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¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Quinta parte: múltiples fuentes de ingresos

5. Múltiples fuentes de ingresos

Si algo he ido aprendiendo con el tiempo es que es mejor cobrar con frecuencia importes variados que un importe grande de uvas a peras. Por ello, y siguiendo con el punto cuatro en el que hemos hablado de la inversión, creo que es muy importante diversificar lo máximo posible los contactos/clientes/fuentes de ingresos. Eso quiere decir que no me centraría en vender solamente a pie de exposición, a mis contactos u a través de galerías online, si no que buscaría todas las maneras que hay hoy día para atraer a nuevos potenciales interesados en mi trabajo y que puedan adquirir mis creaciones de las maneras y formas más variadas posible.

Y es que más allá de la expansión continua a través de contactos, hay maneras de ampliar las fuentes de ingresos. Son maneras en las que no tendremos que invertir dinero si no tiempo, y con ello podremos generar lo que se denominan ingresos pasivos o recurrentes:

  • Ingresos por derechos de imagen o de reproducción. Por ejemplo en las galerías online de gadgets en las que podemos aplicar nuestros diseños. Hay muchas webs en esta línea y funcionan: cafepress, zazzle, fineartamerica, latostadora, shutterfly, society6, redbubble. Así como otras únicamente de láminas, como allposters.
  • En esta línea, también hay variantes que van en esta dirección y que nos pueden ayudar a saciar nuestras inquietudes artísticas en todas sus formas. Por ejemplo, si nos gusta la fotografia y tenemos material, hay webs como pixabay, un inmenso banco de imágenes gratuitas, con muchos artistas que ofrecen su trabajo y con muchos usuarios que necesitan fotos para configurar sus artículos, sus presentaciones, sus revistas… Una vez descargas una foto, estás invitado a realizar una donación si quieres. No cuesta nada pagar uno o varios euros por una foto que te va a hacer un servicio. Yo lo uso a menudo y los artistas de los que cojo fotos me escriben a veces para darme las gracias. Imagina qué sucede si tienen muchos artículos y muy frecuentemente tienen descargas y donaciones. Ah, en esta web también he visto ilustraciones.
  • Ingresos por la venta de conocimientos a través de libros o de manuales técnicos. No hace falta imprimirlos en papel, los podemos vender como e-books y así vemos si funciona sin tener que imprimirlo e incluso los presentamos a modo de prueba/error (si más tarde se imprimen podemos ajustar todo lo mejorable). Por ejemplo, a mí me gusta mucho la restauración y mi madre es decoradora. Tengo algunos materiales sobre este asunto y quien sabe si en un tiempo preparo un manual práctico para otros y lo ofrezco a un precio asequible. Estamos en la era de la información, del “Know how”, eso significa que es probable que tú, como profesional en un campo concreto, tienes conocimientos que a otros les puedan interesar.
    Yo  por ejemplo he estado mucho tiempo buscando libros de pintura que hablen concretamente sobre las diversas técnicas que se usan en arte contemporáneo. También suelo mirar información sobre como hacer tus propios marcos y conseguir un acabado profesional. Así que yo sería un potencial comprador de ebooks en esta línea.
  • Publicidad en youtube. En la misma línea de la venta de conocimientos a través de libros, si abrimos un canal de youtube explicando nuestros procesos pictóricos seguro que en no mucho tiempo tendremos unas cuantas visitas. En la medida en que ayudemos a los demás a solucionar sus problemas veremos como sube la atención hacia nuestro canal. A partir de 10.000 visitas, podemos decidir poner anuncios en nuestros videos y cobrar un pequeño porcentaje cada vez que los usuarios entren en ellos.

Son solo algunas de las muchas ideas de micronegocios que pueden aliviar nuestra economía y quien sabe si ser la semilla de algo que se hará muy grande con el tiempo. Incluso, por qué no, pueden ser pasos que a la larga nos permitan cobrar el dinero base que necesitamos para el día a día. La gente que mueve mucha cantidad de dinero lo hace todo así, a base de activos que les rentan dinero por todas partes, y eso es algo que a los artistas nos viene genial. Solo es cuestión de adecuación y de constancia. De pensar en situaciones, productos e ideas en las que todos ganen. Que ganes tú como artista y como persona que se siente feliz por ayudar a los demás, que gane la plataforma que impulsa tu producto y que gane la persona que se beneficia con tu producto artístico o con tu conocimiento. Es una manera de hacer más completo tu negocio y a la vez de facilitar el camino de bajada en tu economía.

Y con este capítulo cerramos el ciclo de cinco artículos sobre economía para vivir del arte. Espero que te hayan parecido interesantes estos artículos y haberte podido ayudar.

Al final, las claves están más que estudiadas y son sencillas. Congeniar lo que a uno más le gusta con lo que a los potenciales compradores más les atrae, controlar el gasto y dejar de ser deudor compulsivo para ser una fuente de ideas y de recursos en constante expresión que tiene multitud de ideas de calidad por ofrecer a los demás y, como consecuencia, vive tranquilo económicamente.

mountains-1645465_1280Fuente: Pixabay

 

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¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Cuarta parte: Inversión

 

 

4. Inversión

Siempre se dice que hay dos tipos de problema con el dinero. Tener mucho o tener poco. Muchas personas temen tener mucho y que eso las pervierta y las convierta en algo que, teniendo poco o lo justo, no son. Pero lo cierto es que el dinero es neutral y sólo refleja lo que uno ya es. Por lo tanto, si se genera de forma consciente, también se gasta de forma prudente y consciente. En este mundo hay demasiadas cosas que mejorar como para que el exceso de dinero sea un problema. Está claro que se puede gastar de manera egoísta, caprichosa y perjudicial para el planeta, pero también se puede destinar a causas que ayuden a transformar el mundo y mejoren la vida de otras personas y del propio planeta.

Mientras vamos pensando qué haremos con nuestro problema de exceso de dinero, podemos ir cambiando nuestra mentalidad y pensando en nuevas maneras de reducir gastos y en nuevas maneras de generar ingresos.

