Artículos sobre arte

Tópico nº 6: Las galerías de arte marcan el camino

¿Crees que si no haces un mínimo de diez exposiciones en galerías no serás lo que se dice un “artista de renombre”?

El mundo está cambiando muy rápidamente y actualmente la vida profesional de un artista nada tiene que ver con lo que era hace 20, 30 o 50 años. Estamos en la era de la información y actualmente a través de internet tenemos innumerables maneras de darnos a conocer por apenas ningún tipo de inversión.

Por un lado, buenas noticias, puesto que no hace falta empezar con un patrimonio económico fuerte para meter la cabeza en el mundo del arte. Por otro lado, hay que poner mucha atención a todos los factores que influyen en el nuevo tablero de juego. Para empezar, es imprescindible navegar por internet e invertir tiempo en descubrir las innumerables plataformas que hay, así como escribir y explicar nuestros procesos, ya sea en artículos o haciendo videomarketing, buscando y estableciendo relación con los bloggers que potencian trabajos como el nuestro, así como fuera de internet, buscando espacios multidisciplinares con afluencia de gente en los sea posible exponer (restaurantes, hoteles, centros cívicos).

Entonces, ¿las galerías han pasado a la historia?

Creo y espero que no. Las galerías siempre han tenido un papel muy importante como difusores principales de arte, con personas con la formación específica adecuada para instruir a los visitantes acerca de los artistas que exponen. Esperemos que continúen teniendo un papel relevante. Pero creo que para un artista, hacer carrera en las galerías físicas como única vía de promoción es tremendamente arriesgado en estos momentos y probablemente una fuente insuficiente de ingresos si queremos vivir solamente del arte. Creo sin duda que las galerías físicas también tienen que vivir esta mutación que dictan nuestros tiempos y actualizarse ofreciendo una propuesta cercana, útil y con gancho, si quieren tener afluencia de visitantes y ventas, ya que ya han llegado las galerías online y han llegado para quedarse y para reinventarse todo lo que la situación exija, tanto las que venden nuestros cuadros (artelista, picassomio, artmajeur) como las que aplican nuestros diseños y los imprimen en lienzos o incluso en otro tipo de objetos como tazas, cortinas, cojines… (society6, latostadora, fine art america, cafepress). Como siempre, yo recomiendo no cerrarse a una sola opción. Probarlas todas e ir combinándolas.

Lo cierto es que todavía quedan buenos marchantes de arte y si buscamos los encontraremos. Asimismo. teniendo un gran volumen de obra de calidad y estando visibles en internet, también nos encontrarán ellos a nosotros. 

También es muy aconsejable exponer en otros países y hay galeristas que se dedican a promocionar a los artistas por inversiones asumibles, presentando las obras en ferias internacionales en las que el artista es representado junto con otros artistas. Esos galeristas tienen amplia experiencia a nivel internacional y su ayuda será realmente bienvenida para nosotros. Además, los costes se reducirán mucho si los comparamos con lo que cuesta montar una exposición individual en un país lejano.

En todo caso, estemos en el momento que estemos no debemos olvidar que nuestro currículum no lo componen la larga lista de galerías en las que hemos expuesto si no la calidad de los trabajos concretos que presentamos. Eso es lo que la gente se plantea cuadro ve un cuadro nuestro; si le gusta como para tenerlo y si verdaderamente entonaría en su casa.

 

Dentro del abanico de posibilidades que tenemos hoy en día, además de las galerías yo destacaría estas otras:

Galerías online

Son cada vez más frecuentes y tienen cada vez más peso. Además, es un hecho que van incrementando su volumen de ventas año tras año (7% de incremento en 2016 respecto a 2015). Es cierto que aún andamos con miedo a la hora de comprar por internet, y más cuando se trata de una pintura, pero a mí me funcionan cada vez más y ya he vendido una larga lista de cuadros mediante galerías online. Al final, si la fotografía colgada se ajusta a la realidad y hay una descripción detallada de la obra con imágenes adicionales del marco y especificaciones del envío, las dudas para el potencial cliente son mínimas y nosotros ganaremos un canal de difusión. Cuantas más obras hayamos vendido, más sensación de garantía ofreceremos a las personas que observen nuestras obras y visiten nuestros perfiles. Otra razón por la que, por mi experiencia, me ha valido la pena no entusiasmarse demasiado poniendo precios verdaderamente elevados.

