Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Segunda Parte

Después de la experiencia del primer día en los concursos de pintura rápida, y viendo todo lo que tenía por delante por aprender —no imaginaba que en unas horas los pintores especializados en esos concursos podían hacer cuadros tan impactantes y definidos—, decidí buscar uno para la semana siguiente mismo. Fue en Santa Eulàlia de Ronçana y allí, si cabe, hacía más calor todavía que la semana anterior. Era 19 de julio de 2015.

A mí favor, no obstante, tuve una encina que me cubriría del sol toda la mañana. También que estaba en un lugar realmente tranquilo y, por último, que el formatoronsana máximo era 15F si no recuerdo mal, bastante más aproximado a lo que yo estaba acostumbrado a trabajar. Esta vez, no obstante, sólo tendríamos la mañana hasta las 13.30h.

Empecé con un boceto bastante diluído en aguarrás y, una vez lo hube terminado, empecé a añadir óleo en mayor cantidad. Por entonces todavía no usaba la espátula (ahora me parece imprescindible en el trabajo al óleo y en los concursos), pero la pintura quedó mejor repartida que el día anterior. No hubo premio para mí pero vendí el cuadro al propietario de la casa pintada.

El siguiente concurso al que participé (tercero) fue a la semana siguiente. Era un nocturno en las fiestas de Arenys de Munt. Nit Bruixa, que le llaman. Los premios eran realmente suculentos (3.000 el primero si no recuerdo mal, y hasta un undécimo). Aquí ya tuve más factores a mí favor puesto que estoy muy acostumbrado a trabajar por la noche (más que no a levantarme súper pronto por la mañana para estar a las 8 en un pueblo que no conozco) y, además, la noche permite más licencias, por lo menos a mí. Puedo concentrarme en los puntos de luz trabajando desde una superficie oscura y crear atmósferas más sugerentes que no si tengo que plantearlo todo, puesto que tenía claro que sólo iba a usar uno o dos colores y no una extensa gama como haría si estuviera en casa trabajando un cuadro en varias sesiones.

Ese día (o, más bien, esa noche) me sentía bien. Busqué un lugar apartado del centro, en el cuál estuviera tranquilo. Después de algunas vueltas con el coche me encontré con una de esas esquinas que me gustan y que ya he pintado algunas veces. Una esquina desde la que se veía una calle que venía de arriba y otra que iba para abajo. Allí me planté. Había elegido ese día pintar otra vez sobre tabla (un soporte que me encanta) en un formato bastante apaisado, algo así como 60 x 120 cms. No estaba tratada ni nada, se veía el color marrón de la madera directamente.
Pero la locura más gorda fue que se me ocurrió pintar con titanlux, blanco, negro y rojo burdeos. No recuerdo bien porqué lo hice, aunque sí me pareció que me iba a sentir cómodo pintando en plan rudimentario. También usé algo de betún de judea para conseguir matices en el tono de la madera.

También tuve varias visitas de  varios vecinos realmente majos. Me trajeron coca-cola, agua, me dieron ánimos…Eso fue probablemente definitivo.

ARENYS

No fui sacando los higadillos como en los dos primeros. Al menos no tanto. La sensación era de más control del tiempo y de haber podido definir bien lo necesario. Una vez en la sala de entrega de obras había casi 50 participantes. Ese día no se falló el premio (¡eran las 2h de la madrugada!). Fue al cabo de unos días. Pero viendo mi cuadro entre los de los demás me pareció una propuesta muy digna, sobre todo en relación al que había presentado en el primer concurso. Gané el undécimo puesto y algunos cientos de euros. Contento teniendo en cuenta que era mi tercer concurso de rápida y que había casi 50 participantes, la mayoría de ellos profesionales de estos concursos con muchos años de experiencia.

Anuncios
Artículos sobre arte

Aplicar veladura en una pintura al óleo

Si estás trabajando en un cuadro que tiene un buen nivel de dibujo pero en el que hay problemas de color, como pueden ser colores chillones, colores apagados o, simplemente, te gustaría darle un aspecto monocromático, seguramente la veladura es una buena solución para ese cuadro.

Uno de los innumerables recursos con los que contamos en la pintura al óleo son las veladuras. Si bien es cierto que en acrílico también se pueden emplear, a mi parecer relucen con mayor esplendor en la pintura al óleo. Una vez más, el lento secado de los aceites permite moldear la pintura a nuestro gusto, durante más rato y ofreciendo un resultado más brillante y artístico.
También la podemos aplicar en acrílico, desde luego, y como siempre el cuadro se va a secar antes, pero el inconveniente será que la sensación de transparencia será inferior o, lo que es peor, en caso de que no la apliquemos con mucha pericia, si el color de la veladura es oscuro ésta puede parecer que se ha hecho con agua sucia.

Hace casi un año participé en el concurso de pintura rápida de Lesaka, en el norte de Navarra. Día gris, motivo desconocido para mí ya que no había ido antes a buscar el lugar que iba a pintar (ni siquiera conocía el pueblo hasta ese día), y poco tiempo puesto que el concurso era de mañana (hasta las 14h).

Con sólo cuatro concursos de pintura rápida a mis espaldas (aunque con premio en uno de ellos y venta en otro) tenía potencialmente por delante a otros pintores que podrían presentar cuadros más acabados y más definidos que el mío. Igual que me había pasado en los primeros concursos de pintura rápida, un inicio prometedor con un manchado interesante dio pie a media mañana a un cuadro un pelín sucio en cuánto a colores y falto de vida en general.
Es lo que pasa cuando estás acostumbrado a trabajar en estudio y en varias sesiones, que te planteas los cuadros y las modificaciones a largo plazo y te cuesta resolverlo todo en unas pocas horas. Y es por eso que admiro a los pintores de rápida, porque alucino con el factor velocidad, que si bien les obliga a pasar por encima de muchos detalles, presentan siempre cuadros impactantes y con mucha impresión de acabado.

lesaka-concurso

Mi cuadro de Lesaka (sobre estas líneas tal como lo presenté) gustó a los asistentes pero ese día no obtuve galardón alguno. Las dimensiones cuentan sin duda; para los concursos de rápida cuánto más grande mejor. El mío no era de los más grandes. Habitualmente intento esquivar los tamaños tan grandes porque después me cuestan más de vender. Tiene que ser un motivo maravilloso, y muchas veces en un concurso de rápida no nos da tiempo de encontrar ese “motivo maravilloso”.

Con voluntad de pulir y perfeccionar ese cuadro, ya en el estudio me puse a pensar en opciones para darle un “toque” y verlo como un cuadro que yo mismo compraría. Primero le añadí nieve, aunque me continuaba pareciendo soso y sin motivos a destacar. Quizá también había luz demasiado veraniega para ser un día de invierno o nevado por lo menos.

lesaka-1

Luego pensé en las típicas imágenes de Laponia, y me acordé de cuando Papá Noel está terminando de dar de comer a sus renos y sale ya de casa con todos los regalos de todos los niños del mundo, y pensé que ese tipo de luz de noche mágica de navidad era la que me apetecía que este cuadro tuviera. Así que, sin pensarlo más, mezclé esencia de trementina y aceite de linaza y le añadí el azul, creo que azul cobalto con algo de negro.

Finalmente, encendí las luces de todas las casas de la aldea y puse a pasear una pareja de enamorados con un perro, para añadir algo de vida al cuadro.

lesaka-5

En el siguiente video os haréis una idea de todo el proceso desde el principio.