es así, el dinero mueve el mundo en estos momentos, tiene sus propias reglas y hay que prestarles cierta atención para no quedar totalmente excluido.

“Según un estudio de Don Thompson, el 95% de un grupo de encuestados no colgaría en su casa ninguna obra de arte contemporáneo ni que se la regalaran”

En todo caso, este sistema basado únicamente en la abundancia material no satisface la demanda de algo más profundo para la mayoría de la gente. Y la prueba de esto es que, según Don Thompson, el 95% de un grupo de encuestados no colgaría en su casa ninguna obra de arte contemporáneo (obras en la línea de las que habla el libro) ni que se la regalaran.

Los juegos y las personas de las que nos habla el libro juegan a comprar y vender cuadros como si jugaran al monopoly comprando y vendiendo hoteles. Hay algunos que deciden quien cotiza millones, los mismos que fuerzan lo posible para que estas obras y estos artistas se muevan por la Royal Academy of Arts o la Tate de Londres, El Moma de Nueva York o el Louvre de Paris. Todo esto, repito, por intereses que en el fondo muchas veces poco tienen que ver con la calidad intrínseca y objetiva de cada obra. Lo que importa como coleccionista, recordemos, es ganar dinero por tus activos (las obras que cada coleccionista tiene) y ser influyente en el mercado.

Una cifra que menciona en ambos libros es la cantidad anual y oficial aproximada de dinero que se mueve en el mundo del arte. Para la edición del primer libro, habla de 42.000 millones de euros, y nos informa que es la cifra anual exacta que factura o facturó aquél año la empresa Apple. Una cifra relativa, que para mí no justifica en absoluto que algunas de estas obras mediocres se exhiban en el Louvre como si fueran la novena maravilla del mundo. De hecho, no hay nada que lo justifique, porque el mensaje que estamos dando a las futuras generaciones es que esas son las nuevas formas de arte y que hay mucho que ver en ellas. O quizá lo único que se les dirá a esos niños es que la obra había sido de la colección Rockefeller y que se vendió en una subasta por 45 millones de dólares.

“Según estas reglas, como coleccionista lo que importa no es la calidad de tus obras, si no el prestigio de las mismas (procedencia, historia…), la rentabilidad que tienen como activo y la aportación que te ofrecen como actor que influye en el mercado”

Estudié Historia del Arte algunos años y nunca he entendido porqué en clase se hablaba tanto de Andy Warhol. Nunca le vi nada especial a su obra y me extrañaba que en esa época no hubiera nada mejor que Warhol o Lichtenstein. Y hoy igual. Warhol me sigue pareciendo bastante fraudulento y oportunista. Nuestros hijos, nuestros nietos y bisnietos seguramente todavía estudiarán a Andy Warhol. Quizá también estudiarán al artista que colgó un caballo disecado del techo en el MACBA, y al que hace perros gigantes con globos, y al que diseca tiburones y cabezas de vaca y les pone un puro en la boca.

¿De verdad no se está haciendo nada mejor? ¿De verdad no podemos mirar un poco más allá del dinero y buscar artistas con un poco más de fuste y de experiencia estética?

Los que escriben tanto sobre estos récords de dinero en compraventas, quizá podrían mirar lo que se cuece en los concursos nacionales e internacionales o incluso en los concursos de pintura rápida. Podrían ir a ver Centros culturales. Ferias de arte de distinta índole y en distintos países. Podrían dar la oportunidad a bloggers que se dedican a descubrir nuevos talentos y que hacen un trabajo más de campo y ayudan a los que más lo necesitan y a los que más lo merecen.
Realmente, a los que sólo escriben sobre las casas de subastas y los millones de euros o las cotizaciones de este o aquél, creo que se les está escapando de las manos un mundo maravilloso que va evolucionando de verdad y que no tiene nada que ver con los billetes, sino más bien con aquello que nos hace humanos.

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Entrevistas

Entrevista de Laura Cornadó a Miquel Cazaña: Segunda parte

  • ¿Se nace artista o un artista se crea con el tiempo?

    Las dos cosas.
    Por un lado, creo que nacer en ciertas condiciones puede favorecer el hecho de crear y de ser artista. En mi caso, por ejemplo, mi abuela era una muy buena pintora que, a pesar de las dificultades que tuvo que encarar por el hecho de ser mujer y también a causa de la sordera, consiguió vivir del arte durante una buena parte de su vida. De esta manera, yo tengo unos genes que facilitan que sea artista.
    Por otro lado, hay que ir labrándose con los años, desde joven, facilitando las circunstancias óptimas para que la planta crezca y se haga fuerte, imposible de tumbar. El hecho de crecer como artista implica dedicar muchas horas teniendo el arte como prioridad principal, trabajando en esta dirección sin pretender que todo vendrá sin esfuerzo.

  • Qué es más importante, ¿la técnica o la idea?

    50 – 50 yo diría. A veces tienes una idea brillante pero no la has sabido desarrollar bien, o al revés, tienes una idea regular pero gracias a la técnica queda muy resultona la propuesta. Yo creo que es muy importante ver que tienes un motivo que te ha inspirado profundamente y que por otro lado ves la manera de poderlo desarrollar.

  • ¿Consideras que la creatividad tiene fecha de caducidad?