Importante en este punto tener en cuenta todo lo que hay (desde la necesidad de hacerse una página de Facebook hasta la opción de mirar galerías online de otros países en los que queramos penetrar) para ir probando e ir descubriendo qué es lo que nos conviene más.

 

Centros Cívicos

A menudo están céntricos, tienen grandes dimensiones y buena iluminación. ¿Qué más queremos? Si nos trabajamos una buena promoción podemos tener unas condiciones inmejorables. Aquí en la mayoría de casos no nos van a cobrar nada por exponer y, aunque a veces está prohibida la venta, suelen ser permisivos en muchas ocasiones. Al fin y al cabo, lo que nos interesa es exponer, lo que hagamos después con los contactos que hayamos hecho durante la exposición es cosa nuestra y de nuestros contactos / amigos / clientes.
Esta opción es muy interesante porque el beneficio de las obras vendidas es íntegramente para nosotros. No hay un intermediario que vive profesionalmente de los beneficios de la exposición, sino un espacio público multidisciplinar dirigido por personas que trabajan para el ayuntamiento de la ciudad.  En algunos casos ofrecen una promoción de la exposición bastante destacable y son lugares comunes para los amantes del arte de esas ciudades, como puede ser el caso de Casa de Vacas en el parque del retiro de Madrid, los espacios de exposición de la Ciudadela de Pamplona, o la Casa Elizalde en la calle Valencia de Barcelona. Pero hay muchísimos más, y como siempre el éxito dependerá en gran medida de nuestro ingenio y de nuestra capacidad de convocatoria.

Inauguración de la exposición Homenaje a Marruecos por Miquel Cazaña. Exhibition of paintings about Morocco by the spanish artist Miquel Cazaña

En la foto superior, inauguración de una de mis primeras exposiciones, “Homenaje a Marruecos”. Enero de 2013 en el Centro Cultural la Farinera del Clot de Barcelona. Fue la cuarta exposición individual, la tercera en ese Centro Cívico. Nunca pude saber la cantidad exacta de asistentes a esa inauguración pero fueron entre 150 y 200. Muchos de ellos conocidos y amigos con los que he ido estableciendo relación a través de los años y en distintos ambientes. En muchos casos vinieron acompañados. La campaña de promoción se basó en tres tandas de e-mails (dos de ellos llevaban a un link con un video promocional), avisos vía whatsapp (con el video comprimido) campaña en facebook explicando el vínculo emocional entre la exposición que se iba a ver y mis dos viajes a Marruecos, y aviso a plataformas y medios locales. Las obras presentadas eran alrededor de 40 y en su mayoría de formato pequeño y mediano. Los precios oscilaban entre los 100 y los 600 euros. Las técnicas eran diversas: acuarelas, acrílicos, gouaches, técnica mixta. El resultado fue de un número mínimo estimado de asistentes de más de 1.000. 26 obras vendidas. Alrededor de 5.000 euros de ganancias.  Contento teniendo en cuenta que era enero y que estábamos oficialmente en plena crisis. Fue otra de las experiencias que me hizo cerciorarme otra vez más de que valía la pena tener muchas obras pero de importe moderado para poder venderlas constantemente. Diversificar los ingresos parar poder venderlas todo el tiempo. A partir de esa exposición surgieron otros encargos y tuve unos cuantos trabajos de ilustración al margen, además de dos exposiciones más de pintura ese mismo año, con más ventas, más contactos, etc.

 

Otros espacios públicos

Los espacios públicos como restaurantes, hospitales, hoteles… Son interesantes desde el momento en que tienen mucha afluencia de personas que, aunque acudan al lugar por otros motivos, acaban teniendo una experiencia con el arte, por muy fortuita que sea. En mí caso, gracias al continuo movimiento he vendido cuadros y he hecho nuevos clientes en todo tipo de espacios públicos.

lugares-publicosCada vez son más frecuentes las exposiciones de pintura en lugares como cafeterías, hoteles, restaurantes o incluso hospitales o supermercados. A la izquierda, exposición en Bar Diamant de Gracia (Barcelona). A la derecha, exposición que realicé en 2013 en un hotel de la cadena Eurostars.

Si estás pensando en exponer pintura en un lugar público, es importante que valores la afluencia del espacio, el tipo de público que acudirá al mismo, así como las características de la exposición: la calidad de la iluminación, la importancia del espacio para exponer dentro del recorrido natural de la gente, el comportamiento habitual de las personas que pasean o que hacen su actividad en el lugar… así como el trato y la importancia que dan al arte las personas que dirigen el espacio.