La verdad es que de entrada la inversión se puede interpretar de muchas maneras. No todo es coger el dinero ahorrado y meterlo en algún lugar. Hay mucha gente que reúne algunos miles de euros y piensan que deben invertirlo en algo que les rente enseguida y puedan ganar más. Sinceramente, creo que hay que conocer muy bien el terreno en el que se entra y no fiarse del primer cuento de la lechera que llegue a nuestros oídos. En la bolsa, por ejemplo, a mí no se me ocurriría invertir porque es un terreno en el que tengo nula experiencia y lo más probable es que perdiera dinero. Seguro que compraría bien de precio, pero me costaría saber cuando tengo que salir o vender las acciones y al final la pifiaría a base de bien.

Si no fuera porque tenemos un negocio propio y nuestro negocio es lo que principalmente necesita inversión, lo más lógico es que un amante de la pintura invierta en arte. Total, ya somos nosotros mismos los que promovemos el mercado a prácticamente todos los niveles. Cuadros de pintores que están más avanzados que nosotros nos pueden rentar mucho en cuanto a aprendizaje cada vez que los vemos. Y sin embargo, no necesariamente han de ser cuadros caros. A menudo me miro catálogos de subastas y no entiendo cómo según qué cuadros salen a los precios que salen. Es un mundo loco, donde la calidad de una obra muchas veces no va de la mano con el precio de la misma si no con la “marca” del artista, lo cuál significa que es posible comprar un cuadro bueno e inspirador y bien de precio. 

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Pero, más allá de esto, creo sinceramente que la prioridad para avanzar económicamente tiene que ser invertir en nuestro propio negocio. Al principio no se necesitará mucho dinero, pero hay que invertir en pinturas y pinceles de alta calidad, buenos marcos, buena cámara para hacer fotos a los cuadros, así como tablet grande para enseñar los cuadros a los nuevos contactos que vamos haciendo. Más adelante, contando con más experiencia profesional y con fondos para invertir con más ceros (yo creo que por lo menos hay que dedicar otro 10% de lo que ganemos a inversión), se puede invertir en exposiciones en el extranjero, en un estudio más grande, en catálogos, etc.

Hay que estudiar y valorar siempre que sean inversiones rentables. Por ejemplo, hoy en día, pagar 50.000 euros para un anuncio en un gran periódico puede dar la impresión de que será una gran acción de consecuencias imprevisibles pero hay bastantes números de que sea tirar el dinero y que no nos conduzca a nada. Un anuncio en un gran periódico no me parece muy inteligente para pequeñas e incluso medianas empresas en estos momentos. Está demostrado que la gente no retiene la información de estos anuncios y que además en el caso de grandes periódicos estatales como El País o El Mundo los anuncios van dirigidos a un público muy general, cuando nosotros necesitamos especialización. 
Básicamente los anuncios en estos periódicos los continúan contratando las empresas tirando a grandes, que tienen una gran partida destinada a publicidad. Son empresas que ya estamos acostumbrados a ver y reconocer en los periódicos (sus anuncios son sencillamente como recordatorios): grandes clubes de fútbol, telefonía móvil, Coca-cola, etc. 

En términos de inversión publicitaria para aparecer en medios, nos será mucho más eficaz y barato aprender a escribir notas de prensa, enviarlas a periodistas especializados en arte y que nuestras exposiciones aparezcan como noticia acompañada de reportaje a poder ser. E incluso al principio dirigirnos a medios algo más locales o más especializados puede resultar más eficaz. Segmentar nuestro público es bueno ya que vamos hacia un mundo cada vez más especializado. De hecho, es lo que sucede en los anuncios de facebook y funciona; ahí puedes hacer bastantes contactos invirtiendo poco, y elegir muy bien cuál es tu público objetivo. Todos vamos absolutamente desbordados de estímulos, y si no vamos a buscar al público adecuado nuestra noticia o anuncio pasará desapercibido. Aún y así, en cuánto a medios convencionales yo suelo salir en periódicos y televisiones y debo confesar que ello no me ha reportado más ventas de forma directa. Es un altavoz interesante, pero lo más eficaz es invertir tiempo en descubrir salas de exposición con afluencia de gente y estar en las exposiciones que uno organiza conociendo a las personas interesadas en los cuadros.
Aún y así, creo que es interesante y añade profesionalidad y visibilidad el hecho de aparecer en los medios y compartirlo. En algunos artículos posteriores hablaré sobre cómo escribir notas de prensa.

Cada uno deberá valorar en qué invertir según su momento profesional y según sus necesidades, aunque creo que es importante que se trate de inversiones que vayan directamente relacionadas a mejoras en el propio negocio: material, catálogos.

Por otro lado, hay muchas más cosas que se pueden invertir a parte de dinero, cosas que nos pueden retornar muchos más beneficios de los que nos imaginamos y a otros niveles más allá del dinero. Como por ejemplo…

Inversión de tiempo

Muchas veces no se necesita dinero para invertir y aumentar ingresos. De hecho, yo soy bastante partidario de invertir tiempo más que dinero y he logrado avanzar mucho gracias a una continúa formación que me proporciona todo lo que necesito en distintos campos (formación en oratoria, formación en comunicación, formación en comunicación con medios, formación en finanzas… Entre otras). La formación es inversión. Dedicar tiempo a mejorar una técnica pictórica es inversión. Es algo que repercutirá positivamente en tu trabajo y hará que el mismo gane más valor, puesto que será más apreciado por los demás una vez se reflejen las mejoras en las obras. Incluso, invertir tiempo en conocer nuevas personas es probablemente la mejor inversión de todas. Si les gusta el arte o tienen el gusanillo de conocer más sobre este mundo, tienes a alguien que potencialmente te podrá ayudar a muchos niveles, no solamente adquiriendo obra tuya; hablando de ti a terceros, recomendándote lugares para exponer, proporcionándote materiales, etc.

En el quinto y último capítulo de esta serie sobre finanzas, veremos algunas maneras de invertir tiempo para generar nuevas y variadas fuentes de ingresos.

 

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¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Tercera parte: ¿Austeridad o sensatez?

3. La importancia de la sensatez

Vamos con la tercera premisa o reflexión para avanzar como artistas en nuestras finanzas personales. Y mi reflexión para este artículo gira entorno a la sensatez, que en última instancia me parece más importante que la austeridad.