    No, en absoluto.
    Creo que los que trabajan en aquello que les gusta no piensan cuánto les queda para jubilarse, ya que lo que hacen es su estímulo principal en la vida y, por lo tanto, si el cuerpo les acompaña, se dedican a ello hasta el final.

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    Miquel Cazaña en 2014, en la inauguración de la exposición “Homenaje a la Índia”, en la Fundación Academia de Bellas Artes de Sabadell.
  • ¿Crees que el arte es necesario?

    Por descontado. El arte no solo es necesario sino que es imprescindible.
    Hoy en día vivimos tiempos de bastante violencia y parece que cada uno mira por sí mismo y poco más. Supongo que siempre ha sido así pero ahora parece que cada vez más sea más así (o quizá ahora nos enteramos de todo). Creo que el arte es absolutamente necesario para demostrar que nos pasamos por alto muchos detalles que los artistas mostramos y damos a entender a través de nuestras exposiciones. Por ejemplo, si no fuera porque un artista plasma en un cuadro un árbol, un niño al lado de un río o un rincón de una ciudad de noche, en la mayoría de los casos no nos daríamos cuenta de la enorme belleza que escondía esa situación.
    Así pues, creo que el arte es imprescindible porque nos hacer ver todo aquello que a menudo se nos escapa y que es la esencia de la vida, pura poesía, un canto a la vida que no puede desaparecer ni desaparecerá nunca.

  • ¿Para qué crees que sirve el arte?

    Pienso que esta pregunta va muy ligada a la anterior. Escuchar una orquestra sinfónica o ver como un artista plasma un paisaje nos muestra a personas que canalizan este amor infinito que nos une a todos.Para mí, el arte sirve para plasmar este amor superior que nos engloba a todos en un plano físico en el que todos lo pueden apreciar.

  • ¿Cuál sería un elemento indispensable para un artista?

    Hay varios que son imprescindibles, pero quizá el más necesario de todos para este oficio es la perseverancia.

  • ¿El que copia una obra de arte es un artista?

    Yo personalmente no soy muy fan de copiar, pero soy diseñador gráfico y hace años había hecho algún rediseño de un logotipo ya existente. Era chulo porque, de alguna manera, era como revitalizar la idea inicial.
    En este sentido, aquel que consigue revitalizar la idea original y merjorarla es sin duda un artista. Pero vaya, creo que la pregunta iba más bien hacia el hecho de copiar obras maestras. En tal caso, en la inmensa mayoría de casos falta no se parte de la creatividad propia y además tampoco se supera el original.

  • ¿Me puedes decir un tópico sobre los artistas con el que estés de acuerdo?

    No. No te puedo decir ninguno porque el que más he escuchado es “vosotros sois raros” y no estoy de acuerdo con él. También hay muchos otros, ya no solamente sobre los artistas sino sobre el mundo del arte en general. Creo que se basan en ideas congeladas y que chocan con la realidad en muchas ocasiones.
    Por ejemplo, ese tópico que dice que si no es caro no es bueno. No estoy de acuerdo con él porque pienso que causa que todo el mundo aspire a cobrar una morterada por sus cuadros y a vender muchísimos, de manera que se crea una frustración cuando no es así, y además hace mucho daño tanto a los artistas como a esos que quieren comprar, ya que este tópico da a entender que para ser artista se debe aspirar a ser rico y famoso, mientras que en mi opinión ser artista parte de cualidades más internas que externas. Además, en la obra lo que se debe mirar es la calidad, la cual en muchas ocasiones no va en relación con el precio de cotización.

  • ¿Te ves bien valorado socialmente como artista?

    Sí, la verdad es que si. Ahora mismo me siento muy bien, me siento valorado y reconocido. Creo que este hecho se debe sobre todo al trabajo a conciencia que he hecho, intentando encontrar maneras para llegar a la gente, primero en mi entorno más cercano y después ampliándolo poquito a poco.
    Es muy importante el tema de la comunicación, que a veces dentro de las carreras artísticas queda un poco al margen, ya que es fundamental tener las herramientas adecuadas para llegar a la gente.

  • ¿El arte que haces te representa?

    Sí, porque mi pintura es realista y el realismo es lo que me sale de dentro. Va muy en la línea de lo que hacía mi abuela. Intento representar y continuar todo lo que ella empezó. Intentar hacer otra cosa sería pues una traición al estilo y a todo aquello que llevo en los genes.

  • ¿Te sientes artista?

    Sí. Cuando superas las dudas que tienes en los inicios, lo que queda es alguien que se levanta feliz por las mañanas porque trabaja en lo que le gusta y se siente doblemente reconocido, ya que además cuando presenta su obra ésa es comprendida, gusta y se vende.

Entrevistas

Entrevista de Laura Cornadó a Miquel Cazaña: Primera Parte

Hace un año me entrevistó desde Catalunya la estudiante de Bachillerato Laura Cornadó a raíz de su trabajo de final de ciclo en el que, con la simple curiosidad del que quiere aprender más sobre algo (en este caso, de arte), entrevistó a 22 artistas. Su trabajo ha sido presentado hace pocas semanas y se titula ARTISTA. Espero que antes o después lo publique o se publique en algún lugar porque desde luego es un trabajo coral en el que podemos escuchar muchas voces distintas con experiencias distintas pero que al final dan un testimonio necesario y fresco sobre el sector. Allá va la primera parte de la entrevista que me hizo a mí:

  • Cómo fueron tus inicios en el mundo artístico?

