Entrevistas

Entrevista a Ramón S. Viñas, creador de Objetivo Arte

Nacido en Montesquiu (Barcelona) y dedicado al arte como escultor durante 30 años, Ramón S. Viñas dirigió una galería y trabajó en prensa como periodista y dibujante durante una década.

Desde hace unos años gestiona la plataforma Objetivo Arte, dedicada a ayudar a los artistas a vivir de su vocación ofreciéndoles todo tipo de recursos y conocimientos, la gran mayoría de ellos gratuitos y a la vez desconocidos para cualquier artista que está en sus primeros años abriéndose camino en el mercado.

 

Miquel Cazaña: Ramón, cuéntanos un poco sobre ti y tu recorrido artístico. ¿Cómo fueron tus inicios?

Ramón S. Viñas: Mi formación fue en el campo de las Artes Plásticas y la Publicidad.Me inicié profesionalmente como dibujante y como diagramador de periódico, realizando la mayor parte de esta actividad en la prensa tinerfeña, aunque también en algunos medios peninsulares.
Durante varios años también trabajé como redactor, principalmente de temas culturales.
Dirigí una galería de arte y me entusiasme con la escultura al asistir a un taller de modelado.
A partir de ahí, cambió mi vida. A los 35 años dejé el periódico y la galería. Me trasladé a Granada y durante 30 años he vivido exclusivamente de, por y para la escultura.

M.C. ¿Por qué rama artística te has movido? ¿Dónde podemos ver tus trabajos?

R.V. Desde una libre interpretación, siempre he trabajado dentro del campo figurativo.
En lo que se refiere a la obra personal, en mi trabajo escultórico ha estado presente la preocupación por lo estético y por una conceptualidad etérea del ser humano.
Al principio, mostraba mi trabajo a través de exposiciones en galerias de arte e instituciones. En los últimos 20 años, he trabajado exclusivamente por encargo.
Mi obra figura en colecciones privadas, iglesias y espacios públicos.

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M.C. ¿Y en cuánto a tu labor cómo galerista? ¿Cómo decidiste dar este salto?

R.V.  En la década de los ochenta, me ocupé en prensa de una sección semanal dedicada a exposiciones y artistas y diariamente de temas culturales.
Paralelamente a estas actividades, se me ofreció regentar la galería de arte “Círculo XII”, de Santa Cruz de Tenerife. Durante seis años me ocupé de dirigir esta galería, en la que se expuso una amplia programación de artistas isleños y peninsulares, creando una estrecha vinculación con varios miembros de la Agrupación de Acuarelistas de Cataluña por la relevancia que tenía esta modalidad artística en las islas. La programación de la galería se alternaba a lo largo del curso con exposiciones de diferentes tendencias, con la finalidad de mostrar al público el mayor número posible de expresiones artísticas.  

 

M.C. Y, finalmente, te encontramos en Objetivo Arte, una magnífica plataforma en la que se deduce estar leyendo a alguien con mucho bagaje a sus espaldas en el mundo del arte. ¿Este proyecto surgió de tu experiencia como galerista? ¿Qué te llevó a ayudar a otros artistas a emprender este camino?

R.V.  Siempre he tenido vigente mi inquietud por el periodismo cultural y desde el año 1998 que empecé con un portal de arte ( Gestión de Arte, posteriormente Arte y Mercado) he tenido presencia en internet divulgando el microambiente del arte, bien sea desde la estructura de mercado o desde la perspectiva del artista.

Como son temas que me apasionan y me he ocupado durante años de que estuvieran presente en mi vida profesional,  en Objetivo Arte hablo principalmente de cuáles son las oportunidades para lograr vivir del arte, de los inconvenientes que hay que superar, de la relación que existe entre el artista y la sociedad, de las trabas que se pone uno mismo y  de las que se encuentra al decidirse a ser autónomo, de la relación del artista con la Administración,  también de las posibilidades de la venta online y del blogging en general.

Escribo en el blog porque me gusta compartir y si lo que cuento puede ayudar a alguien en su trayectoria artística me satisface. Son años de experiencia de tener que ingeniárselas para poder vivir exclusivamente del arte y lo cuento en Objetivo Arte, aunque puede que no sea aceptado por todo el mundo. Sin embargo, en algún  momento, son situaciones por las que hay que pasar o actitudes que hay que adoptar para salir adelante.

Me gusta interactuar conociendo la opinión de otros compañeros y el blog me lo permite.


M.C.
  Leyendo Objetivo Arte, uno de los aspectos que se remontan a menudo y en los que me he sentido más identificado es en de la búsqueda de la libertad y de vivir la vida que deseas, y no la que te dicta tu entorno o la que se espera de ti. ¿Hasta qué punto te recompensó lanzarte al arte y seguir lo que te guiaba el corazón? ¿Alguna vez piensas cómo habría sido todo si hubieras continuado en ese trabajo aburrido hasta hoy?