Como decíamos en los dos artículos anteriores, el truco de todo está en la mentalidad y en el control de la situación. La gente realmente rica a todos los niveles, lo es en muchos aspectos más allá del dinero y no van gastando en gilipolleces por doquier para aparentar lo que no tienen o lo que no se han ganado por sus propios medios. Vivimos en una sociedad en la que el culto a la imagen tiene un peso superlativo y donde la mayoría lo que quiere en el fondo es aparentar, llevar un tren de vida alto pero muchas veces a base de estar endeudados con créditos y, para colmo, contando con una sola fuente de ingresos propia que se puede ir al traste en cualquier momento. Eso no es inteligencia financiera.

No te dejes engañar por las apariencias. Cobres mucho o poco, lo que te hace más rico a nivel económico no es cuánto cobras, si no cuánto tiempo podrías estar sin trabajar.

Nos sorprendería ver que la gente realmente rica en muchos aspectos no necesita ir aparentando. Tienen un gran control de sus ingresos y gastos, ahorran, y además aplican lo que veremos en los dos últimos artículos; invierten y construyen activos. Para ellos el camino económico es de bajada, entre otras cosas porque no están especializados en gastar mucho y aparentar mucho, están desahogados y por eso suelen tener excedente como para, en algunos casos, incluso crear fundaciones o dar grandes cantidades de dinero a otras causas de las que nos podamos beneficiar todos.

Lamentablemente, de entrada en nuestro día a día nada ni nadie nos invita al ahorro real. Las marcas nos hablan de ahorro en sus anuncios pero siempre en relación a lo que cuestan otros productos y en el ahorro al comprar los suyos. Su intención última siempre es que consumamos, no que ahorremos. A nadie le conviene que guardemos una parte de nuestro dinero, ni en el banco ni mucho menos en casa. Así que nadie nos habla normalmente de ahorro. Eso, sumado a que lo que apetece a la mayoría de la gente es el hecho de hacerse notar, el culto a la forma marcado por posesiones que actúan como bienes posicionales, hace que muchas veces nos entren las cosas por la vista y nos endeudemos para conseguirlas.

Pero imaginemos la siguiente situación. Pensemos en un nuevo ejecutivo que cobra 6.000 euros al mes y empieza a llevar un tren de vida alto, con una hipoteca por una casa de 250 metros cuadrados en la zona alta de una gran ciudad que ya necesita casi la mitad de su sueldo más el mantenimiento de la casa, un deportivo que está pagando a plazos y cuyo mantenimiento también cuesta una barbaridad, más un televisor de 65 pulgadas y 30.000 euros que también está pagando a plazos, suscripciones a club de tenis y cuatro o cinco gastos fijos más. Esta persona, con su nuevo cargo, ha ensanchando inconscientemente su lista de gastos y ahora gasta de media 6.500 euros al mes. Es decir, su tarjeta de crédito va más de culo que la metralleta de Rambo.

Lo que se ve no es lo que hay. Puede ser divertido vivir a todo tren y usar todo el efectivo que entra para llevar una vida lujosa, pero ser experto en gastar es muy distinto de tener inteligencia financiera y construir un patrimonio para transformar el mundo.

Tal vez quiere demostrarle a algunos de sus nuevos vecinos y a sus familiares que puede con eso y con mucho más, pero como hemos visto, muchos de esos lujos que ven los demás tienen forma final de deuda (hipoteca, créditos, suscripciones…), aunque en su cabeza y en sus emociones existen para  justificar su puesto y su sueldo, y aparentemente consiguen crear ese efecto.

La verdad es que esa persona ni es rica ni piensa como alguien inteligente financieramente y, para colmo, tiene algunos vecinos que cobran más que él, como algún cirujano al que se la tiene jurada. Emociones al margen, su delicado compromiso a muy largo plazo con el banco depende de que a alguien más arriba en su empresa no se le crucen los cables y lo ponga de patitas en la calle, y a parte tiene una deuda por compras con la tarjeta de crédito que van subiendo con los intereses. No tiene ni idea de en qué se le va el dinero que cobra y cualquier pequeño imprevisto hará que tenga que pedir prestado para solucionar la falta de liquidez. Eso sí, de puertas afuera, vemos a una persona de clase alta que vive muy bien, como se suele decir: “Un triunfador”.

No señor, lo que se ve no es lo que hay. Puede ser divertido vivir a todo tren y usar todo el efectivo que entra para llevar una vida lujosa, pero ser experto en gastar es muy distinto de tener inteligencia financiera y construir un patrimonio para transformar el mundo. Gastar lo sabemos hacer todos, ya desde niños, cuando andamos por la calle con nuestros padres y les pedimos con el dedito ese juguete o aquél chupachups.

Si lo miras bien, y comparado con el caso que acabamos de ver, es mucho más rico alguien que cobra 1.500 euros pero cuyos gastos no superan los 1.000 o 1.200 si me apuras. A este le sobra, puede apartar un poco cada mes y tiene excedente de dinero, no de deuda. No paga lo que no tiene de antemano (paga las cosas al contado) y no tiene necesidad de aparentar porque sus necesidades reales están cubiertas. No se deja llevar por compras emocionales que tampoco le satisfacen durante un largo período de tiempo y que además le mantienen en la deuda y en el agobio. Por eso, cuando algo le entra por la vista (es humano y tiene emociones, como todos), no lo compra al momento. Se da antes un paseo, compara precios o lo consulta con la almohada. No hace compras impulsivas e innecesarias.

Fijémonos que, incluso en el primer caso, si el ejecutivo que cobra 6.000 se pateara  únicamente los 6.000 euros y no incurriera en deudas, seguiría siendo más pobre que el que cobra 1.500 y le sobran 300 al mes. En un año, el primero tendría 0€ de reserva y el segundo casi 4.000.