Promoción personal directa (whatsapp, Tablet, mails)

La presencia virtual de nuestra obra es un hecho y una gran ayuda. Las tecnologías se adaptan cada vez más a nuestras necesidades de formas que no imaginábamos hace tan solo diez años, cuando no usábamos por ejemplo whatsapp y muchos no teníamos tablets. Es cada vez más común que las exposiciones se acompañen de vídeos o aplicaciones en los que hay información adicional como por ejemplo los procesos del artista o futuros eventos. Es evidente que este material es atractivo, útil e interesante y juega a nuestro favor.
De la misma manera, para la mayoría de nuestros amigos o conocidos es más fácil recibir una imagen vía whatsapp que acudir de primeras a nuestro estudio a ver nuestros trabajos. Así, si en el móvil o en la Tablet tenemos siempre unos cuantos trabajos de lo último y más llamativo que hemos hecho, podremos enseñarlo en cualquier momento a cualquier persona que acabemos de conocer, y entraremos instantáneamente en su campo de conciencia sin necesidad de programar una exposición. Eso sí, nos dirán que les avisemos cuando hagamos una y deberemos tener el contacto a  punto.

 

En definitiva, creo sinceramente que hay que estar muy atento a todas las opciones de las que disponemos hoy para poder combinar unas con otras y hacer efectiva y variada nuestra promoción profesional y multiplicar nuestras oportunidades por 5, por 30 o, porqué no, por 1.000.

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TÓPICO número 5: La gran mayoría de pintores son pobres y desconocidos. Una pequeña élite son ricos y muy famosos

¿Por qué mucha gente parece que valora a los pintores por su nivel de fama?

¿Hay que valorar la obra de los profesionales por el nivel de popularidad del autor o por la calidad del propio trabajo?

Ya me gustaría que los pintores tuvieran la misma repercusión social que los futbolistas. Pero normalmente muchas de las personas que me preguntan si soy famoso no conocen ni a dos de los treinta o cuarenta pintores vivos (o fallecidos) de gran calidad que me vienen a la mente en ese momento. 

Muchas veces, hay incluso desconocimiento de maestros de tiempos pasados. Una proporción alta de los mortales conoce a Picasso o a Velázquez. Pero más allá de estas referencias encontramos lagunas que nos sorprenderán más o menos, pero que ahí están. Es habitual que las personas que preguntan si somos famosos desconozcan a Ramon Casas o a Joaquín Sorolla, artistas que tuvieron posibilidades suficientes como para dar a conocer su obra incluso más allá de nuestras fronteras.

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Una de las excelentes obras del pintor valenciano Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923).

 

Los pintores no formamos parte de la jetset ni salimos en el Hola, en el Cuore ni en el ¿Qué me dices?
Cuando se dice que un pintor es conocido internacionalmente significa que los amantes del arte de algunos países lo conocen y conocen su obra. No que puedas preguntar a cualquiera por la calle y te vaya a responder como si le hablaras de Leo Messi. La pintura abarca un segmento de la población diminuto en comparación con el fútbol u otras aficiones que parecen despertar interés con mayor facilidad. Así que esto es algo sobre lo que reflexionar y en lo que hay mucho que reivindicar, muchas obras y muchos artistas que deberían tener un apoyo mucho más sólido del que han tenido y tienen, más allá de preguntar a cuánto se cotiza su trabajo.

Aparte de esto, el que suele preguntar si uno es famoso es habitualmente alguien que no tiene mucha experiencia en el mundo del arte, o al menos no la suficiente como para establecer sus propios criterios para valorar por sí mismo nuestra obra. Entonces, nos pregunta por nuestro nivel de fama como manera de calibrar la calidad del trabajo ya que no dispone de criterios personales más sofisticados en ese momento.

Las personas interesadas en el arte se dedican a observar nuestra obra con honestidad y con profundidad, desde el fondo, y a sacar conclusiones por ellas mismas.