R.V. Todo tiene su precio. En su momento cambié la estabilidad y seguridad profesional que tenía por algo incierto que era dedicarme por completo a la escultura. Una familia dependía de mí y decidí empezar de cero con un trabajo nuevo, en un sitio diferente y con un mercado por hacer. Difícil decisión.

Quería disponer de mi tiempo las veinticuatro horas del día, sin estar sujeto a horarios y tener la libertad de crear. Esta independencia pasa factura y debes saber administrarla porque puedes terminar siendo esclavo de tu propia libertad. Hay gastos fijos a los que hay que hacer frente y tienes una responsabilidad por un trabajo con ingresos inestables. Un mes te va bien y el próximo fatal. Debes saber administrar muy bien los tiempos y los recursos.

Para vivir del arte debes tantear todas las posibilidades que el mercado te ofrece con la fórmula “prueba-error” e ir ajustando la experiencia. No hay que tenerle miedo al fracaso, porque de los peores errores se han creado éxitos indiscutibles.

Con mi trabajo como escultor he tenido muchas satisfacciones, tanto a nivel artístico como personal. De nada sirve pensar como me habría ido de continuar con el trabajo que tenía. Tomé hace treinta años una decisión y lo hice con todas las consecuencias. Ahora, con la perspectiva de los años, puedo decir que no me ha ido mal.

Se me pasan los días sin darme cuenta. Disfruto con lo que hago y cada día me veo inmerso en nuevas ideas y proyectos que me ilusionan como al principio.

 

M.C.  Otra cosa que me gusta mucho de Objetivo arte es la voluntad por no dejar flecos sueltos y abordar temas tan variados como los miedos que nos esperan al empezar, los intermediarios en el mercado, la venta online, las formas de exponer, el hacer un blog o el material indispensable que uno debe tener. ¿Qué es en lo que a ti te parece que hay que dar más prioridad o qué es lo que fue más determinante abordar en tu camino?

R.V. Los principios no son fáciles. Tuve que trabajar tanto en el taller como promocionando mi obra, hasta que conseguí un hueco en el mercado y logré una clientela, más o menos, estable.

Es muy importante ser perseverante y confiar en lo que haces. El trabajo bien hecho es la mejor garantía para tener éxito. El camino está lleno de obstáculos. Dedicarte plenamente a tu carrera artística requiere de autoestima, constancia y determinación para conseguir el objetivo que te hayas propuesto.

Debes tantear todas las posibilidades que el mercado te ofrece con la fórmula “prueba-error” e ir ajustando la experiencia. No hay que tenerle miedo al fracaso, porque de los peores errores se han creado éxitos indiscutibles.

La finalidad es poder vivir de tu creatividad sin sobresaltos. Hay que estudiar las posibilidades de mercado y descubrir que es lo que uno puede ofrecer para marcar la diferencia o para lo que realmente está dotado, en base a una técnica, temática, formato o nicho de mercado.

 

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M.C.  Es curioso porque, leyendo Objetivo Arte, veo que se le da cierta importancia a exponer en galerías pero a la vez todo va dirigido a que el artista desarrolle por su cuenta todas las habilidades que antes hacia el galerista. ¿El galerista como único promotor y sustento del artista ha desaparecido del todo?

R.V. El mercado de arte está cambiando. Las galerías de arte ya no tienen el volumen de negocio y el protagonismo que ostentaban hasta ahora. Sin embargo, para el artista, la relación con las galerías sigue siendo necesaria para que pueda canalizar a través de ellas la difusión de su obra. Regulan el mercado y dan credibilidad al artista, promocionando, difundiendo y comercializando su obra.

Por otra parte, el artista tiene hoy en día a su alcance unas posibilidades inmensas que le ofrecen las nuevas tecnologías. Internet significa un escaparate para su trabajo a nivel global disponible las veinticuatro horas del día. Debe saber aprovechar esta oportunidad porque le permite difundir y vender su obra directamente en un mercado online sin fronteras. Asimismo, el artista que utiliza las nuevas tecnologías depende menos de los canales tradicionales de comercialización y, cada vez más, promueve su trabajo y afianza su marca personal en un circuito más amplio.

 

M.C. En todos estos años habrás visto cambiar mucho el mundo del arte. Sin embargo, hoy día todavía esperamos que las respuestas y las oportunidades vengan de fuera cuando en realidad nosotros tenemos que ser un motor que impulsa el exterior con sus propuestas. ¿Te parece que ese es un asunto generacional que va cambiando con los jóvenes, o ves que los nuevos artistas todavía esperan un marchante que les proporcione contactos y les conduzca al éxito?

R.V. Lo ideal seria poderse dedicar por completo a crear y dejar que otros se ocuparan de la comercialización de la obra. No siempre se consigue. El artista emergente debe saber como desdoblarse entre artista y empresario. Debe tener en cuenta los contextos en los que se desarrolla el arte actualmente y los cambios que se están produciendo en las estructuras del mercado, producción, promoción y difusión.

