Artículos sobre arte

Produce más obra, amplia tus movimientos

¿Qué sucede cuando llegamos a una tienda (online u offline) y nos encontramos con pocos productos? Yo, personalmente, percibo cierta sensación de escasez o de falta de convicción en esa propuesta por parte del vendedor. Pienso, “vaya, qué poca cosa tienen. Poco me voy a entretener aquí”. Y si además lo que tienen lleva mucho tiempo puesto a la venta y no se vende, todavía peor. 

Lo mismo sucede cuando hablo con otros pintores en persona; hoy en día es muy fácil tener tu book en el móvil y compartir tus obras con los demás. La diferencia entre los profesionales y los amateurs es que los amateurs te enseñan muy pocos cuadros, y muchas veces son de hace mucho tiempo. Los profesionales, sin embargo, te pueden enseñar muchos cuadros de un plumazo y el último seguro que lo hicieron ayer o anteayer.
Así, pues, la sensación desde fuera viendo un caso u otro no tiene nada que ver; primero, porque la calidad en la obra es muy superior en los que pintan más, y segundo porque, en caso de querer yo comprar, tendría diez, veinte o treinta cuadros entre los que elegir. En el primer caso, el de alguien que pinta poco y tiene poca oferta, no resulta muy llamativo elegir entre un cuadro de hace un año y otro de hace un año y medio. No me da ninguna sensación de novedad ni de productividad, y además tampoco puedo entretenerme estudiando su pincelada, viendo un recorrido para finalmente tener más opciones de compra. Es una obra poco desarrollada.

A un nivel más amplio, tampoco tiene nada que ver una opción que otra. Si dispones de 70, 120 o más de 200 cuadros podrás hacer dos o tres exposiciones simultáneamente, podrás responder fácilmente a una o varias oportunidades de exposición y podrás  ofrecer cuadros de temática y tamaño bastante distinto. Venderás más y serás más profesional, aunque si bien es cierto que tendrás algo más de faena en la gestión, sobre todo si estás activo en varias galerías online. Pero tendrás muchas más opciones de ser visitado en internet y de que te conozcan. También es verdad que es difícil tener tantos cuadros en stock, a mí por lo menos me resulta difícil porque de una u otra manera los voy vendiendo antes y nunca alcanzo a tener más de 50 por vender (a veces, ni siquiera 20), razón de más para animarte a que produzcas mucho.
Siendo así, lo único que te puede pasar es que vendas mucho, ya ves tú qué problema; en las galerías online pones también tus mejores obras vendidas y eso te ayudará a seguir vendiendo. Al final, los compradores imitan a otros compradores, y un pintor que vende, nos guste o no, resulta más atractivo para los compradores.

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Hay muchas galerías online. Yo estoy en cinco: artenet.es, artelista.com, picassomio.com, artmajeur.com (Francia), saatchiart.com (Reino Unido). Puedo confesar que la galería en la que más vendo es artenet.es (aproximadamente una obra al mes), seguida de artelista.com. En saatchiart llevo poco tiempo, aunque según el experto en arte Don Thompson es el primer portal de venta de arte online en volumen de ventas.

Para producir más, muchas veces hay que superar la pereza y sobre todo el miedo. El miedo a tener exceso de cuadros y no venderlos, que se supera haciendo cuadros realmente buenos, con los que no te importe ir con ellos hasta el fín del mundo de tan orgulloso que te sientes de cómo han quedado. Así, los expondrás tantas veces como sea necesario para que nuevos ojos puedan descubrir tu talento. Este tipo de cuadros siempre reciben elogios, por lo cual si tienen que hacer una larga gira hasta ser vendidos tampoco pasa nada.

Mi consejo es: ajusta los precios, vende siempre y así podrás pintar siempre y nunca dejarás de aprender. Al final, tu evolución profesional es lo único que te hace más pintor, no el hecho de vender a 15.000 euros cuadros de tamaño 20F.