Cuando tenía veinticinco años y acababa de graduarme necesitaba a toda costa el reconocimiento popular y el “prestigio”. Tenía la cabeza llena de humo y de idioteces, además de falta de seguridad en mi trabajo a causa de la inexperiencia. Ahora, con el paso de los años y después de haber trabajado intensamente, me doy cuenta de que todo lo relativo a la fama y al prestigio no es más que humareda. Lo único que importa es haber podido satisfacer a las personas para las que trabajé, y creo que lo he conseguido en todas las ocasiones. Eso es lo que queda; la satisfacción por una bonita relación y la gratitud por haber servido bien a los demás. Con todo lo demás, mejor hacer una bola y tirarlo a la basura cuanto antes.

La devoción por alguien se esfuma como un castillo de naipes antes o después. Las relaciones se basan en realidades sencillas y tangibles, en demostraciones de amor sinceras. También las relaciones comerciales.

Eso no quita que somos emprendedores. Y que tenemos que dar a conocer nuestra obra y nuestra maravillosa profesión tanto como podamos, entre otras cosas porque vivimos de nuestras ventas. Pero en la era de la información y en el sector cultural, duraremos muy poco si lo que queremos únicamente es lucir palmito. No, esto cada vez funcionará menos así. Lo que hacen las personas y las empresas a las que les está funcionando realmente bien en estos momentos es aportar valor y conocimiento al resto, a los profesionales de su sector y a las personas a las que potencialmente les puede interesar lo que hacen. Estas personas ricas verdaderamente se preocupan por los demás desde su experiencia y ven cómo desde su sector pueden aportar valor a la comunidad.

Así que la única pobreza de la que podemos hablar en nuestro caso es de la pobreza de espíritu, de la pobreza de aquél que no tiene nada que ofrecer a los demás y que recorta tanto que tampoco le queda nada para sí mismo, y acaba desanimado y abandona. El que tiene, da, ofrece conocimiento, valor, experiencia, y a su vez recibe conocimiento para seguir aprendiendo y dinero para vivir con tranquilidad.

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Tópico número 4 (Parte 2): Mientras no me llame un cazatalentos del arte e impulse mi carrera artística no tengo nada que hacer

¿De verdad crees que sólo los profesionales del arte te pueden ayudar?

A veces, la iniciativa más sencilla es la que mayores resultados puede ofrecer: hay personas que aman el arte y que pueden hablar de tus trabajos a todos sus conocidos; a un nivel práctico te va a beneficiar mucho más trabajar estas relaciones que esperar desde el sofá de casa a que te llame un galerista alemán. Yo a veces he vendido cuadros de la manera más simple: por ejemplo gracias a la ayuda de personas que creían en mi trabajo, que me han comprado y que han hablado de mi trabajo a terceros (incluso algunos de ellos me han abierto puertas en el mercado estadounidense), pero también gracias a la ayuda de muchos otros marchands improvisados con los que he tenido una buena relación: los dueños o los trabajadores de los hoteles y los restaurantes en los que he expuesto, así como recepcionistas de centros públicos en los que también he expuesto, amigos de amigos

Las personas sensibles no son solamente las que se dedican a mover el arte a nivel profesional. Hay bastantes personas sensibles a las que les interesa el arte o les puede llegar a interesar. Si encontramos diversos canales para mover las obras, las personas sensibles que desean verlas y, en última instancia, pagar por ellas, irán apareciendo solas.

Vale la pena ofrecer rangos de precios variados y servir a muchas personas de manera constante, teniendo múltiples vías para poner nuestros talentos al servicio de los demás (y a la vez múltiples vías de ingreso). La vida se escapa mientras esperamos la oportunidad de oro

Por mi experiencia, puedo asegurar que vale la pena abrir las puertas tanto como se pueda. Uno de los problemas que he detectado entre la gente de a pie y el sector artístico, y que deriva en una falta de comunicación latente, ha sido que en muchas ocasiones existe la idea de que lo que hacemos es para cuatro personas muy concretas. Eso es nocivo y lo único que hace es poner puertas al arte. Hay una considerable cantidad de personas que tiene sensibilidad y que desea invertir su tiempo libre en adentrarse en el arte a todos los niveles.

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Acercando y explicando a las personas la novena exposición individual de pintura (mayo de 2015)

Si apostamos por vivir el arte a pie de calle, de una manera sencilla y práctica y sin subestimar los gustos de nadie, seguramente podremos bajar de las nubes, vivir sorpresas con muchas personas y tener ventas de manera más frecuente.
A cualquiera la puede interesar el arte, y pagará por nuestras obras igual que paga por el pan que come cada día o por otras cosas que forman parte de su día a día, y que le son útiles porque le aportan un beneficio.