El mundo del arte está cambiando, tanto en su estructura comercial como en la aparición de nuevas modalidades artísticas, y el rol del artista ahora es otro al que tradicionalmente conocíamos.

El artista tiene que ganarse la vida dignamente con su trabajo igual que los profesionales autónomos de otras especialidades y ello significa tener que actuar también empresarialmente.

 

M.C. Qué podemos esperar en el horizonte de Objetivo Arte. ¿Qué nuevos retos te esperan, Ramón?

R.V. Igual que los miedos son muchos y hay que afrontarlos para superarlos, las dudas que se le presentan a cualquier creativo son constantes y hay que resolverlas. Hablando de ellas y compartiendo experiencias podemos ayudar a otros artistas. El capítulo de la comercialización es el que más interés despierta y en Objetivo Arte me ocupo de aportar información desde diversos enfoques.

Ayudando a los demás, se ayuda uno mismo. Mi reto actual es seguir haciendo lo que me gusta. Disfruto escribiendo en el blog y trabajando en el taller. Si el contenido de Objetivo Arte sirve de ayuda o de orientación profesional a otros compañeros es una satisfacción para mí escribir cada día. Entrar en el taller cada mañana es encontrarse con la ilusión de lo que un día fue un sueño y hoy es una realidad: vivir dignamente del arte.

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Artículos sobre arte

¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Quinta parte: múltiples fuentes de ingresos

5. Múltiples fuentes de ingresos

Si algo he ido aprendiendo con el tiempo es que es mejor cobrar con frecuencia importes variados que un importe grande de uvas a peras. Por ello, y siguiendo con el punto cuatro en el que hemos hablado de la inversión, creo que es muy importante diversificar lo máximo posible los contactos/clientes/fuentes de ingresos. Eso quiere decir que no me centraría en vender solamente a pie de exposición, a mis contactos u a través de galerías online, si no que buscaría todas las maneras que hay hoy día para atraer a nuevos potenciales interesados en mi trabajo y que puedan adquirir mis creaciones de las maneras y formas más variadas posible.

Y es que más allá de la expansión continua a través de contactos, hay maneras de ampliar las fuentes de ingresos. Son maneras en las que no tendremos que invertir dinero si no tiempo, y con ello podremos generar lo que se denominan ingresos pasivos o recurrentes:

  • Ingresos por derechos de imagen o de reproducción. Por ejemplo en las galerías online de gadgets en las que podemos aplicar nuestros diseños. Hay muchas webs en esta línea y funcionan: cafepress, zazzle, fineartamerica, latostadora, shutterfly, society6, redbubble. Así como otras únicamente de láminas, como allposters.
  • En esta línea, también hay variantes que van en esta dirección y que nos pueden ayudar a saciar nuestras inquietudes artísticas en todas sus formas. Por ejemplo, si nos gusta la fotografia y tenemos material, hay webs como pixabay, un inmenso banco de imágenes gratuitas, con muchos artistas que ofrecen su trabajo y con muchos usuarios que necesitan fotos para configurar sus artículos, sus presentaciones, sus revistas… Una vez descargas una foto, estás invitado a realizar una donación si quieres. No cuesta nada pagar uno o varios euros por una foto que te va a hacer un servicio. Yo lo uso a menudo y los artistas de los que cojo fotos me escriben a veces para darme las gracias. Imagina qué sucede si tienen muchos artículos y muy frecuentemente tienen descargas y donaciones. Ah, en esta web también he visto ilustraciones.
  • Ingresos por la venta de conocimientos a través de libros o de manuales técnicos. No hace falta imprimirlos en papel, los podemos vender como e-books y así vemos si funciona sin tener que imprimirlo e incluso los presentamos a modo de prueba/error (si más tarde se imprimen podemos ajustar todo lo mejorable). Por ejemplo, a mí me gusta mucho la restauración y mi madre es decoradora. Tengo algunos materiales sobre este asunto y quien sabe si en un tiempo preparo un manual práctico para otros y lo ofrezco a un precio asequible. Estamos en la era de la información, del “Know how”, eso significa que es probable que tú, como profesional en un campo concreto, tienes conocimientos que a otros les puedan interesar.
    Yo  por ejemplo he estado mucho tiempo buscando libros de pintura que hablen concretamente sobre las diversas técnicas que se usan en arte contemporáneo. También suelo mirar información sobre como hacer tus propios marcos y conseguir un acabado profesional. Así que yo sería un potencial comprador de ebooks en esta línea.
  • Publicidad en youtube. En la misma línea de la venta de conocimientos a través de libros, si abrimos un canal de youtube explicando nuestros procesos pictóricos seguro que en no mucho tiempo tendremos unas cuantas visitas. En la medida en que ayudemos a los demás a solucionar sus problemas veremos como sube la atención hacia nuestro canal. A partir de 10.000 visitas, podemos decidir poner anuncios en nuestros videos y cobrar un pequeño porcentaje cada vez que los usuarios entren en ellos.