Aunque a veces es lo que más nos cuesta, es importante estar activos programando exposiciones y gestionando las galerías online, que son las plataformas en las que cada vez se venden más cuadros. Muchas veces me encuentro pintores más mayores que yo, que me dicen que no se vende nada en exposición o que por internet nunca han vendido ni una sola obra. Les pregunto en cuántas galerías están, y normalmente están en una, con pocos cuadros y sin poner los precios visibles. Esto se podría revertir estando en cuatro, cinco o más galerías (de España o de otros países), subiendo decenas de obras (subiendo obras para su venta pero también obras vendidas) e indicando los precios. Hay mucha manía en no indicar los precios, pero entonces uno no puede quejarse de que no vende. Si no se ponen precios lo que piensa el cliente es que la clavada va a ser legendaria cuando pregunte el precio. Mi consejo es: ajusta los precios, vende siempre y así podrás pintar siempre y nunca dejarás de aprender. Al final, tu evolución profesional es lo único que te hace más pintor, no el hecho de vender a 15.000 euros cuadros de tamaño 20F.

Entiendo que hay mucha gente que ya exponía en los 70, los 80 y los 90 a la que la era digital les ha quedado más alejada que a mí, pero además eso se agrava con la idea de que se necesita un marchante que mueva tus obras o si no estás perdido. Eso ya no es así, lo que se necesita es material y horas para pintar, un ordenador y ganas de relacionarse online y off-line.
Un marchante puede ayudar y en cierto momento es necesario para abrazar otros mercados, pero hasta llegar a eso, hoy día se puede vivir del arte sin un marchante.

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Tópico número 4 (Parte 2): Mientras no me llame un cazatalentos del arte e impulse mi carrera artística no tengo nada que hacer

¿De verdad crees que sólo los profesionales del arte te pueden ayudar?

A veces, la iniciativa más sencilla es la que mayores resultados puede ofrecer: hay personas que aman el arte y que pueden hablar de tus trabajos a todos sus conocidos; a un nivel práctico te va a beneficiar mucho más trabajar estas relaciones que esperar desde el sofá de casa a que te llame un galerista alemán. Yo a veces he vendido cuadros de la manera más simple: por ejemplo gracias a la ayuda de personas que creían en mi trabajo, que me han comprado y que han hablado de mi trabajo a terceros (incluso algunos de ellos me han abierto puertas en el mercado estadounidense), pero también gracias a la ayuda de muchos otros marchands improvisados con los que he tenido una buena relación: los dueños o los trabajadores de los hoteles y los restaurantes en los que he expuesto, así como recepcionistas de centros públicos en los que también he expuesto, amigos de amigos

Las personas sensibles no son solamente las que se dedican a mover el arte a nivel profesional. Hay bastantes personas sensibles a las que les interesa el arte o les puede llegar a interesar. Si encontramos diversos canales para mover las obras, las personas sensibles que desean verlas y, en última instancia, pagar por ellas, irán apareciendo solas.

Vale la pena ofrecer rangos de precios variados y servir a muchas personas de manera constante, teniendo múltiples vías para poner nuestros talentos al servicio de los demás (y a la vez múltiples vías de ingreso). La vida se escapa mientras esperamos la oportunidad de oro

Por mi experiencia, puedo asegurar que vale la pena abrir las puertas tanto como se pueda. Uno de los problemas que he detectado entre la gente de a pie y el sector artístico, y que deriva en una falta de comunicación latente, ha sido que en muchas ocasiones existe la idea de que lo que hacemos es para cuatro personas muy concretas. Eso es nocivo y lo único que hace es poner puertas al arte. Hay una considerable cantidad de personas que tiene sensibilidad y que desea invertir su tiempo libre en adentrarse en el arte a todos los niveles.

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Acercando y explicando a las personas la novena exposición individual de pintura (mayo de 2015)

Si apostamos por vivir el arte a pie de calle, de una manera sencilla y práctica y sin subestimar los gustos de nadie, seguramente podremos bajar de las nubes, vivir sorpresas con muchas personas y tener ventas de manera más frecuente.
A cualquiera la puede interesar el arte, y pagará por nuestras obras igual que paga por el pan que come cada día o por otras cosas que forman parte de su día a día, y que le son útiles porque le aportan un beneficio.