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Tópico número 4 (Parte 1): Mientras no me llame un cazatalentos del arte e impulse mi carrera artística no tengo nada que hacer

¿Por qué pensamos que todo cambiará con una llamada de un marchante de arte?

¿Por qué esperamos a que impulsen nuestra carrera artística desde fuera y no tomamos nosotros la iniciativa?

Una de las ideas más arraigadas y más inútiles de los pintores es la idea de que el éxito profesional en el arte va a venir siempre desde fuera. “Un día me llamará un mecenas desde Alemania, Estados Unidos o China y mi vida cambiará para siempre. Cuando eso suceda, será más o menos como la primitiva: viviré una inmensa dicha en mis propias carnes. Mientras tanto, soy un desgraciado. No vale la pena hacer gran cosa.”

Poco a poco, con la experiencia profesional en el arte unida a la experiencia en el trabajo interior, he experimentado que lo más importante, lo que más más feliz y completo me hace, es tener siempre la sartén por el mango y ser yo mismo mi propio cazatalentos; el estímulo que moviliza lo exterior y lo define en cada momento. Buscando y generando oportunidades yo mismo. Buscando los espacios en los que el arte puede tener cabida. Buscando a personas con sensibilidad. Cultivando la sensibilidad en las personas que inicialmente no encuentran utilidad en el arte.

Esto es así para todos, no sólo para mí. Lo que nos va hacer sentir dichosos de una manera duradera y profunda va a ser la aportación personal que podamos hacer en este mundo. Siendo así, ¿Por qué no miramos a ver qué podemos ofrecer nosotros, en lugar de esperar siempre a que las oportunidades vengan desde fuera?

Es cierto que después de muchos años de trabajo, ahora mi contacto con el mercado es bidireccional y a menudo me llaman clientes desde lugares dispares, así como galeristas de países variados y entidades de muy distinta índole. Pero para llegar a esto he tenido que trabajar mucho. Dando a conocer mí trabajo por canales de lo más variados, empezando al principio por las personas más cercanas y ampliando constantemente los círculos de relaciones personales hasta llegar a conocer a miles de personas. Mejorando en la práctica del e-mail marketing, mejorando en la práctica de la oratoria (algo importante para las inauguraciones de las exposiciones, o para las entrevistas), dando a conocer el trabajo a entidades e instituciones, a blogs o a los medios de comunicación de todas partes.

Saber cuál es tu lugar en el mundo te facilita mucho el camino, pero eso no quita que tú deberás ser el motor principal del proyecto

Si tu lugar en el mundo está en el arte, tendrás que currártelo un poco: hay muchísima oferta (muchos artistas) y, la demanda (personas que consumen arte), aunque está ahí, siempre hay que estimularla. Pero todo se andará. Lo más importante es que cada paso que damos a nivel profesional viene acompañado de una gran felicidad interior.

cazatalentos

Así pues, no podemos saber cuándo nos llamará el mecenas cazatalentos extranjero que nos sacará de la miseria, pero sí que podemos buscarlo y ofrecerle nosotros nuestro trabajo y crear así nosotros mismos esta relación profesional deseada. Hoy en día es muy fácil, todo está en internet y podemos saber en pocos minutos cuáles son los profesionales del arte de cualquier ciudad del mundo. Podemos estudiar el mercado hasta saber dónde están las personas que difunden profesionalmente el arte o las que potencialmente pueden hacerlo.

Si ese marchante de arte, esa institución, esa galería, esa fundación busca a un artista como tú, no tengas miedo. Contacta con él ahora y enséñale lo que haces. Si a ti te atrae lo que allí se comercializa y te parece que está en sintonía con tu trabajo, creo que es absurdo tener miedo o pereza y demorar la oportunidad comercial que se abre delante de tus ojos. De hecho, lo más lógico y habitual es que en esas circunstancias tengan en cuenta nuestro trabajo y también que tengamos que buscar muchas más oportunidades como esa.

Como siempre se dice, el no ya lo tienes. De hecho, el NO es quedarnos en el sofá esperando a que nos llamen porque somos artistas y somos muy especiales.

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Tópico nº3: En el arte todo depende de tener la suerte de estar en el momento justo con el producto adecuado

Esta cantinela la he escuchado cuatrocientas veces, y no se corresponde con lo que sucede en realidad en la inmensa mayoría de los casos en el mundo del arte:
En el arte todo depende de tener la suerte de estar en el momento justo con el producto adecuado.