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Las apariencias engañan mucho si hablamos de finanzas. Pero lo que quiero resaltar aquí es la importancia de vivir ajustado a tus posibilidades y procurando crear un excedente mensual marcado. Como personas y, a la larga, como país, no podremos salir de las crisis hasta que no salgamos de la deuda y no veamos que el dinero debe crearse por nuestros propios medios antes de pedirlo sin ni siquiera saber muy bien cómo lo vamos a devolver. Esto es lo que está pasando a nivel estatal. España está cada vez más endeudada. Mirar sólo el PIB para indicar que hay crecimiento y no señalar la deuda creciente es ser muy obtusos con la situación. ¿Cómo se va a pagar la refinanciación de una deuda ya impagable? ¿con más impuestos a los ciudadanos?

Cualquiera puede ser un experto en gastar. Gastar lo sabemos hacer todos, ya desde niños, cuando andamos por la calle con nuestros padres y les pedimos con el dedito ese juguete o aquél chupachups. Ese hábito continúa en la madurez, cambiando a los padres por otros fiadores, pero no tiene nada que ver con la inteligencia financiera.

La verdad es que a mí y a muchos artistas de origen humilde que deseábamos dedicarnos al arte por encima de todo no nos ha quedado otra que ser austeros desde el principio y evitar ciertos gastos más que la peste, al menos en nuestros inicios. Pero a parte de la inversión, de la que hablaremos en el siguiente capítulo, y al margen de lo dicho hasta ahora, en mí opinión el ocio o ciertos lujos son también importantes y hay que darles cabida. Así que yo diría que se puede e incluso se debe guardar otro porcentaje de los ingresos para el ocio y ciertos lujos. Hay quien recomienda otro 10%. 

En todo caso, lo crucial es ver que entraña peligro y angustia incurrir en deuda para aumentar nuestro nivel de vida, ya sea utilizando como fiadores a nuestros amigos, a un familiar o al Banco Central Europeo. Es una locura y es, a gran escala, la causa de la crisis del 2008 en absoluto superada, porque es una crisis de deuda, y la deuda (que no se puede devolver por sus dimensiones) no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado desde entonces. Así que seguimos todos en una burbuja o espejismo, en una huida hacia adelante con un final de promesas utópicas o virtuales que poco nos pueden acercar a la realidad hasta que no se cambien por completo los cimientos del sistema económico.

Por cierto, a pequeña escala, también es un error pagar un capricho con el dinero del ahorro o fondo de tranquilidad que estamos creando. El objetivo es tener un excedente real de efectivo, por eso ese fondo no se debe tocar salvo para una emergencia.

En todo este asunto de los lujos y los caprichos es muy importante saber esperar y saber gestionar las emociones. En lugar de decir “Lo quiero ahora” a la larga aprenderemos más si nos preguntamos: “¿Cómo puedo generar el flujo que pague este lujo?”

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¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Segunda parte: Implementar el ahorro

2. Implementar el ahorro

En el artículo anterior hablamos de las tablas de Excel en las que anotaremos los ingresos y los gastos de cada mes. Con lo cuál a final de año podemos hacer estadísticas con gráficos y ver en qué se consume más y en qué menos, cuál es la media de gasto en cada sección y miles de cosas más, y ver así en qué aspectos podemos introducir cambios.

De todas formas, para revertir la precariedad económica o, si más no, la sugestión o el sufrimiento por el tema económico, la otra acción más recomendable que se puede llevar a cabo desde el principio es el ahorro.

Si os fijáis, cuando no tenemos nada en nuestra cuenta corriente o tenemos lo justo para salir del paso, la preocupación y la consiguiente sensación de estar con el agua al cuello suele ser trending topic en nuestro coco. Si no es así, ya tenemos mucho ganado para ser emprendedores porque querrá decir que tenemos una alta tolerancia al riesgo. Si por el contrario nos preocupa y nos angustia ir con lo puesto y no saber de dónde saldrá nuestro próximo euro, es porque la indicación que en realidad le mandamos a nuestra mente al ir al cajero o al pagar cualquier cosa es que de eso (dinero) hay lo justo justito.

Cuando no tenemos nada en nuestra cuenta corriente o tenemos lo justo para salir del paso, la preocupación por vivir bajo un puente suele ser trending topic en nuestra cabeza. Y eso nos agota mental y físicamente 

La clave creo que prácticamente todo el mundo la puede poner en práctica, y se trata de guardar un tanto por ciento de cada ingreso que recibamos. Habitualmente se recomienda guardar un 10% de todo lo que entre. Cobro 400 euros, guardo 40. Cobro 200, guardo 20. Cobro 1400, guardo 140. Y así siempre y sistemáticamente. Se puede guardar en otra cuenta exclusiva para el ahorro, o se puede guardar en otros lugares, o repartido. Pero debe ser un dinero para ir creando un excedente o un fondo de tranquilidad que no se tocará bajo ningún concepto salvo una emergencia de primera necesidad. En este sentido, hay quien recomienda que el colchón sirva para poder vivir sin trabajar seis meses, otros un año, otros dos años. Por eso, al principio, si uno combina un trabajo artístico freelance con otro que ni le va ni le viene (o directamente hace a disgusto), lo más lógico es que si puede guarde muchísimo más de un 10%, porque el tiempo que consumes en ese otro trabajo ya no volverá, así que por lo menos si guardas un porcentaje alto de lo que te paguen, será sustento que dejará de preocuparte después.

 

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Fuente: Pixabay

 

A la larga, la sensación de urgencia va desapareciendo porque hemos creado un excedente de dinero, que al final es de lo que se trata. Ya seas empleado o freelance, no irás buscando trabajos o intentando vender tus cuadros de la misma forma si tienes 300 euros en el banco que si tienes 10.000, 20.000 o 50.000. En el primer caso, la sensación de urgencia estará muy presente y eso puede hacer sin duda que pierdas de vista que lo importante son las necesidades e inquietudes de tu cliente, no las tuyas.

¿Qué no se puede ahorrar un 10%? Pues un 5%. Realmente es más importante el hábito que la cantidad en sí.

Es verdad que en una situación con hijos, hipoteca a 40 años y 50 gastos más, cualquiera habla de ahorrar, pero creo firmemente que en cualquier caso todo esto es posible, que solo es una cuestión de voluntad  y de hábitos. Hábito de hacer las cuentas mensuales y repasar donde falta inversión y donde hay despilfarro, hábito de guardar a buen recaudo una parte de lo que se cobre, y algunos hábitos más que iremos viendo en estos capítulos dedicados a finanzas.