    Mira, ahora mismo estoy empezando un blog en el que voy escribiendo toda esta experiencia para cualquier persona a la que le pueda servir, ya que pienso que es una cosa muy interesante y necesito ir escribiéndolo y ver si hay personas a las que les pueda interesar o ayudar.

    Realmente el mundo del arte está lleno de ideas, de tópicos, de humo… Y a medida que vas trabajando te vas dando cuenta de cuanto antes te saques todo esto de encima, antes podrás avanzar y hacer un camino normal, sin ideas, sin tópicos, sin frustraciones. Simplemente ir trabajando e ir contactando con la gente.

    Respecto a mis inicios, fueron por un lado con mucha emoción por todo lo que tenía ganas de transmitir y de demostrar, y por otro lado pues con cierta tensión, de nervios y de miedos también. Pero vaya, yo creo que cualquier persona que tenga talento y perseverancia puede dedicarse al arte.

  • ¿Cómo reaccionaron en casa cuando les dijiste que querías dedicarte al mundo del arte?

    Primero de todo tenemos que tener en cuenta que nuestros padres, los padres de los que queremos ser artistas, la mayoría de veces no tienen facilidad artística o no tienen esta inquietud profunda por expresarse e intentar ganarse la vida haciéndolo. Tampoco nadie nos enseña a tener un negocio propio. Lo vas haciendo por tu cuenta y riesgo. Pero es algo que por lo general da un pavor enorme. Más del 90% de las personas prefiere trabajar para otro y tener lo que parece un “sueldo fijo”.

    A partir de aquí, no podemos intentar depender ni apoyarnos especialmente en nuestra familia, si no que tenemos que intentar encontrar gente que nos comprenda, que haya vivido este camino y nos pueda dar consejos experimentados, que nos pueda ayudar de manera honesta.

    A pesar de todo, cuando empezamos con 18, 22, 25 años, lo que queremos es convencer a la gente con la decisión de nuestro estilo de vida y eso es lo más difícil y probablemente lo más absurdo. La gente tiene sus ideas establecidas y en general la gente sufre por ti y por tu porvenir. Lo que la mayoría quiere está preestablecido: entrar en un trabajo y tener un sueldo fijo. Entonces, cuando tú dices que lo que quieres es empezar una aventura particular porque te gusta mucho pintar, lo que suele pasar es que te miran como diciendo: “¿De verdad?”, y sin conocer lo más mínimo tu oficio te dicen que dedicarse al mundo del arte es muy inseguro, muy difícil… En la mayoría de los casos lo mejor es dar a esta respuesta relativa una importancia relativa. O, mejor aún, no intentar convencer a nadie de nada.

    Lo más importante es que aquellos que quieren ser artistas vayan hasta el final con este propósito, teniéndolo interiormente cristalino y estando sólidos como una roca

  • ¿Cómo crees que se considera al artista actualmente?

    Pienso que el artista se va labrando con los años y que el público, en gran medida, responde a lo que él les ofrece. Esto pasa con el mundo del arte y con el resto de profesiones. Por ejemplo un científico recibirá lo mismo que él haya aportado a la ciencia. De esta manera, pienso que como artista es importante poder ofrecer cierta educación y formación, ofrecer claramente tu punto de vista y tu aportación personal, hoy en dia sobre todo mediante las redes sociales, para ir labrando una necesidad en tu público, que quizá en un primer momento no tienen demasiado claro lo que es el arte o para qué sirve, y así tienen la oportunidad de conocerlo de cerca y de saber más.

    Así pues, lo que hace falta es ir labrando y dando forma a la idea borrosa que la gente tiene del arte.

  • ¿Recibir una remuneración económica es un requisito para considerarse artista?

    Yo creo que sí. Aunque mucha gente te dirá que no, que ha habido artistas muy sólidos con una carrera fulgurante que han plasmado su gran talento sin recibir ingresos. Durante algunos años, conseguir vivir del arte, hacer mi jornada teniéndolo como fuente de ingresos principal, fue mi lucha.

  • Respecto a los artistas que consiguen vivir del arte, podríamos decir que la creación artística se convierte en su trabajo. ¿Es un trabajo a tiempo completo, de 24 horas, o es un trabajo de 8 horas?

    Sí, es un trabajo de 24 horas, ya que al menos a mí me resulta imposible desconectar. Por ejemplo, cuando paseo con mi chica o con otras personas, voy con una libreta de apuntes o bien haciendo fotografías con el móvil, ya que muchas veces ves cosas que te inspiran y necesitas captarlas de alguna manera más allá de la memoria.

    Así pues, creo que es un trabajo de 24 horas por más que la jornada sea de 8. Además, lo mejor de hacer una cosa que te llena de verdad es que no te importa dedicar más tiempo, al contrario, ya que hay un punto en el que deja de ser un trabajo para convertirse en una forma de vida. Incluso te apasiona tanto lo que haces que a veces cuesta encontrar el equilibrio entre trabajar y hacer otras cosas, como estar con la familia o hacer otras actividades que son buenas para tu equilibrio personal. Ir al cine, estar con amigos…

  • ¿Exponer es un requisito para considerarse artista?