Si bien es cierto que esta frase nos encauza a adecuar nuestro proyecto a lo que puede necesitar la sociedad, también lo es que cuando nuestra mente se apoya en una premisa como ésta el éxito depende del exterior, adoptamos una actitud oportunista en la que parece que podemos dejar de confiar en nuestras propias capacidades y propósitos para caer gratuitamente en hacer algo adaptado que no es genuino ni nos sale de dentro y, lo que es peor, algo que está sujeto a una circunstancia concreta exterior que puede volver a cambiar.

Habitualmente, esto lo dicen personas que acaban de enterarse de que nos dedicamos al arte. Y nos lo dicen porque no saben qué decir al respecto, y hacen una proyección mental: “¡Madre mía, si fuera yo artista no sabría ni por dónde empezar!”. Y presuponen que en el arte, lo más probable es que tengas muchas dificultades hasta que te ayude un magnate que comercialice tus obras a cifras astronómicas y las convierta en “bombazos”.

Estamos muy acostumbrados a hablar de “bombazos”, “braguetazos”, “pelotazos”. Me recuerda a la ilusión infantil de pensar que cuando nos toque la lotería seremos felices.

Lo que nos hará felices de verdad, a un nivel profundo, será ser conscientes de haber trabajado todo lo necesario para ver y vivir personalmente la construcción de un camino sólido y verdadero, hecho por nosotros. Y eso sucederá porque amamos ese camino sin reservas y creemos en él, poniendo todas las condiciones de nuestra parte para llevarlo a cabo.

La felicidad y la plenitud profesional siempre son temporales si todo pasa por estar pendientes de la aprobación del exterior y de las oportunidades que nos brinde el mercado. Nuestros potenciales clientes, las personas interesadas en el arte y, en definitiva, el mercado, nos devolverán lo que nosotros les demos. La iniciativa debe partir de un estímulo interno. Es más, si eres artista autónomo, a partir de ahora siempre será así. Tendrás que escuchar tu propia alma, ofreciendo una propuesta personal a los demás desde un punto de vista personal y único.

El estímulo siempre será interno, y nunca estará condenado al fracaso, como de forma subliminal indica esta premisa, que parece que se juega todo a una sola carta. Eso es absurdo porque como fuente de recursos que eres nunca dejarás de ofrecer propuestas, y en algunas de ellas tendrás más éxito y en otras un poco menos, pero en todas ellas aprenderás. 

Como receta para aquellos que esperan que el éxito venga inevitablemente desde fuera, allá van dos frases de dos artistas inteligentes con dilatadas y fructíferas carreras:
Woody Allen decía que el noventa por ciento del éxito se basa simplemente en insistir. Y Charles Chaplin decía que el secreto era tener fe en uno mismo. Que sin

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Charles Chaplin en la película El Chico (1921)

la absoluta confianza en sí mismo, estaríamos destinados al fracaso.

De la primera frase podemos extraer la palabra “Perseverancia”.

De la segunda frase podemos extraer la palabra “Fe”.

Hablaremos en un bloque posterior de estas aptitudes clave para profesionalizarse como artista a nivel autónomo, pero por ahora veamos cómo estas dos premisas nos alejan 180º de la premisa que habitualmente se suele indicar como la acertada. Fijémonos cómo en estos casos, desde el amor por tu propia elección, por tu propio camino, cultivas la perseverancia y la fe, y pasas de tener una actitud oportunista a poner toda la atención en la persistencia y en la confianza en ti mismo.

Trabajando desde la perseverancia y la fe has ganado el poder más grande de todos, el de confiar en tu camino y el de poder dirigirlo personalmente.

Cultivando la perseverancia y la fe a partir del amor por el camino elegido y para el cual trabajas, apuntalas con buenos cimientos el proyecto: ahora, el propósito interior es cristalino como el agua y sólido como una roca.

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Tópico número 2 (Parte 2): mayor precio de las obras, mayor calidad del artista

¿Qué precio les pongo a mis cuadros? ¿Vender arte por amor o vender arte para especular?

Parte del mercado artístico está ante un momento de pura burbuja en el que hay subastas y ventas de obras por millones de euros. Desde mi punto de vista y el de muchos otros profesionales del sector, muchas de esas obras tienen un precio objetivo muchísimo menor. Pero hay personas con cantidades ingentes de dinero que se divierten si han podido fastidiar un poquito a otro comprador y han influído personalmente en el mercado, inflando a tope el valor de las obras de arte aunque objetivamente no lo tenga. Esta locura, por otro lado, no ayuda en nada a establecer unos criterios claros entre la calidad y el precio en el arte, más bien facilita la confusión en aquellos que no conocen mucho sobre nuestro sector.