Al final, más allá de los sistemas y de los hábitos, lo más importante estés en la situación que estés es escucharte a ti mismo y atender aquello que tu alma te reclama que hagas. Siempre puedes dedicar un tiempo al arte o a cualquier otra actividad o don que tengas, aquello que tanto te llena y que ahora está en el baúl de los recuerdos. Así como también creo sinceramente que cualquiera puede dedicar un poco de tiempo a estudiar su economía y estudiar también variables que aplicar para disponer de más tiempo y dedicarlo a su pasión.

Con el dinero ganas tiempo puesto que no necesitas consumir tiempo trabajando en otra cosa que te gusta mucho menos. Y el tiempo es oro, como decía aquél programa de tv, puesto que teniendo tiempo puedes seguir pintando y avanzar. Recordemos aquello que se dice de que se necesitan unas 10.000 horas o 7 años de experiencia para desarrollarse como profesional en cualquier campo.

Con el dinero ganas tiempo puesto que no necesitas consumir tiempo trabajando en otra cosa que te gusta mucho menos.

En cualquier caso, seas artista o no, si tienes menos de 55 años el ahorro te va a venir fenomenal para cualquier emergencia o incluso para retirarte. En muy pocos años (y ya ahora), y como consecuencia de ser el segundo país más envejecido del mundo después de Japón, en España habrá mucha gente jubilada y poca gente cotizando, y entre eso y que la hucha de las pensiones está temblando a causa de la mala gestión que se ha hecho de la misma, no se augura un futuro muy prometedor a los de mi generación (1980), así como a los anteriores o a los posteriores. No digo que no haya que apostar por este sistema, ni dejar de luchar por él introduciendo las mejoras necesarias, todo lo contrario. Pero sí creo que podemos mirar hacia el negocio que tenemos entre manos y ver de qué opciones complementarias disponemos a partir de nuestra mente y de nuestra imaginación. A partir del capítulo siguiente llegan algunas variables (las que he aprendido o descubierto hasta la fecha) que nos pueden ayudar a avanzar más deprisa.

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¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Primera parte: control de ingresos y gastos

Según el estudio “La actividad económica de los artistas en España”, sólo el 15% de los artistas españoles vive del arte exclusivamente, y más del 50% no llega a 8.000 euros anuales, dinero entre el que se cuentan retribuciones de trabajos que nada tienen que ver con el arte.

En el libro, lleno de estadísticas interesantes fruto de una investigación exhaustiva, vemos cómo el factor de la edad importa bastante de cara a estar más establecido. Así, a partir de los 45 años se percibe que una buena parte de los artistas de esta edad tienen mayor retribución o por lo menos están más establecidos económicamente.

Pero, ¿realmente hay que esperar a los 45 años para empezar a tener cierta tranquilidad económica?

Si retrocediera en el tiempo 12  años, momento en que terminé de estudiar y empecé a buscarme la vida, lo primero que haría sería lo que no hice hasta diez años más tarde: Leer sobre emprendimiento, sobre educación financiera y sobre negocios 2.0

Personalmente, hasta hace muy pocos años siempre había tenido una relación de miedo y rechazo al dinero. Sufría por su posible ausencia y a la vez, en el fondo, lo rechazaba y no lo gestionaba bien. Además, en mi familia a menudo se decía que del arte era muy difícil vivir y, aunque hace diez años que vivo solamente del arte, durante parte de estos años continuaba acomplejado y pensando que este estado de gracia era un golpe de suerte que en cualquier momento se terminaría. No fue hasta que empecé a interesarme por el tema de la educación financiera y a activar mi mente entorno a otros parámetros  cuando realmente empecé a ver que no tenía ningún problema real de dinero, que sólo lo tenía en mi mente; en la angustia por su posible ausencia y en la programación que había adquirido de pequeño.

Si retrocediera en el tiempo 12  años, momento en que terminé de estudiar y empecé a buscarme la vida, lo primero que haría sería lo que no hice hasta diez años más tarde: Leer sobre emprendimiento, sobre educación financiera y sobre negocios 2.0. En ese momento, con 24 años no podía porque el dinero me parecía sucio y corrupto como la gente que lo maneja en grandes cantidades, más todavía cuando yo tenía parejas que daban tanta importancia a este tema y que a mí me parecía banal. En realidad, nunca lo ha sido; es un aspecto importante en esta dimensión nos guste o no.
Al margen de los impedimentos interiores,
cualquiera que empieza un negocio por su cuenta es un emprendedor, y como tal, tiene que disponer de unos conocimientos si no quiere naufragar a las primeras de cambio. Lamentablemente, tener talento es sólo una parte de lo que se necesita. Pero no la única para vivir del arte. Hay que gestionar bien muchos aspectos del negocio, entre ellos el económico.

En mi caso, al cumplir 34 años, aunque hacía años que ganaba solo con el arte una retribución bastante habitual hoy día en mi país, también me di cuenta de que no retenía nada de lo que entraba, que seguía sufriendo por los imprevistos y que tenía miedo de cambiar el ordenador o comprar material por si acaso después necesitaba el dinero invertido. También empecé a tener curiosidad por el tema de la jubilación y las incógnitas a las que nos lleva la misma, aunque todavía me quedasen 30 años para llegar a la edad oficial de jubilación.

En mi caso, al cumplir 34 años, aunque hacía años que ganaba solo con el arte una retribución bastante habitual hoy día en mi país, seguía con una mentalidad demasiado rudimentaria a nivel financiero

Así pues, me empezaron a picar la curiosidad los libros sobre educación financiera y los libros sobre dinero en general para descubrir maneras más sofisticadas de gestión. Lo primero que hice, no sin cierto recelo, fue escuchar ponencias sobre el tema vía youtube, mientras estaba pintando. Y la verdad es que ya conecté más de lo que esperaba con el tema. En gran medida esos coachs hablaban un lenguaje que me entraba bien y que ya estaba poniendo en práctica: vivir sin jefe, dedicarte a lo que te gusta, cuidarte tú mismo de tu jubilación (qué remedio, visto lo visto de cara al futuro) y otras movidas que, si bien sonaban un tanto capitalistas para alguien como yo, encajaban bien con mi trabajo freelance tan autogestionado. Así que continué con los libros sobre educación financiera que iban recomendando en los audios y las charlas que escuchaba. Leí decenas de libros y aprendí muchas cosas, al margen de dejar aparcados más prejuicios sobre el dinero y sobre los ricos.