    Creo que ahora mismo el concepto de exposición es muy amplio. Podríamos considerar que expone aquél que publica en Facebook, o que cuelga obras en una galería de arte en línea, o incluso, y pienso que el futuro irá cada vez más en esta dirección, podríamos considerar exposición el hecho de compartir a través de whatsapp los cuadros.

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    Presentando la exposición “Destellos” En Civivox Mendillorri de Pamplona-Iruña. Junio de 2017.
  • ¿Qué criterios serían necesarios para considerarse artista?

    Creo que no soy nadie para definir eso. Para mí, un artista es aquél que vive del arte, en el sentido de que trabaja profesionalmente como artista y recibe una remuneración a cambio de ofrecer arte que le permite vivir. Aunque después ves algunos sujetos que cobran millones de dólares a sus coleccionistas “exclusivos” y sin embargo hacen obras que creo que no tienen nada de artístico. Por eso te digo, que el arte es un mundo muy nebuloso y lo más importante, como en todos los gremios, es que seamos honestos con nosotros mismos y con los demás para hacer de esta una profesión honesta y próspera.

  • ¿Cuál crees que es el objetivo al que aspira cualquier artista?

    Yo creo que el objetivo último tiene que ser poder desarrollarse completamente como artista, desarrollando todo el potencial hasta el punto máximo, ese que yo no conozco porque no he llegado al final en absoluto.
    Pienso que el objetivo es desarrollarse poco a poco pero sin pausa, viendo que hay diferencias entre una exposición y la anterior. Que con el tiempo son cada vez mejores. Poder ir evolucionando e ir tocando cada vez más la fibra de la gente, que vengan a tus inauguraciones, que se marchen a casa recordando tus cuadros, y sentir que eres útil para los demás.

  • ¿Piensas que la política y el arte están vinculados?

    Pienso que en Catalunya se podría crear una asociación que diera fuerza a los artistas para presionar a los gobiernos y conseguir que se hicieran más infraestructuras para los artistas en activo, ya que faltan.

    Por ejemplo, actualmente surgen muchas propuestas de micromecenaje que reflejan el hecho de que, aunque se hayan retirado muchas de las subvenciones y ayudas, la gente intenta confiar en propuestas alternativas y privadas, para garantizar la salida de algunos proyectos que antes podían ver la luz más fácilmente gracias a las ayudas de las instituciones.

    Lo que más mal sabe es que, tanto aquí en Catalunya como en el resto del territorio español, hay una gran cantidad de artistas con un talento brutal que, a causa de la falta de propuestas de educación, viabilidad o difusión, se tienen que dedicar a otras actividades, dejando de lado el hecho de pintar cuadros, es decir, vivir del arte, como una cosa secundaria.

    Así pues, creo que tenemos que luchar para que el arte tenga mucha más presencia en nuestro país.

Entrevistas

Entrevista a Antonio García Villarán, artista plástico y creador del Canal Arte y Creatividad

Es un placer continuar la sección de entrevistas con el invitado de hoy. Estoy muy contento de que Antonio García Villarán nos dedique unos minutos de su tiempo y nos explique su punto de vista sobre algunos temas de los que me gustaría saber su opinión. Antonio nació en Sevilla en 1976 y es escultor, pintor y profesor de pintura. Desde hace algún tiempo, es también cada vez más conocido por su extraordinario canal de Youtube Arte y Creatividad, en el que encontraréis cantidad de herramientas para todos aquellos que estáis dedicando tiempo a formaros como pintores, así como consejos tanto a nivel técnico como de mercado e incluso psicológicos podríamos decir. Puesto que la carrera del artista es larga y muchas veces solitaria, me pareció que los videos de Antonio son realmente de los pocos que cubren el gran vacío existente entre el momento de graduarte y el momento en que empiezas a respirar tranquilo y con tu lugar en el mercado.

Antonio, primero de todo, enhorabuena por tu extraordinaria labor y por el éxito cosechado. Es un gran placer ver que hay personas que tienen la experiencia y la calidad humana necesaria como para mirar hacia atrás en el tiempo y ver que después de la escuela hay todo un mundo desconocido; y que hay que intentar dar respuesta a la mayoría de personas que empiezan su andadura en el mercado del arte llenos de dudas sobre qué pasos dar.

 

Miquel Cazaña: ¿Cómo surgió la idea del canal de Youtube y los primeros videos? ¿Viste necesidades concretas a través de tus propios alumnos?

Antonio García Villarán: Realmente el canal de Youtube fue posterior a mis cursos de Udemy. Mi intención al grabarme era hacer llegar mis conocimientos a todo aquel que lo necesitara, así que creé un primer curso de dibujo en esta plataforma con las mismas lecciones que doy en mi academia. Aunque tengo abierto mi canal desde 2009, no me lo había tomado tan en serio hasta hace menos de un año. Entonces decidí mostrar todo lo que soy, grabando clases, reflexiones o explicando mis obras. También hago lo que hacen muchos youtubers, pero siempre con intención de divulgar el arte. 

MC: ¿Qué dicen tus antiguos alumnos? ¿Les ha sorprendido el canal de Youtube Arte y Creatividad? ¿Le sacan partido como complemento a las clases presenciales?