Curiosamente, por mi experiencia, las personas que hablan mucho del precio de los cuadros no suelen tener una motivación de fondo por el cuadro en sí. Han sido algunas las personas que durante estos años han hecho referencia a los precios de mis cuadros diciendo “tus cuadros son baratos” o “tus cuadros son caros”. La verdad es que cuando alguien insiste mucho en que algo es muy caro o muy barato, da igual que tenga dinero o no: si no habla del producto es que no le interesa el producto.

Esto lo tengo comprobado, así que creo sinceramente que lo más honesto es poner un precio que se ajuste a aspectos variados que podemos valorar, siempre y cuando veamos que podemos vender: mirando la media de los precios de otros pintores con estilo y recorrido similar al nuestro, el tamaño de la obra…

Cuando alguien insiste mucho en que algo es muy caro o muy barato, da igual que tenga dinero o no: si no habla del producto es que no le interesa el producto

Si queremos vender cuadros a un precio decente y de manera constante, valdrá la pena que más allá de las galerías online (artelista.com, artenet.es, artmajeur.com…) desarrollemos nuestras habilidades de comunicación y abramos constantemente el círculo de personas conocidas para abarcar a más gente de forma progresiva e incesante. Tenemos que intervenir en redes sociales, explicar nuestros procesos de trabajo, hacer videos… En definitiva, comunicarnos constantemente. Porque nadie nos va a vender mejor que nosotros mismos, y la mejor manera de vender algo es ofreciendo un trabajo de alta calidad y haciendo una presentación lo más óptima y profesional posible.

Vale la pena que más allá de la cotización de nuestro trabajo, el prestigio y el reconocimiento que anhelamos al principio, veamos que existen personas que quieren saciar su sensibilidad con las obras que hacemos con nuestras manos y con nuestra alma. Y que así como han sido útiles para nosotros los profesionales a los que compramos productos y servicios cada día, seamos también nosotros útiles para las personas que conocemos y para las que aún tenemos que conocer.

Al final, independientemente del precio, lo que más te reconforta con el tiempo es haberte relacionado con personas cercanas, inteligentes y coherentes que han mostrado su confianza en tu trabajo. Ver que has sido útil para los demás y que continúan confiando en ti.

Habitualmente parece que los artistas son seres extraordinarios que tienen la posibilidad de ser ricos y muy famosos si aprovechan sus oportunidades. Abramos los ojos y vivamos el presente, más allá de estas expectativas que pueden ser la semilla para inmensas frustraciones y falsas ideas de fracaso, hay una profesión como cualquier otra; la de pintor que se dedica a presentar y vender sus creaciones.

Nadie nos va a vender mejor que nosotros mismos, y la mejor manera de vender algo es ofreciendo un trabajo de alta calidad y haciendo una presentación lo más óptima y profesional posible

Hace poco un amigo me preguntaba si tenía constancia de que hubiese habido reventa con mis obras. Él esperaba que yo estuviera muy interesado en esto, en la reventa y en el aumento del valor de las obras. Le dije que me hacía feliz saber que la gran mayoría de personas (creo que todas) habían comprado porque les gustaba la obra y que si de algo tenía constancia era de que seguían conservándolas porque les hacían un servicio; aporte al hogar de belleza, amor, luz.
¿Qué es más importante, que te compren para invertir o que te compren porque les gusta tu obra? Si te compran porque les gusta tu obra, como le pasó a mí abuela con sus cuadros, tu trabajo será útil ahora, dentro de 50 años, dentro de 100 y dentro de 500. Si te compran para especular, tu obra puede entrar en una espiral de humo en la que lo de menos será el valor artístico de la obra. 

Es cierto que el hecho de que aumente el valor de las obras es una buena recompensa al trabajo hecho pero nos puede hacer un flaco favor. Nosotros, como seres sociales y sensibles, vivimos del calor de la gente, y la gente huirá de nosotros como de la peste si la calidad que ofrecemos es menos alta de lo que saben que podemos ofrecer en el momento de presentar la exposición.