He instaurado muchas de las lecciones aprendidas y ya las pongo en práctica en mi vida para que no sean mera teoría que no va a ningún lugar. Es por eso que voy a exponer las más importantes o las que creo que pueden ayudar a mejorar la vida económica de otros artistas.

 

1. Control de ingresos y gastos

En finanzas se suele hablar de activos y de pasivos. Un activo es aquello que te proporciona dinero. Y un pasivo te lo quita. Un trabajo es un activo. Un negocio es un activo. Tener una propiedad alquilada es un activo (no deja de ser un negocio). Un coche, aunque se puede vender y alquilar y en ambos casos dará dinero, normalmente es un pasivo porque si lo usamos, aparte de que se devalúa muy rápidamente, requiere gastos periódicos en gasolina, ruedas, itv, seguro, reparaciones, etc. ¡Es un gran pasivo!. Igual que una casa. Teniendo dinero te puede valer la pena comprar una casa y olvidarte de alquileres e hipotecas, pero aún y habiéndola pagado, también hay gastos de mantenimiento, comunidad, luz, agua y otros impuestos. Así que es un pasivo también. Personalmente, y puesto que si algo detesto en esta vida es endeudarme, creo que es preferible pagar un alquiler asequible que te permita ahorrar antes que meterte en una hipoteca con el banco que vayas a pagar personalmente durante décadas. 

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Fuente: Pixabay

Pero, más allá de esto y vistos los conceptos de activo y pasivo, la primera cosa que vale mucho la pena hacer son unas tablas en Excel para anotar los ingresos y los gastos de cada mes, gastos que previamente podemos haber apuntado en el móvil o en una libreta pequeña cada vez que se hayan producido.
Estos gastos se pueden dividir en apartados (gasto de logística, gasto fisiológico, gasto lúdico, gasto intelectual u otros), Al escribir y registrar en nuestra tabla los gastos mes tras mes iremos ganando en tranquilidad, puesto que entre otras cosas podremos identificar los gastos extra imprevistos y los gastos extras fijos, que son los que podemos prever como el impuesto del coche, el seguro de la casa u otros como matrículas, que siempre llegan los mismos meses del año (tal vez estos se pueden subrayar). También podremos deshacernos de aquellos gastos que parecían imperceptibles, como aquella suscripción a una revista que nunca miramos, un producto desorbitado de precio que no aporta nada, la cuota del gimnasio al que nunca vamos, etc.

Al final, recordando cada compra valoras el precio de las cosas en función de todo lo que te reportan y eres más consciente de tu vida como consumidor

De esta manera, cada céntimo que salga y cada céntimo que entre estará controlado, y nuestra mente ya no proyectará nubarrones de escasez tan fácilmente como hasta la fecha. Veremos los gastos prescindibles y podremos decidir si nos deshacemos de ellos, ya que estarán identificados. Podremos ver si un mes hemos gastado más de la cuenta en comida, si una tienda es mejor que otra en relación a calidad, etc.
Al final, recordando cada compra valoras el precio de las cosas en función de todo lo que te reportan y eres más consciente de tu vida como consumidor.

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“Esto no tiene salida profesional”

—¿Esto no tiene salida profesional? 

Hemos de partir de la base de que, si son los padres los que afirman eso, los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Tenemos que ponernos en su piel y entender su punto de vista: Piensan que vamos a sufrir y no desean que suframos. Valoran la seguridad y la estabilidad por encima de la libertad. En la gran mayoría de casos no han tenido experiencia en el mundo del arte y en la mayoría de casos no son autónomos o emprendedores. Con lo cual, su sufrimiento es doble.
Para ellos lo normal o por lo menos lo mejor para evitar problemas es trabajar para alguien y cobrar un sueldo mensualmente. Su tranquilidad pasa por esta especie de línea de vida, por esta estabilidad mental que nos proporciona a todos el hecho de saber que estamos acogidos por algo grande que nos proporciona una continuidad de ingresos en el tiempo. Ya que, como sabemos, todavía aún está en el aire aquello de que los trabajos son “para toda la vida” (¿dónde está el botón de las risas enlatadas?). Que el mes que viene seguiré trabajando para esa empresa o para esa persona y eso me continuará asegurando ni que sea un mínimo de holgura económica.

Todo lo que no sea vivir esta situación de asalariado es habitualmente un sufrimiento para nuestros padres y para todas las personas que, desde su punto de vista, se preocupan de verdad por nosotros.

En la mayoría de casos nunca lo harán por fastidiarnos y lo mejor es no ponerse de culo con estas situaciones, sino procurar verlas desde el fondo e intentando comprender al otro. Más allá de la falta de confianza que proyectan en nuestro proyecto, hay una serie de ideas de no saber ellos cómo llevarlo a cabo y una falta de conocimiento del mercado y de cómo cultivarlo. Así que no debemos dejarnos arrastrar por esas corrientes. Tendremos que estar muy sólidos y basarnos en hechos; los ingresos que hay al principio, por escasos o esporádicos que sean, nos demuestrarán a nosotros mismos (somos los únicos a los que tenemos que demostrarnos las cosas) que sí que lo podemos lograr.