Son solo algunas de las muchas ideas de micronegocios que pueden aliviar nuestra economía y quien sabe si ser la semilla de algo que se hará muy grande con el tiempo. Incluso, por qué no, pueden ser pasos que a la larga nos permitan cobrar el dinero base que necesitamos para el día a día. La gente que mueve mucha cantidad de dinero lo hace todo así, a base de activos que les rentan dinero por todas partes, y eso es algo que a los artistas nos viene genial. Solo es cuestión de adecuación y de constancia. De pensar en situaciones, productos e ideas en las que todos ganen. Que ganes tú como artista y como persona que se siente feliz por ayudar a los demás, que gane la plataforma que impulsa tu producto y que gane la persona que se beneficia con tu producto artístico o con tu conocimiento. Es una manera de hacer más completo tu negocio y a la vez de facilitar el camino de bajada en tu economía.

Y con este capítulo cerramos el ciclo de cinco artículos sobre economía para vivir del arte. Espero que te hayan parecido interesantes estos artículos y haberte podido ayudar.

Al final, las claves están más que estudiadas y son sencillas. Congeniar lo que a uno más le gusta con lo que a los potenciales compradores más les atrae, controlar el gasto y dejar de ser deudor compulsivo para ser una fuente de ideas y de recursos en constante expresión que tiene multitud de ideas de calidad por ofrecer a los demás y, como consecuencia, vive tranquilo económicamente.

mountains-1645465_1280Fuente: Pixabay

 

Artículos sobre arte

¿Cómo gestionar tus finanzas para vivir del arte? Cuarta parte: Inversión

 

 

4. Inversión

Siempre se dice que hay dos tipos de problema con el dinero. Tener mucho o tener poco. Muchas personas temen tener mucho y que eso las pervierta y las convierta en algo que, teniendo poco o lo justo, no son. Pero lo cierto es que el dinero es neutral y sólo refleja lo que uno ya es. Por lo tanto, si se genera de forma consciente, también se gasta de forma prudente y consciente. En este mundo hay demasiadas cosas que mejorar como para que el exceso de dinero sea un problema. Está claro que se puede gastar de manera egoísta, caprichosa y perjudicial para el planeta, pero también se puede destinar a causas que ayuden a transformar el mundo y mejoren la vida de otras personas y del propio planeta.

Mientras vamos pensando qué haremos con nuestro problema de exceso de dinero, podemos ir cambiando nuestra mentalidad y pensando en nuevas maneras de reducir gastos y en nuevas maneras de generar ingresos.

La verdad es que de entrada la inversión se puede interpretar de muchas maneras. No todo es coger el dinero ahorrado y meterlo en algún lugar. Hay mucha gente que reúne algunos miles de euros y piensan que deben invertirlo en algo que les rente enseguida y puedan ganar más. Sinceramente, creo que hay que conocer muy bien el terreno en el que se entra y no fiarse del primer cuento de la lechera que llegue a nuestros oídos. En la bolsa, por ejemplo, a mí no se me ocurriría invertir porque es un terreno en el que tengo nula experiencia y lo más probable es que perdiera dinero. Seguro que compraría bien de precio, pero me costaría saber cuando tengo que salir o vender las acciones y al final la pifiaría a base de bien.

Si no fuera porque tenemos un negocio propio y nuestro negocio es lo que principalmente necesita inversión, lo más lógico es que un amante de la pintura invierta en arte. Total, ya somos nosotros mismos los que promovemos el mercado a prácticamente todos los niveles. Cuadros de pintores que están más avanzados que nosotros nos pueden rentar mucho en cuanto a aprendizaje cada vez que los vemos. Y sin embargo, no necesariamente han de ser cuadros caros. A menudo me miro catálogos de subastas y no entiendo cómo según qué cuadros salen a los precios que salen. Es un mundo loco, donde la calidad de una obra muchas veces no va de la mano con el precio de la misma si no con la “marca” del artista, lo cuál significa que es posible comprar un cuadro bueno e inspirador y bien de precio. 

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Pero, más allá de esto, creo sinceramente que la prioridad para avanzar económicamente tiene que ser invertir en nuestro propio negocio. Al principio no se necesitará mucho dinero, pero hay que invertir en pinturas y pinceles de alta calidad, buenos marcos, buena cámara para hacer fotos a los cuadros, así como tablet grande para enseñar los cuadros a los nuevos contactos que vamos haciendo. Más adelante, contando con más experiencia profesional y con fondos para invertir con más ceros (yo creo que por lo menos hay que dedicar otro 10% de lo que ganemos a inversión), se puede invertir en exposiciones en el extranjero, en un estudio más grande, en catálogos, etc.