AGV: Sí, mis alumnos suelen ver los vídeos y me los comentan en clase. Realmente estoy haciendo de manera natural lo que se llama ahora “clase invertida”. Hay un libro que lo explica muy bien, de los autores Jonathan Bergmann y Aaron Sams.

MC: Hay algo verdaderamente extraño desde el sistema educativo, porque mientras en otras profesiones el alumno ya estudia pensando en que entrará a trabajar para alguien, en el caso de la pintura es bastante obvio que el alumno tendrá que buscarse la vida por su cuenta, y sin embargo no hay ninguna asignatura que vaya dirigida a forjar una mentalidad emprendedora o, como mínimo, relacionada con la venta de arte. ¿Por qué? En gran medida tú ayudas a romper esta tendencia, combinando recursos técnicos con formación laboral real basada en tu experiencia.

AGV: Esto que dices es lo mismo que pensaba yo cuando estudiaba Bellas Artes, y es una de las razones por las cuales hago los vídeos. Creo que en la enseñanza reglada debería haber clases dedicadas a generar herramientas que ayuden a los alumnos a insertarse en la sociedad, ya sea buscando trabajos propios de su condición como artistas o generándolos ellos mismos. Quizás deberían contar con expertos en el tema, aunque por otra parte, también tenemos la red como aula mundial en la que encontrar este tipo de contenido.

MC: Viendo tus videos, un rasgo identificativo, gracioso y que comparto desde mi espacio es la voluntad de desmitificar todo el sistema principal que alimenta férreas creencias sobre el mundo del arte. Te hemos visto matar vacas sagradas (pintores que parecen intocables), te hemos visto desmontar ferias enteras y concursos o, si más no, ponerlos en tela de juicio como paso decisivo para entrar en el podio. Tú ofreces tus conocimientos, tu experiencia y tu opinión e incentivas a que la gente lo haga y desarrolle su criterio para que se exija honestidad y rigor. Mucha gente no da su opinión por miedo a parecer ignorante, ¿verdad?

Dos de las obras de Antonio García Villarán: El collar rojo y Cabaret 1. Ambas de 110 x 75 cms. Realizadas en técnica mixta.

AGV: Llevas toda la razón. Desmitificar es algo necesario. Mucha gente se siente frustrada a causa de creer cosas erróneas, y a mí me gusta investigar para intentar derribar esos muros. Por ejemplo, hay algo que he escuchado mucho a lo largo de mi vida y es que los profesores de arte no son buenos artistas. Esta es una cuestión que se suelta así, sin datos, pero a poco que mires en la historia verás que artistas que realmente han cambiado el rumbo del pensamiento plástico han sido profesores, como por ejemplo Paul Klee, Vasili Kandinsky, Marc Chagall, y hasta Frida Kahlo tenía sus propios alumnos en una etapa de su vida. Esto sólo por nombrar algunos. 

MC: El crítico de arte Robert Hughes llegó a coger una depresión viendo como el mercado del arte se estaba convirtiendo en una gran casa de subastas donde los valores eran lo último a tener en cuenta y donde los propios museos entraban plenamente en el juego del dinero sabiendo que las obras que forzosamente promocionaban no eran las de mayor calidad. ¿Todo este engranaje perverso tiene marcha atrás? Realmente hay que rascar bastante para encontrar artistas con un trabajo honesto. ¿Hemos olvidado que el artista debe servir a la gente?

AGV: Yo no creo que haya nada imposible. Además, ahora tenemos una herramienta muy potente que es la red, desde la cual podemos cambiar esto. Si todos aportamos nuestro granito de arena seguro que lo conseguimos. Siguiendo con los ejemplos, en el vídeo en el que hablo de ARCO digo lo que he escuchado a muchos de mis amigos durante años -además de mis propias ideas- pero nunca se han atrevido a decirlo en público. Hay cosas que están en la conciencia de todos, y cuando las escuchas las entiendes y las compartes.

MC: A los artistas que empiezan, sin embargo, siempre se les dice que es una cuestión de suerte, de que te encuentre la persona adecuada; que hasta entonces no tienes nada que hacer. ¿No crees que hoy más que nunca el estímulo tiene que ser interno y que el propio artista tiene que ser el principal motor para promocionar su trabajo? Al margen de toda la maquinaria macroeconómica, siempre parece que no hay tonos grises y sin embargo uno puede crear su propia comunidad y vender de manera honesta y con cierta frecuencia. Y más hoy, a través de internet y redes sociales. Hay unos cuantos ejemplos.

AGV: Efectivamente. Ahora tenemos más libertad. Antes era muy complicado hacer llegar tu obra a la gente, pero ahora, incluso diría que con menos esfuerzo pueden obtenerse mayores logros. Eso sí, hay que trabajar. Nada viene solo.

MC: Supongo que eres consciente que desde Arte y Creatividad ofreces un espacio alternativo para tender una mano cálida y buscar otras maneras de que los artistas puedan desarrollarse como pintores a todos los niveles. Les das a entender que hoy en día las cosas han cambiado y que la red es la mejor galería existente. Estamos en una época de transición, ¿verdad?

AGV: Sí, esto es realmente un cambio muy importante, y estamos asistiendo a él en primera fila. 