Debemos tener claro que las personas que ven nuestros trabajos se dan cuenta de todo lo que sucede en ellos, incluso nos advierten de cosas que ni sabíamos. Si a alguien se le ocurre subestimar a su público puede darse por muerto profesionalmente hablando.

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Tópico número 2 (Parte 1): mayor precio de las obras, mayor calidad del artista

¿Por qué poner precios tan altos a los cuadros si después no se venden? ¿Cómo trabajar todo el tiempo vendiendo productos y servicios?

Una de las presiones innecesarias a las que nos sometemos los artistas, sobre todo al principio de nuestras carreras, está marcada por la cuestión del valor de los cuadros. Socialmente está establecido así: Parece que si un cuadro no vale un pastón de aúpa es que no tiene calidad o que el pintor no es bueno. A la vez, si el pintor pone precios muy elevados es probable que venda muy de vez en cuando en estos momentos. Entonces, ¿qué es mejor?

Llevo años escuchándolo en España: NO SE VENDE NADA. Muchos galeristas y pintores repiten ese mantra que aporta bien poco y en el que parece que todo depende del exterior. Llevo años paseándome por galerías de ciudades españolas, contemplando como un día antes de terminar la exposición lo más habitual es ver que se han vendido 3, 1 o 0 obras. Llevo años viendo, demasiado a menudo, precios de miles de euros por obras que, por distintas razones, no se venden. A veces se dice que se trata de obras de un pintor que “tiene mucho caché” o que “ya tiene un nombre”. Pero el caso es que los cuadros no se venden. 
¿Ese “caché” y ese “nombre” es tangible y real o es humo? Muchas de esas obras se acumulan en las trastiendas de las galerías y en los estudios, cuando al final aquí de lo que se trata es de dar salida a la obra que hace el pintor. Vender para vivir de ello, para sentirte totalmente realizado con el cuadro y continuar con el siguiente.

 

“Mayor número de ventas, menos pereza en el trabajo de obra nueva y más evolución como artista”

En mi opinión lo más inteligente y sensato es escuchar el mercado al que uno va dirigido, que es al final el que manda. En mi negocio, hace años que lo que más promociono y vendo en este país es un producto de dimensiones medianas que puedo vender bien y de forma constante, por menos de mil euros.

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Una calle de Jaipur, Índia (2014). Uno de los varios cientos de cuadros que he vendido en España en estos últimos años.

En otros países como China o Estados Unidos, ya sea a nivel particular o a través de galerías, vendo cuadros de dimensiones mayores por los que cobro más dinero. Pero obcecarse con vender mucho en España y con cuadros siempre por miles de euros creo que en estos momentos es un error que paraliza tanto a pintores como a galeristas. Me parece más lógico ofrecer aquí un abanico más amplio de productos, precios y alternativas, y a la vez activar mecanismos para tener visibilidad en el extranjero; galerías de arte online de varios países e inversión en ferias internacionales y en exposiciones en otros países, sean individuales o colectivas. Sin olvidar las copias impresas y los diseños aplicados a objetos que la gente sí o sí necesita, como se refleja en los casos de éxito real de society6 y etsy, donde hay objetos de lo más mundanos (tazas, cojines, fundas de móvil) con arte aplicado o, en el caso de etsy, obra hecha a mano que se promociona a través del portal.

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Pintura para la carta de menús navideños (2008/2009) de los restaurantes del desaparecido Santi Santamaría

 

Son dos ejemplos claros que nos indican que las tendencias van cambiando. Pero en general, ante el falso mantra “NO SE VENDE NADA” es importante flexibilizar la mente, diversificar los ingresos e investigar todos los posibles mercados que existen, tanto los reales como los potenciales. Y ver también que a veces, y cada vez más, se puede aplicar pintura a proyectos que le darán una difusión mucho mayor a nuestro trabajo: para mí es tan gratificante vender cuadros como pintar portadas de discos, cartas para menús de restaurantes o imágenes para web en las que mezclo múltiples técnicas diferentes, pero que muchas veces acaban siendo imágenes más plásticas y pictóricas que los propios cuadros. De esta manera, la pintura es algo mágico y al servicio de las necesidades concretas de las personas, con proyectos en los que uno tiene total libertad y que son igual o más artísticos y ambiciosos que la propia obra pictórica que propone el artista para sus exposiciones. Permiten experimentar con otros materiales y crear otra cosa, además de oxigenar la mente e invitar a regenerarse, con todo lo que eso conlleva.