Hay que estudiar y valorar siempre que sean inversiones rentables. Por ejemplo, hoy en día, pagar 50.000 euros para un anuncio en un gran periódico puede dar la impresión de que será una gran acción de consecuencias imprevisibles pero hay bastantes números de que sea tirar el dinero y que no nos conduzca a nada. Un anuncio en un gran periódico no me parece muy inteligente para pequeñas e incluso medianas empresas en estos momentos. Está demostrado que la gente no retiene la información de estos anuncios y que además en el caso de grandes periódicos estatales como El País o El Mundo los anuncios van dirigidos a un público muy general, cuando nosotros necesitamos especialización. 
Básicamente los anuncios en estos periódicos los continúan contratando las empresas tirando a grandes, que tienen una gran partida destinada a publicidad. Son empresas que ya estamos acostumbrados a ver y reconocer en los periódicos (sus anuncios son sencillamente como recordatorios): grandes clubes de fútbol, telefonía móvil, Coca-cola, etc. 

En términos de inversión publicitaria para aparecer en medios, nos será mucho más eficaz y barato aprender a escribir notas de prensa, enviarlas a periodistas especializados en arte y que nuestras exposiciones aparezcan como noticia acompañada de reportaje a poder ser. E incluso al principio dirigirnos a medios algo más locales o más especializados puede resultar más eficaz. Segmentar nuestro público es bueno ya que vamos hacia un mundo cada vez más especializado. De hecho, es lo que sucede en los anuncios de facebook y funciona; ahí puedes hacer bastantes contactos invirtiendo poco, y elegir muy bien cuál es tu público objetivo. Todos vamos absolutamente desbordados de estímulos, y si no vamos a buscar al público adecuado nuestra noticia o anuncio pasará desapercibido. Aún y así, en cuánto a medios convencionales yo suelo salir en periódicos y televisiones y debo confesar que ello no me ha reportado más ventas de forma directa. Es un altavoz interesante, pero lo más eficaz es invertir tiempo en descubrir salas de exposición con afluencia de gente y estar en las exposiciones que uno organiza conociendo a las personas interesadas en los cuadros.
Aún y así, creo que es interesante y añade profesionalidad y visibilidad el hecho de aparecer en los medios y compartirlo. En algunos artículos posteriores hablaré sobre cómo escribir notas de prensa.

Cada uno deberá valorar en qué invertir según su momento profesional y según sus necesidades, aunque creo que es importante que se trate de inversiones que vayan directamente relacionadas a mejoras en el propio negocio: material, catálogos.

Por otro lado, hay muchas más cosas que se pueden invertir a parte de dinero, cosas que nos pueden retornar muchos más beneficios de los que nos imaginamos y a otros niveles más allá del dinero. Como por ejemplo…

Inversión de tiempo

Muchas veces no se necesita dinero para invertir y aumentar ingresos. De hecho, yo soy bastante partidario de invertir tiempo más que dinero y he logrado avanzar mucho gracias a una continúa formación que me proporciona todo lo que necesito en distintos campos (formación en oratoria, formación en comunicación, formación en comunicación con medios, formación en finanzas… Entre otras). La formación es inversión. Dedicar tiempo a mejorar una técnica pictórica es inversión. Es algo que repercutirá positivamente en tu trabajo y hará que el mismo gane más valor, puesto que será más apreciado por los demás una vez se reflejen las mejoras en las obras. Incluso, invertir tiempo en conocer nuevas personas es probablemente la mejor inversión de todas. Si les gusta el arte o tienen el gusanillo de conocer más sobre este mundo, tienes a alguien que potencialmente te podrá ayudar a muchos niveles, no solamente adquiriendo obra tuya; hablando de ti a terceros, recomendándote lugares para exponer, proporcionándote materiales, etc.

En el quinto y último capítulo de esta serie sobre finanzas, veremos algunas maneras de invertir tiempo para generar nuevas y variadas fuentes de ingresos.

 

Artículos sobre arte

De la timidez a la sociabilidad: como abrirse al mundo y trabajar en un marco global

Siempre había deseado ser una persona más social, afectiva, que se interesa con sinceridad por la vida y los gustos de los demás y aprende lo posible de ellos, a la vez que valora si puede servirles en algo. Aunque a veces en la vida…

La falta de desarrollo en ciertas virtudes condiciona nuestra evolución.

Uno de mis problemas iniciales para acercarme a los demás era mi timidez. Desde mi niñez, y hasta hace trece o catorce años tenía un círculo de relaciones pequeñísimo, detestaba el teléfono, y me daba un reparo enorme tener que llamar a una editorial o a cualquier lugar para solicitar información o pedir una entrevista. Memorizaba frase por frase lo que tenía que decir y luego, cuando ya había marcado los números y daba línea el teléfono, me notaba el pulso en la oreja.
Algo parecido me sucedía cuando entraba en alguna tienda o, peor, cuando iba a una entrevista. Sudores de manos fríos y calientes, el coco funcionando a todo trapo con premoniciones trágicas para mi persona que incluían un gran terror a hacer el ridículo y a ser desaprobado.
Sin embargo, la timidez puede desaparecer de nuestra vida hasta el punto de darte la impresión de que cuando eras tímido eras otra persona o que tu conciencia estaba en otra dimensión.