MC: Y además ofreces herramientas a cuestiones reales que confunden y que pueden llevar a errores difíciles de subsanar, como los relativos a los precios de las obras. He conocido a pintores de 50 años que en un momento dado subieron sus precios y ahora no los pueden bajar y tienen verdaderas dificultades para vender. ¿Este asunto de los precios te lo preguntan muy a menudo? También sueles comentar que lo importante es diversificar, ¿verdad? ¿Qué consejos o ejemplos de diversificación les darías a aquellos que empiezan?

AGV: Respecto a los precios de las obras me lo preguntan casi a diario, por eso decidí dejar mis impresiones en un vídeo. Y respecto a la diversificación, de nuevo intento normalizar algo que paraliza a mucha gente a la hora de hacer arte. Muchos son los que piensan que para ser pintor te debes dedicar únicamente a pintar y además vender. Esto no es realista. Yo mismo he tenido épocas en las que únicamente he pintado y he vivido de eso, pero creo más en la diversificación, ya que aporta aire fresco a tu día a día, y además, es algo inherente al ser humano. ¿O acaso comemos lo mismo todos los días?

MC: Recordando tus videos sobre el cubismo, el simbolismo o el surrealismo entre otros, lo cierto es que nos enseñas historia de la pintura de una manera amena y con ejemplos que algunos no conocíamos, pero también nos hablas de poesía, de música, de proyectos editoriales… ¿Antonio García Villarán necesita expresarse como artista en todas sus manifestaciones? ¿Qué otros proyectos tienes en marcha en estos momentos?

AGV: Sí, yo creo que todo está unido. A mí me gusta crear, aunque me decante más por unas disciplinas que por otras. Ahora estoy preparando nuevos cursos para Udemy, uno sobre Anatomía y otro sobre cómo pintar basado en mi experiencia (contando cómo realizo una obra de principio a fin) y estoy muy centrado en mi canal y en mi serie de 

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Imperio Curvo. Libro de poemas de Antonio editado en 2014 por Cangrejo Pistolero Ediciones.

cuadros en los que estoy mostrando mi visión de Andalucía a través de “vanitas”. De todas formas no descarto cualquier proyecto que me guste o que tenga la necesidad de llevar a cabo. Como te digo, todo es posible.

 

MC: ¿Alguna otra cosa que les quieras decir a aquellas personas amantes de la pintura, que quieren abrirse camino en el mercado honestamente pero que tienen dificultades para tener la ayuda necesaria?

AGV: Creo que muchas de esas cosas ya están dichas en mis vídeos, pero sí me gustaría animar a todos aquellos que siempre han querido dibujar, pintar, bailar, cantar, en definitiva, expresarse, que lo hagan. Al igual que buscamos una receta para hacer un pastel en Youtube y al momento ya sabemos hacerlo, podemos investigar para aprender aquello que siempre hemos querido aprender. Y por último, que no tengan miedo a nada. El miedo paraliza y es absurdo.

 

Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Tercera parte

Gestionando mejor el tiempo. Alcanzando más nivel de acabado 

Después de terminar 2015 participando en un cuarto concurso de rápida (en el cual salió un cuadro bastante olvidable que tiré a la basura) ya no habría más participaciones hasta 2016.

El 5 de junio de 2016, ya viviendo en Navarra, participé en el concurso de pintura rápida de Lesaka, en el norte de Navarra. Era un concurso de mañana y el pueblo era bien bonito y el ambiente fue genial. Parecía que iba a llover y me resguardé en un lugar cubierto.
Este fue el cuadro que presenté (60 x 80 cms):

lesaka-concurso

A partir de ese momento me di cuenta de que los cuadros que se veían más terminados tenían todos los ángulos y las líneas rectas realizadas con regla, lo cual daba mucha mayor sensación de acabado y de perfección. Era algo que, de haber aplicado a mi cuadro, hubiese tenido más puntos para competir. Otro factor importante es que tenemos que tirar de nuestra imaginación y alterar lo que vemos para añadir nuestro punto de vista. Es decir, si es un día gris o estás pintando toda una superficie de la imagen que de por sí no tiene gran cosa en cuánto a color, lo mejor que puedes hacer es interpretarla a tu manera. Alterar la luz y el color y poner de tu parte para mejorar la imagen a través del cuadro. Eso estoy muy acostumbrado a hacerlo en cuadros de varias sesiones que me miro una y otra vez, pero por sensación de falta de tiempo no lo hacía en los concursos de pintura rápida.

A la semana siguiente me presenté a un concurso en un pueblo de La Rioja con un cuadro que todavía no tengo conmigo ni teno fotografiado. Y al cabo de dos semanas, el 18 de junio, me presenté al de Monteagudo, en el sur de Navarra; En este de Monteagudo se reparten siete premios, que van entre los 3.000 euros el primero y 600 el séptimo. Un concurso de jornada entera, hasta las 18 y entrega de premios a las 20h de la tarde, y realmente fue el primer concurso en el que noté que empezaba a poder presentar un cuadro acabado en un solo día. Quedé bastante contento, aunque al cuadro le faltaba algo de gancho en el color, tenía bastante detalle (60 x 120 cms):

monteagudo

Aunque no quedé entre los siete con premio, quedé seleccionado entre los 25 primeros y el cuadro formó parte de una exposición que se realizó para conmemorar el concurso.