Incluso, a parte de familiares, amigos y conocidos, deberemos ir con cuidado con otros profesionales o semiprofesionales del sector, ya sean pintores, galeristas u otros. Y no hacer caso de los consejos de aquél que no lo ha conseguido y va con la moral por los suelos y tirando jarras de agua fría a los optimistas o a los que comienzan (no sé qué es peor), y que te dice: “¿Todavía pintas?”, “Es muy difícil vivir de la pintura”, “No se vende nada”. Esos mantras son muy relativos y pueden chocar con la realidad de muchas personas. El que dice eso quiere encontrar a otras personas que le digan que también están fracasando. El consuelo colectivo es mejor para ellos que vivir su desgracia en soledad.
Si nos dedicamos a aprender a vender nuestro trabajo, a desarrollar una trayectoria y a conocer a mucha gente,  nuestra realidad no tendrá nada que ver con toda esa negatividad. No necesitamos a nadie que nos transporte su nube negra de negatividad y frustración que no nos llevará a ningún lugar.

¿Debemos hacer caso de las proyecciones de aquél que no lo ha conseguido? En todo caso, mejor escuchar a los que van con la moral alta, sean de nuestro sector o de otros, que han trabajado un mercado y que sí han conseguido muchas ventas. Hay que rodearse de gente optimista que tiene actitudes prósperas y, en concecuencia, vidas prósperas.

—¿Todavía pintas? Es muy difícil vivir de la pintura, no se vende nada.
—Oye, gracias. Me alegras el día con tus ánimos. Suerte que yo no ando por ahí alimentando estos pensamientos. Supongo que por eso mi realidad es distinta.

Para nosotros este sufrimiento temporal que hay al principio por no tener muchos ingresos es mucho más que asumible si lo comparamos con el gozo que produce vivir esta expresión artística sin freno.

Un mantra muy común que escuchaba a menudo desde distintas personas de mi entorno era si “había valorado la posibilidad de ser profesor de dibujo o de pintura”. Y la verdad es que nunca valoré en serio esa opción, aunque he dado algunos cursos de manera esporádica. Yo diría que no todos los profesores de arte tienen madera de profesores. La docencia es un campo que requiere una preparación y una llamada interior concreta. Si uno se mete a dar clases sin una experiencia sólida en el mercado artístico lo que transmitirá serán sus propias limitaciones a los alumnos. Ya lo viví varias veces como alumno y no me gustó. Algún profesor incluso lo dijo: “yo soy un ilustrador frustrado”. Fantástico, podemos esperar técnica pero no optimismo ni directrices para movernos por el mercado, algo básico e importante en nuestro sector y que, sin embargo, no se enseña en las escuelas.

Si nuestro sueño nos importa por encima de todo, no nos quedará otra que reforzarlo y acorazarlo hasta que tenga  su propia vida y vaya forjando  su propia historia. Somos personas libres y en última instancia deberemos escuchar nuestra alma para saber cuál es nuestra misión en la vida. Si hemos nacido para ser artistas es absurdo que nos dediquemos a otras cosas que no son en el mundo del arte.

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Ilustración digital del Monasterio de Oseira, en Ourense. Un lugar absolutamente inspirador, idóneo para encontrarse a uno mismo y aclarar cuál es la misión que uno ha venido a hacer en esta vida.

El potencial artístico se desarrollará en la medida en que le otorguemos espacio y tiempo para expresarse. Nuestras aptitudes artísticas son como una semilla que necesita máxima atención y cuidado para crecer y convertirse en un hermoso y robusto árbol. Si no priorizamos el desarrollo de estas aptitudes artísticas difícilmente veremos mejoras y difícilmente veremos resultados.

Nuestras aptitudes artísticas son como una semilla que necesita máxima atención y cuidado para crecer y convertirse en un hermoso y robusto árbol.

Así que debemos vivir en bloque con nuestro propósito. No hay que luchar en contra de nada ni de nadie si no a favor de algo creativo y luminoso que tiene su función en la sociedad.
Cuánta más unidad interior vivamos nosotros con nuestro propósito más nos respetarán los demás, aunque no conozcan nuestro mundo o nuestro propósito captarán esta unidad interior y no podrán reflejar en nosotros sus inseguridades.

Artículos sobre arte

10.000 horas para llegar a profesional

  • ¿Has dicho que son necesarias 10.000 horas para llegar a profesional?
  • Depende de cada caso pero, en líneas generales, sí. O siete años de experiencia.

Recuerdo cuando tenía 28 años, participé en una exposición colectiva en una galería de Barcelona. Uno de los días posteriores a la inauguración me acerqué otra vez y el marido de la galerista me dijo algo que recibí como un muy buen consejo: “Ahora lo que más tienes que hacer es pintar y practicar, y para eso no necesitas a nadie”.

A medida que voy conociendo a personas que pintan como hobby y a pintores profesionales, me doy cuenta, a diferencia de lo que yo creía, que la experiencia cuenta muchísimo. Siempre había pensado que el hecho de dibujar bien lo era prácticamente todo y que el haber pintado más o menos tiempo tampoco importaba demasiado. La verdad es que no podía estar más equivocado. En mis propias exposiciones siempre hay personas que me dicen que se nota una evolución respecto a la exposición anterior o a las anteriores. Y ahora, cuando hablo con pintores, siempre noto bastante diferencia entre los que lo tienen como un hobby y pintan poco o los que van a fuego y tienen un historial de vuelo impresionante.

Y es que, según el libro “La historia del éxito” del autor Malcolm Gladwell, 10.000 horas es la cantidad de tiempo que se necesita para dominar cualquier una actividad. Yo, desde la línea de Trabajo Interior de Antonio Blay, siempre he escuchado que la cantidad de tiempo necesaria para dominar una profesión son siete años. Más o menos, contando las vacaciones y los días de fiesta, viene a ser una cantidad de tiempo cercana a 10.000 horas.

El caso es que este autor, Malcolm Gladwell, defendió su teoría mediante ejemplos de famosos que han destacado por encima del resto, aparentemente por sus cualidades innatas y extraordinarias. En su libro nos habla de Bill Gates, y nos comenta que, por una serie de circunstancias, fue prácticamente el único que en su adolescencia pudo programar con ordenadores una auténtica sarta de horas, mientras el resto tenía que usar un sistema de programación con cartulinas que después pasaban a un especialista que lo probaba en un ordenador, con lo cual en realidad practicaban una birria en comparación con Bill Gates. El autor nos explica que, para cuando los ordenadores unipersonales estaban a la orden del día, Bill Gates estaba a años luz del resto en cuanto a experiencia. Llevaba una inmensa ventaja respecto a cualquier otro programador.
Lo mismo viene a contar el autor sobre Los Beetles. Analiza la experiencia de los componentes antes de juntarse en una larga estancia en Hamburgo, en la que al parecer hicieron conciertos diarios de ocho horas durante años. Después de explicar por qué al término de esa estancia el grupo ya había practicado las 10.000 horas necesarias, otro productor comenta que en ese momento Los Beetles tenían un sonido como ningún otro grupo del momento.