Habitualmente, la timidez viene producida por una falta de seguridad. Puede ser a nivel intelectual (estando con una o varias personas, no sabemos qué decir sobre algo en concreto, o nos da miedo que los demás repliquen nuestro argumento), aunque a veces también puede influir la falta de seguridad física (sensación de que la vida es dura y que el mundo nos aplasta). Otras veces, no sabes si alguien es tímido o es que está a disgusto. Ese podría ser un caso de falta de desarrollo afectivo.
En todo caso, el desarrollar un criterio y un argumento sólidos o el tener más seguridad física son cosas que a veces se desarrollan por el simple hecho de hacerse mayor y asumir la vida adulta. En mi caso, como ya tenía más de veinte años y me veía condicionado para trabajar por mi cuenta y para ser libre en otros aspectos, desarrollé estos campos trabajándolos a fondo, con el estudio de la Filosofía en el campo intelectual y con el estudio de las artes marciales en el campo motor.

Entonces sí que noté que, con los años, y haciendo el esfuerzo de abrirme a otros círculos y conocer otras personas, ampliaba mi campo de relaciones. Tanto es así, que a los 28 realicé mi primera exposición individual y, aunque pasé unos nervios muy considerables, vino mucha gente y vendí veinte cuadros, ¡e incluso hice un discurso de bienvenida en la presentación ante casi un centenar de personas!

Con el tiempo, incluso, intentaba asumir el reto de tener que hablar en público de vez en cuando. La primera exposición de pintura que presenté era sobre un libro que a su vez presenté en colegios y en otros lugares. Otras veces, y en cierta medida en contra de mi voluntad, me exponía a algún público para probarme.

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La mejor manera de superar un miedo es atravesándolo. En la línea de trabajo interior propuesta por Antonio Blay, la que sigo desde hace  13 años, no existen defectos, sino virtudes menos desarrolladas que se pueden trabajar con voluntad.

De esta manera desapareció una gran parte de la timidez que me había acompañado hasta entonces. Pero para las presentaciones de las exposiciones seguía pasando unos nervios horrorosos, y muchas veces dormía poquísimo cuando había decidido que iba  a hablar. En mi segunda exposición individual, en pleno verano, no sé si por el calor o por los nervios, pero el día antes de la inauguración dormí media hora. Tenía confirmada una asistencia de más de 100 personas y dejé que eso activase temores innecesarios, pues en realidad era un público conocido de gente cercana de aquí y allá a la que le gustaba mi trabajo y venía para estar a mí lado. En la cuarta inauguración, en la que asistieron entre 180 y 200 personas (no cabía nadie más en la sala), hice un pequeño discurso que fue correcto, pero por la cantidad de gente que había y por lo bien que fue todo podía haber estado impecable.

Ese día, hablando con uno de mis amigos fotógrafos que venía a ayudarme en las inauguraciones en Barcelona haciendo fotos, me enteré de la existencia de unos clubs de oratoria que formaban parte de una red internacional. La red Toastmasters, con sede en forma de clubs por ciudades de todo el mundo. Investigué en Barcelona y vi que había varios clubs, y que además la cuota era muy asequible, unos 7 euros al mes. Así que me apunté y poco a poco fui animándome a participar, y aunque pasaba un montón de nervios me di cuenta que desde fuera la imagen era mucho mejor de lo que yo interpretaba. Estuve más de dos años aprendiendo y ejercitándome semanalmente como orador, participando con discursos y exposiciones en público en varios de los clubs que había en mi ciudad, Barcelona. La red Toastmasters fue a su vez una buena oportunidad para conocer personas interesantes de todas las edades, muchos de ellos con buenos proyectos que mostrar al mundo. Proyectos beneficiosos para todos como pueden ser asociaciones para la detección y eliminación de las minas antipersona, asociaciones de ayuda a personas con discapacidad o asociaciones de carácter ecologista, entre muchas otras.

La red de clubs de oratoria Toastmasters es una buena oportunidad para aprender a hablar en público y perder definitivamente la timidez. También es una buena oportunidad para conocer personas interesantes de todas las edades, muchos de ellos con buenos proyectos que mostrar al mundo. 

También he ido a clases de idiomas, a aikido, a clases de escritura. Me he acercado a asociaciones de distinta índole. A rodajes de cine… y en definitiva a cualquier lugar que me pareciera interesante y en el que pudiera conocer personas que me llenaran por sus inquietudes y con las que pudiera establecer una relación natural. Al final, te acabas interesando por su camino y ellas por el tuyo y es normal que antes o después encuentres a alguien al que le interese tanto tu arte como para comprar un original. Me he dado cuenta de que la gran mayoría de personas no se han planteado esa posibilidad hasta que se va materializando por el hecho de conocer a un pintor. Por eso no es necesario empezar con grandes coleccionistas de arte, hay neófitos con mucha sensibilidad y ganas de aprender sobre el mundo del arte, así como de conocer y apreciar nuestro trabajo. Establecer una relación con ellos es un placer difícil de describir.