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Tópico número 2 (Parte 1): mayor precio de las obras, mayor calidad del artista

¿Por qué poner precios tan altos a los cuadros si después no se venden? ¿Cómo trabajar todo el tiempo vendiendo productos y servicios?

Una de las presiones innecesarias a las que nos sometemos los artistas, sobre todo al principio de nuestras carreras, está marcada por la cuestión del valor de los cuadros. Socialmente está establecido así: Parece que si un cuadro no vale un pastón de aúpa es que no tiene calidad o que el pintor no es bueno. A la vez, si el pintor pone precios muy elevados es probable que venda muy de vez en cuando en estos momentos. Entonces, ¿qué es mejor?

Llevo años escuchándolo en España: NO SE VENDE NADA. Muchos galeristas y pintores repiten ese mantra que aporta bien poco y en el que parece que todo depende del exterior. Llevo años paseándome por galerías de ciudades españolas, contemplando como un día antes de terminar la exposición lo más habitual es ver que se han vendido 3, 1 o 0 obras. Llevo años viendo, demasiado a menudo, precios de miles de euros por obras que, por distintas razones, no se venden. A veces se dice que se trata de obras de un pintor que “tiene mucho caché” o que “ya tiene un nombre”. Pero el caso es que los cuadros no se venden. 
¿Ese “caché” y ese “nombre” es tangible y real o es humo? Muchas de esas obras se acumulan en las trastiendas de las galerías y en los estudios, cuando al final aquí de lo que se trata es de dar salida a la obra que hace el pintor. Vender para vivir de ello, para sentirte totalmente realizado con el cuadro y continuar con el siguiente.

 

“Mayor número de ventas, menos pereza en el trabajo de obra nueva y más evolución como artista”

En mi opinión lo más inteligente y sensato es escuchar el mercado al que uno va dirigido, que es al final el que manda. En mi negocio, hace años que lo que más promociono y vendo en este país es un producto de dimensiones medianas que puedo vender bien y de forma constante, por menos de mil euros.

Painting about a street in the city of Jaipur, in India
Una calle de Jaipur, Índia (2014). Uno de los varios cientos de cuadros que he vendido en España en estos últimos años.

En otros países como China o Estados Unidos, ya sea a nivel particular o a través de galerías, vendo cuadros de dimensiones mayores por los que cobro más dinero. Pero obcecarse con vender mucho en España y con cuadros siempre por miles de euros creo que en estos momentos es un error que paraliza tanto a pintores como a galeristas. Me parece más lógico ofrecer aquí un abanico más amplio de productos, precios y alternativas, y a la vez activar mecanismos para tener visibilidad en el extranjero; galerías de arte online de varios países e inversión en ferias internacionales y en exposiciones en otros países, sean individuales o colectivas. Sin olvidar las copias impresas y los diseños aplicados a objetos que la gente sí o sí necesita, como se refleja en los casos de éxito real de society6 y etsy, donde hay objetos de lo más mundanos (tazas, cojines, fundas de móvil) con arte aplicado o, en el caso de etsy, obra hecha a mano que se promociona a través del portal.

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Pintura para la carta de menús navideños (2008/2009) de los restaurantes del desaparecido Santi Santamaría

 

Son dos ejemplos claros que nos indican que las tendencias van cambiando. Pero en general, ante el falso mantra “NO SE VENDE NADA” es importante flexibilizar la mente, diversificar los ingresos e investigar todos los posibles mercados que existen, tanto los reales como los potenciales. Y ver también que a veces, y cada vez más, se puede aplicar pintura a proyectos que le darán una difusión mucho mayor a nuestro trabajo: para mí es tan gratificante vender cuadros como pintar portadas de discos, cartas para menús de restaurantes o imágenes para web en las que mezclo múltiples técnicas diferentes, pero que muchas veces acaban siendo imágenes más plásticas y pictóricas que los propios cuadros. De esta manera, la pintura es algo mágico y al servicio de las necesidades concretas de las personas, con proyectos en los que uno tiene total libertad y que son igual o más artísticos y ambiciosos que la propia obra pictórica que propone el artista para sus exposiciones. Permiten experimentar con otros materiales y crear otra cosa, además de oxigenar la mente e invitar a regenerarse, con todo lo que eso conlleva.