10.000 horas o siete años es la cantidad de tiempo aproximada que se necesita para dominar una actividad

En la pintura este no es un tema menor. Yo alcancé un buen nivel en ilustración y dibujo en 2011, porque era lo que más había hecho desde que me gradué en 2005. Y en pintura noté ya una gran diferencia o me empecé a sentir profesional de verdad en 2014, fecha que coincide con los siete años de experiencia intensiva en pintura. Fue el momento en el que volví a trabajar en óleo después de 14 años de no tocarlo, y vi que aquello tenía enorme posibilidades para mí, básicamente porque ya iba muy rodado de trabajar en acrílico y otras técnicas. Viéndolo en perspectiva, no cambiaría por nada toda la enorme cantidad de tiempo que he dedicado a pintar. Creo que hubiera sido absurdo dedicar ese tiempo a cualquier otra cosa. Y no fue fácil. Hasta que no estuve seguro del todo no me encontré con las personas adecuadas (sobre todo la pareja) que, al fin, estarían en condiciones de entender cien por cien mi proyecto y me harían mucho más fuerte con su apoyo.

Igual que si fuéramos músicos que quisiéramos abrirnos camino en la música o programadores a principios de los setenta, varios condicionantes nos dificultan muchas veces la prioridad de invertir el tiempo necesario para dominar esta profesión. Tenemos en primer término el miedo a no tener ingresos fijos. Este puede ser un condicionante propio o un mantra introducido en nuestra mente por otros, como pueden ser familiares o la pareja. Si este es tu caso, plantéate si para ti la seguridad es más importante que la libertad, o si para empezar lo que quieres es un equilibrio entre ambas. Es importante tener en cuenta que los ingresos se deben mirar de año en año, y no de mes en mes. En una exposición tal vez vendas cuadros por valor de 3.000 o 6.000 euros o más, y eso compensa algún que otro mes que es más flojo. En mi caso, hasta que en 2012 no hice el recuento en un excel de forma anual no vi claro que ya estaba teniendo unos ingresos interesantes y podía dejar de pasar nervios por eso de una vez por todas. 

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Soir Bleu (1914), de Edward Hopper. Un pintor que ha inspirado a publicistas, fotógrafos y directores de cine. Sin embargo, no pudo vivir de su pintura hasta pasados los cuarenta años.

 

Si le das demasiado peso a este mantra (lo más importante es tener un trabajo seguro) las horas principales de tu día pueden estar ocupadas por un trabajo que no tendrá relación con la pintura. La libertad también es importante y, más allá de eso, es posible. Hasta los 28 años (2008) yo combiné la pintura y la ilustración con trabajos esporádicos que me gustaban menos. Acudía a ellos cuando lo necesitaba de vez en cuando pero volvía siempre a la pintura y a la ilustración y gozaba como nadie al levantarme y ser libre para desarrollar mi creatividad.

El caso es que, sea cual sea tu situación (trabajo de media jornada, paro, trabajo a jornada completa) si realmente quieres avanzar en el arte y pintar es lo que más disfrutas de todo, tendrás que estar atento a tu voz interior y, si esta te dice que el arte es tu mundo, luchar por ello hasta que tú y por consiguiente tu entorno quedéis convencidos de que esta actividad es esencial para ti y requiere un tiempo que va a ser sagrado. Tendrás que encontrar las horas necesarias para avanzar hasta llegar a dominar las técnicas y hacer que la pintura sea tu día a día. El camino hasta las 10.000 horas es muy gozoso desde el principio, solo requiere escucharte y darle la importancia necesaria para que sea una prioridad.

Por otro lado, hay muchas maneras de conseguir tiempo durante los primeros años. Aunque es cierto que el factor económico juega un papel importante (y lo trataremos con calma más adelante), la necesidad de cobrar un sueldo suculento se puede reducir al principio dejando a un lado los caprichos y buscando un alquiler que nos permita estar más desahogados. Cuanto más asequible sea nuestra vida al principio, menos dinero necesitaremos ganar y por lo tanto más tiempo tendremos para avanzar en la pintura.

Algunos economistas dicen que el gasto en vivienda debería suponer como máximo el 25% de nuestro sueldo. Estoy de acuerdo, aunque hoy día creo que pocos lo consiguen. Buscar viviendas agradables y asequibles lleva su tiempo, pero es la mejor manera de tener excedente de tiempo y excedente de dinero, dos cosas que, al principio, nos vendrán como agua de mayo, como oro puro, para lograr alcanzar estas 10.000 horas o siete años de experiencia en la pintura. Paralelamente, yo recomendaría ahorrar por lo menos un 10 % de todo lo que se gane y que no se toque para nada de no ser que sea para una emergencia, para invertir en exposiciones importantes o para comprar algo que luego se pueda poner en alquiler y rente dinero. También es muy útil crear fuentes de ingresos recurrentes, por ejemplo vendiendo posters, tazas y camisetas con tus imágenes a través de webs como cafepress o society6, por ejemplo.

Cuanto más asequible sea nuestra vida al principio, menos dinero necesitaremos ganar y por lo tanto más tiempo tendremos para avanzar en la pintura.

Hay buenos pintores como Edward Hopper que no pudieron dedicarse a lo que querían hasta cumplidos los cuarenta. Edward, hasta entonces estaba en una agencia de publicidad y su trabajo no le gustaba nada. Así que no pensemos que la gente llega con la flor en el culo desde el primer día. Hoy en día abundan los vendedores oportunistas con poco talento cuya obra no gusta a gran parte del público (son vendedores expertos pero, en mi opinión, no son buenos pintores), pero también hay verdaderos monstruos que se lo han currado mucho para llegar donde han llegado.