La gran mayoría de personas no se ha planteado la posibilidad de comprar un cuadro hasta que se va materializando esa posibilidad por el hecho de conocer a un pintor. 

La venta en este caso no es insistente ni forzada si no que es una consecuencia natural y lógica. Aunque de entrada también tienes que ayudar a la persona a entrar en tu mundo, porque en casi ningún lugar se habla de arte y la mayoría de gente está desconectada del tema. Pero, como decía, todos tenemos sensibilidad y a cualquiera le puede llegar a interesar. Así que puedes tú averiguar e incentivar sus gustos en el arte, sus motivos predilectos (marinas, paisajes, retratos) y sus pintores favoritos. Si no los tiene, le puedes hablar de los tuyos. Antes o después, al final das con alguien con quien se va abriendo un camino fructífero de forma natural que se mantiene en el tiempo o incluso, quien sabe, te ofrece otros contactos.

Diario de un pintor

Mi experiencia en los concursos de pintura rápida. Primera Parte

12 de julio de 2015:
Primer contacto con los concursos de pintura rápida

Hace casi un par de años, en julio de 2015, me picó la curiosidad por los concursos de pintura rápida.
Lo cierto es que no había investigado hasta entonces esta modalidad porque de entrada creo que ni siquiera tenía muy claro que existían o cómo funcionaban esos concursos de un solo día.

Era el 10 o el 11 de julio y, investigando por internet, descubrí que en uno o dos días después, el 12 de julio, iba a haber uno cerca de Barcelona, en Vilafranca del Penedès. Pensé que la mejor manera de ver cómo eran esos concursos era participando. Así que me construí un soporte de madera que entrara en las medidas de las bases y, el día 12, bien prontito por la mañana, me fui hacia Vilafranca del Penedès.

Desde el primer momento me fui percatando de cómo yo iba a ir cayendo en todos los errores de los novatos, uno detrás otro, empezando por la vanidad: pensaba que iba a ganar y que los demás no tenían nada que hacer, a pesar de que era el primer concurso de rápida al que yo iba. Esta me la llevé por la tarde, en la recepción de obras, pero sin duda fue en toda la frente.
La segunda novatada fue casi solapada con la primera: Si no recuerdo mal las inscripciones eran de 8 a 10. Yo fui pasadas las 9, y me di cuenta de cómo los demás pintores habían madrugado; ya habían hecho las inscripciones y ya estaban en marcha pintando a plena calle, algunos con bocetos bastante avanzados. No se me ocurrió otra cosa que pensar que yo no necesitaría tanto tiempo como ellos. Grandioso.

De camino hacia el lugar de inscripción había visto una calle que me había
llamado la atención y allí me dirigí una vez inscrito. Era una calle bastante pintoresca desde la que se veía el campanario de la iglesia del pueblo. Una imagen bastante bonita que normalmente habría resuelto con bastante gracia. Hasta vista-vilafrancahacía pocos meses lo hubiese hecho en lápiz y después en varias sesiones en acrílico. Pero por entonces ya estaba pintando en óleo y me apetecía pintar en ésa técnica. Por otro lado, no había posibilidad de dedicar más que una sesión, aunque larga (teníamos hasta las 16 o 17h).
Tras un boceto a lápiz empecé a manchar el cuadro con el óleo bastante diluído en aguarrás. Hasta el momento todo iba bastante bien, o al menos yo tenía buenas sensaciones. Era un boceto que pintaba bien; con bastante luz y en el que parecía que se podrían apreciar detalles. Pero no duró mucho la sensación de buen rollo. Para mí, ahora es bueno combinar el trabajo en pincel para óleo con el trabajo con espátula. Además, en un concurso de pintura rápida puede ir mucho mejor la espátula para mover la pintura de un lado hacia otro, incluso para retirarla. Cuando participé en ese concurso hacía muy poco que había vuelto a trabajar en óleo, y además no tenía ni espátula ni la usaba, con lo cuál poco a poco ese primer boceto interesante empezó a derivar en un pastiche de colores que se mezclaban e iban cuadre-vilafrancaensuciando la superficie de un lado para el otro. A ratos veía un cuadro sin garra, sin demasiada luz y sin demasiada intensidad en los colores.

Me iba centrando en definir los detalles para que por lo menos se viera que sabía dibujar, pero pronto me fui dando cuenta de que acechaba otro problema, este todavía más grave para mí en ese momento: La luz ya estaba cambiando de lugar. Lo que antes era sombra ahora estaba iluminado directamente por el sol. Y la luz incluso ya iluminaba de manera diferente cada parte del cuadro.

Poco a poco se fue acercando la hora de la entrega, y aunque no fue hasta las 16 de la tarde lo cierto es que tuve la sensación de que no me había sobrado tiempo precisamente, más bien había ido sacando los higadillos, puesto que estaba acostumbrado a hacer los cuadros en varias sesiones y no en un solo día.