Por último, en septiembre me presenté a otro en Aoiz. Ese día se tenía que dibujar el característico puente romano del pueblo, y había otra vez casi cien pintores. Algunos venidos desde Galícia, otros de tierras manchegas o también algunos de Francia. La razón, o una de las razones, era muy probablemente la cuantía de los premios; 5000 el primero, 3000 el segundo y 2000 el tercero. Aprovechando que Aoiz queda muy cerca de Pamplona, fui un par de días antes para ver el ángulo desde el que pintaría el puente y pensar qué colores iba a usar, ya que, como hemos comentado otras veces, la luz cambia a lo largo de todo el día y es mejor tener clara la idea de lo que vas a pintar para no luchar contra el tiempo, los cambios de luz y de colores. Me encontré con otros pintores estudiando los ángulos también. Pensé que sería muy interesante pintar el puente con colores cálidos y tostados y el agua incluso dorada. También ese día quedé muy contento con el resultado a pesar de que no hubo premio (61 x 116 cms):
Miquel_Cazaña_Aoiz_61x116

Satisfecho conmigo mismo por la evolución y por ver que empezaba a entrar en la línea de hacer cuadros más interesantes y más acabados con posibilidad de competir para premio, me pareció que a pesar de haber participado sólo en cuatro concursos en todo el año, la capacidad de terminar los cuadros en un solo día había mejorado mucho respecto al primer concurso del año anterior, incluso respecto al cuadro de Lesaka que mostraba al principio de este artículo

Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Segunda Parte

Después de la experiencia del primer día en los concursos de pintura rápida, y viendo todo lo que tenía por delante por aprender —no imaginaba que en unas horas los pintores especializados en esos concursos podían hacer cuadros tan impactantes y definidos—, decidí buscar uno para la semana siguiente mismo. Fue en Santa Eulàlia de Ronçana y allí, si cabe, hacía más calor todavía que la semana anterior. Era 19 de julio de 2015.

A mí favor, no obstante, tuve una encina que me cubriría del sol toda la mañana. También que estaba en un lugar realmente tranquilo y, por último, que el formatoronsana máximo era 15F si no recuerdo mal, bastante más aproximado a lo que yo estaba acostumbrado a trabajar. Esta vez, no obstante, sólo tendríamos la mañana hasta las 13.30h.

Empecé con un boceto bastante diluído en aguarrás y, una vez lo hube terminado, empecé a añadir óleo en mayor cantidad. Por entonces todavía no usaba la espátula (ahora me parece imprescindible en el trabajo al óleo y en los concursos), pero la pintura quedó mejor repartida que el día anterior. No hubo premio para mí pero vendí el cuadro al propietario de la casa pintada.

El siguiente concurso al que participé (tercero) fue a la semana siguiente. Era un nocturno en las fiestas de Arenys de Munt. Nit Bruixa, que le llaman. Los premios eran realmente suculentos (3.000 el primero si no recuerdo mal, y hasta un undécimo). Aquí ya tuve más factores a mí favor puesto que estoy muy acostumbrado a trabajar por la noche (más que no a levantarme súper pronto por la mañana para estar a las 8 en un pueblo que no conozco) y, además, la noche permite más licencias, por lo menos a mí. Puedo concentrarme en los puntos de luz trabajando desde una superficie oscura y crear atmósferas más sugerentes que no si tengo que plantearlo todo, puesto que tenía claro que sólo iba a usar uno o dos colores y no una extensa gama como haría si estuviera en casa trabajando un cuadro en varias sesiones.

Ese día (o, más bien, esa noche) me sentía bien. Busqué un lugar apartado del centro, en el cuál estuviera tranquilo. Después de algunas vueltas con el coche me encontré con una de esas esquinas que me gustan y que ya he pintado algunas veces. Una esquina desde la que se veía una calle que venía de arriba y otra que iba para abajo. Allí me planté. Había elegido ese día pintar otra vez sobre tabla (un soporte que me encanta) en un formato bastante apaisado, algo así como 60 x 120 cms. No estaba tratada ni nada, se veía el color marrón de la madera directamente.
Pero la locura más gorda fue que se me ocurrió pintar con titanlux, blanco, negro y rojo burdeos. No recuerdo bien porqué lo hice, aunque sí me pareció que me iba a sentir cómodo pintando en plan rudimentario. También usé algo de betún de judea para conseguir matices en el tono de la madera.

También tuve varias visitas de  varios vecinos realmente majos. Me trajeron coca-cola, agua, me dieron ánimos…Eso fue probablemente definitivo.

ARENYS

No fui sacando los higadillos como en los dos primeros. Al menos no tanto. La sensación era de más control del tiempo y de haber podido definir bien lo necesario. Una vez en la sala de entrega de obras había casi 50 participantes. Ese día no se falló el premio (¡eran las 2h de la madrugada!). Fue al cabo de unos días. Pero viendo mi cuadro entre los de los demás me pareció una propuesta muy digna, sobre todo en relación al que había presentado en el primer concurso. Gané el undécimo puesto y algunos cientos de euros. Contento teniendo en cuenta que era mi tercer concurso de rápida y que había casi 50 participantes, la mayoría de ellos profesionales de estos concursos con muchos años de experiencia.

Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Primera Parte

12 de julio de 2015:
Primer contacto con los concursos de pintura rápida

Hace casi un par de años, en julio de 2015, me picó la curiosidad por los concursos de pintura rápida.
Lo cierto es que no había investigado hasta entonces esta modalidad porque de entrada creo que ni siquiera tenía muy claro que existían o cómo funcionaban esos concursos de un solo día.

Era el 10 o el 11 de julio y, investigando por internet, descubrí que en uno o dos días después, el 12 de julio, iba a haber uno cerca de Barcelona, en Vilafranca del Penedès. Pensé que la mejor manera de ver cómo eran esos concursos era participando. Así que me construí un soporte de madera que entrara en las medidas de las bases y, el día 12, bien prontito por la mañana, me fui hacia Vilafranca del Penedès.

Desde el primer momento me fui percatando de cómo yo iba a ir cayendo en todos los errores de los novatos, uno detrás otro, empezando por la vanidad: pensaba que iba a ganar y que los demás no tenían nada que hacer, a pesar de que era el primer concurso de rápida al que yo iba. Esta me la llevé por la tarde, en la recepción de obras, pero sin duda fue en toda la frente.
La segunda novatada fue casi solapada con la primera: Si no recuerdo mal las inscripciones eran de 8 a 10. Yo fui pasadas las 9, y me di cuenta de cómo los demás pintores habían madrugado; ya habían hecho las inscripciones y ya estaban en marcha pintando a plena calle, algunos con bocetos bastante avanzados. No se me ocurrió otra cosa que pensar que yo no necesitaría tanto tiempo como ellos. Grandioso.

De camino hacia el lugar de inscripción había visto una calle que me había
llamado la atención y allí me dirigí una vez inscrito. Era una calle bastante pintoresca desde la que se veía el campanario de la iglesia del pueblo. Una imagen bastante bonita que normalmente habría resuelto con bastante gracia. Hasta vista-vilafrancahacía pocos meses lo hubiese hecho en lápiz y después en varias sesiones en acrílico. Pero por entonces ya estaba pintando en óleo y me apetecía pintar en ésa técnica. Por otro lado, no había posibilidad de dedicar más que una sesión, aunque larga (teníamos hasta las 16 o 17h).
Tras un boceto a lápiz empecé a manchar el cuadro con el óleo bastante diluído en aguarrás. Hasta el momento todo iba bastante bien, o al menos yo tenía buenas sensaciones. Era un boceto que pintaba bien; con bastante luz y en el que parecía que se podrían apreciar detalles. Pero no duró mucho la sensación de buen rollo. Para mí, ahora es bueno combinar el trabajo en pincel para óleo con el trabajo con espátula. Además, en un concurso de pintura rápida puede ir mucho mejor la espátula para mover la pintura de un lado hacia otro, incluso para retirarla. Cuando participé en ese concurso hacía muy poco que había vuelto a trabajar en óleo, y además no tenía ni espátula ni la usaba, con lo cuál poco a poco ese primer boceto interesante empezó a derivar en un pastiche de colores que se mezclaban e iban cuadre-vilafrancaensuciando la superficie de un lado para el otro. A ratos veía un cuadro sin garra, sin demasiada luz y sin demasiada intensidad en los colores.

Me iba centrando en definir los detalles para que por lo menos se viera que sabía dibujar, pero pronto me fui dando cuenta de que acechaba otro problema, este todavía más grave para mí en ese momento: La luz ya estaba cambiando de lugar. Lo que antes era sombra ahora estaba iluminado directamente por el sol. Y la luz incluso ya iluminaba de manera diferente cada parte del cuadro.

Poco a poco se fue acercando la hora de la entrega, y aunque no fue hasta las 16 de la tarde lo cierto es que tuve la sensación de que no me había sobrado tiempo precisamente, más bien había ido sacando los higadillos, puesto que estaba acostumbrado a hacer los cuadros en varias sesiones y no en un solo día.

Con cierta curiosidad por saber qué habrían hecho los demás pintores, me fui dirigiendo hacía el lugar donde habíamos hecho las inscripciones, que también sería el lugar de la entrega de premios. La sorpresa fue mayúscula: La gran mayoría de cuadros expuestos tenían un formato realmente grande y transmitían una gran sensación de acabado. Eran cuadros con bastantes detalles y con trazos definidos y seguros, o por lo menos resueltos y frescos. Realmente la mayoría de pintores parecía tener amplia experiencia en concursos de pintura rápida y no había asistido por asistir. Era una competencia muy fuerte y ese día yo no tenía experiencia suficiente como para competir con ellos. Mi cuadro era mucho más pequeño y eso hacía que llamase menos la atención, pero además daba menos sensación de terminado y era un poco gris. A continuación los ganadores de aquél día: Xavier Gabriel Puiggròs, Julio García Iglesias y Ramon Pujolà Font.

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Cosas que aprendí para el siguiente concurso:

  1. Llegar pronto a las inscripciones
  2. Trabajar un formato de lo más grande que se pueda.
  3. Trabajar más con espátula y menos con pincel
  4. Trabajar con una gama más reducida de colores para no perder tanto tiempo con las mezclas y centrarme más en los detalles.
  5. Definir yo cómo trabajaré la luz o inventármela. Pero nunca ir cambiándola a medida que pasa el día.