Con cierta curiosidad por saber qué habrían hecho los demás pintores, me fui dirigiendo hacía el lugar donde habíamos hecho las inscripciones, que también sería el lugar de la entrega de premios. La sorpresa fue mayúscula: La gran mayoría de cuadros expuestos tenían un formato realmente grande y transmitían una gran sensación de acabado. Eran cuadros con bastantes detalles y con trazos definidos y seguros, o por lo menos resueltos y frescos. Realmente la mayoría de pintores parecía tener amplia experiencia en concursos de pintura rápida y no había asistido por asistir. Era una competencia muy fuerte y ese día yo no tenía experiencia suficiente como para competir con ellos. Mi cuadro era mucho más pequeño y eso hacía que llamase menos la atención, pero además daba menos sensación de terminado y era un poco gris. A continuación los ganadores de aquél día: Xavier Gabriel Puiggròs, Julio García Iglesias y Ramon Pujolà Font.

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Cosas que aprendí para el siguiente concurso:

  1. Llegar pronto a las inscripciones
  2. Trabajar un formato de lo más grande que se pueda.
  3. Trabajar más con espátula y menos con pincel
  4. Trabajar con una gama más reducida de colores para no perder tanto tiempo con las mezclas y centrarme más en los detalles.
  5. Definir yo cómo trabajaré la luz o inventármela. Pero nunca ir cambiándola a medida que pasa el día.
Artículos sobre arte

Aplicar veladura en una pintura al óleo

Si estás trabajando en un cuadro que tiene un buen nivel de dibujo pero en el que hay problemas de color, como pueden ser colores chillones, colores apagados o, simplemente, te gustaría darle un aspecto monocromático, seguramente la veladura es una buena solución para ese cuadro.

Uno de los innumerables recursos con los que contamos en la pintura al óleo son las veladuras. Si bien es cierto que en acrílico también se pueden emplear, a mi parecer relucen con mayor esplendor en la pintura al óleo. Una vez más, el lento secado de los aceites permite moldear la pintura a nuestro gusto, durante más rato y ofreciendo un resultado más brillante y artístico.
También la podemos aplicar en acrílico, desde luego, y como siempre el cuadro se va a secar antes, pero el inconveniente será que la sensación de transparencia será inferior o, lo que es peor, en caso de que no la apliquemos con mucha pericia, si el color de la veladura es oscuro ésta puede parecer que se ha hecho con agua sucia.

Hace casi un año participé en el concurso de pintura rápida de Lesaka, en el norte de Navarra. Día gris, motivo desconocido para mí ya que no había ido antes a buscar el lugar que iba a pintar (ni siquiera conocía el pueblo hasta ese día), y poco tiempo puesto que el concurso era de mañana (hasta las 14h).

Con sólo cuatro concursos de pintura rápida a mis espaldas (aunque con premio en uno de ellos y venta en otro) tenía potencialmente por delante a otros pintores que podrían presentar cuadros más acabados y más definidos que el mío. Igual que me había pasado en los primeros concursos de pintura rápida, un inicio prometedor con un manchado interesante dio pie a media mañana a un cuadro un pelín sucio en cuánto a colores y falto de vida en general.
Es lo que pasa cuando estás acostumbrado a trabajar en estudio y en varias sesiones, que te planteas los cuadros y las modificaciones a largo plazo y te cuesta resolverlo todo en unas pocas horas. Y es por eso que admiro a los pintores de rápida, porque alucino con el factor velocidad, que si bien les obliga a pasar por encima de muchos detalles, presentan siempre cuadros impactantes y con mucha impresión de acabado.

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Mi cuadro de Lesaka (sobre estas líneas tal como lo presenté) gustó a los asistentes pero ese día no obtuve galardón alguno. Las dimensiones cuentan sin duda; para los concursos de rápida cuánto más grande mejor. El mío no era de los más grandes. Habitualmente intento esquivar los tamaños tan grandes porque después me cuestan más de vender. Tiene que ser un motivo maravilloso, y muchas veces en un concurso de rápida no nos da tiempo de encontrar ese “motivo maravilloso”.

Con voluntad de pulir y perfeccionar ese cuadro, ya en el estudio me puse a pensar en opciones para darle un “toque” y verlo como un cuadro que yo mismo compraría. Primero le añadí nieve, aunque me continuaba pareciendo soso y sin motivos a destacar. Quizá también había luz demasiado veraniega para ser un día de invierno o nevado por lo menos.

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Luego pensé en las típicas imágenes de Laponia, y me acordé de cuando Papá Noel está terminando de dar de comer a sus renos y sale ya de casa con todos los regalos de todos los niños del mundo, y pensé que ese tipo de luz de noche mágica de navidad era la que me apetecía que este cuadro tuviera. Así que, sin pensarlo más, mezclé esencia de trementina y aceite de linaza y le añadí el azul, creo que azul cobalto con algo de negro.

Finalmente, encendí las luces de todas las casas de la aldea y puse a pasear una pareja de enamorados con un perro, para añadir algo de vida al cuadro.

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En el siguiente video os haréis una idea de todo el proceso desde el principio.